miércoles, 22 de abril de 2015

Coruña 42 2015: El que la persigue la consigue

Lo vivido este domingo en las calles de A Coruña ha sido fantástico. Afrontaba mi 15º maratón y el 7º en el que intentaba bajar de las 3 horas.  No va a ser fácil encontrar las palabras que expresen todo lo vivido pero voy a intentarlo.
A las 5:50 suena el despertador tras una noche típica premaratón ya que me costó conciliar el sueño. No  estaba nervioso o esa era la sensación que tenía y a lo mejor sí que lo estaba. Desde luego los días previos al domingo estaba bastante sosegado. Por supuesto que tenía en mente la carrera pero creo que lo llevé mucho más relajado que en otras ocasiones.

Al levantarme me tomo un plátano en la habitación y preparo con calma las cosas que necesitaré llevar. A las 6:30 bajo a desayunar. Con la compañía de un periódico tomo un zumo de naranja y un par de cafés cortados con leche. Solido tomé unas cuantas galletas, almendras y pasas. Luego subo a la habitación y con calma acabo de organizar todo lo necesario y repaso por si acaso. No se puede cometer el error de olvidarse de algo: que si el gel, el pulsímetro, el Garmin…  A las 7:50 salgo camino del guardarropa que está en María Pita. Amenaza lluvia y la temperatura buena aunque un pelín fresca a esas horas. En la plaza ya están algunos conocidos a los que saludo y deseo suerte, caso de José Carrera, Lolo Penas, Ismael Casal, Jose María Levoso… Voy con tiempo hacia la salida donde quedé con mis compañeros de equipo y el míster. Por la calle Real me cruzo con más compañeros que aún van para el guardarropa caso de Fema Hernández o de Charo (a la postre será la ganadora femenina).  Me para un corredor que me dice que me sigue el diario y me desea mucha suerte a lo que le correspondo. Camino reflexionando sobre el montón de personas he conocido en este mundillo y cuantas siguen el diario de un modesto corredor, un atleta popular y creo que la clave está en la constancia.
Hacemos la CARMA foto de rigor y como es costumbre siempre falta alguien, en este caso Carlos Cid jajaja 
CARMA foto

En la zona de salida un par de pisitos antes de entrar en el cajón y unos estiramientos. Estoy bastante tranquilo y confiado. Pienso que esta vez pueden caer las 3 horas pero también lo pensaba en los últimos maratones. Prácticamente no calentamos. Simplemente unos rodeos  al reducido cajón en los que ni pongo el Garmin en funcionamiento y que ni llegarían a 100 metros. Nos deseamos suerte el grupo de entreno y compañeros de otros equipos.
La táctica es sencilla. Adán marcará el ritmo a seguir y nosotros detrás. Lo tengo claro y me desentenderé de calcular ritmos, ya el míster irá dando parciales. El objetivo 2 horas 58’ (luego nos confesará Adán que desde el principio iba a correr para 2 horas 55’’ ya que nos veía preparados pero no lo dijo para quitar presión).
Tras el primer Km sobrepasamos el globo de 3 horas y configuramos un grupo en el que comandados por Adán vamos, entre otros, los CARMA (Alejo, Bruno, Víctor y servidor), un par de Egovarros (Rubén Vila y Roberto Collazo), Jose Ramón Mayo (“Moncho de Pelejrino”), Ángel Bello (3&run Pedro Nimo) y Jose Antonio Rodríguez (Athletics). La gran mayoría de este grupo de unas 15 unidades permanecerá unido hasta más allá del paso por la media maratón. En todo momento Adán presidiendo el grupo y secundándolo sus pupilos.

Primeros compases de carrera
Voy muy concentrado, hasta el punto que en alguno de los corredores que conozco del grupo no caigo en su presencia hasta más allá de la primera vuelta, caso de “Moncho de Pelejrino”.  Concentrado pero eso no quita para que también echáramos algunas risas como cuando sobre el 2º Km observamos como a Pepe (COMESAÑA S.C.), que nos lleva unos metros, se le pone en paralelo la bicicleta de la organización que tiene que escoltar a la primera mujer y este se gira y le hace un gesto con los brazos como diciéndole “¿pero qué pasa?” jajaja.

Saludando a Banderas
Como ya tenía preestablecido nuestro compañero debutante  Alejo nos dejará en el Km 3 al ir incrementando el ritmo. 
El resto devoramos Km con las únicas incidencias de algunos que paran a orinar. Caso de  Jose Antonio que se queda rezagado y de Adán y Bruno que vuelven a conectar al cabo de un Km. A lo largo del Km 14 tomamos el primer gel sin incidencias.

Hasta poco más del Ecuador de la prueba damos dos vueltas a un circuito “triangular” con vértices aproximadamente en los Cantones, la rotonda de Lonzas y la rotonda de Oza. Tenemos un perfil prácticamente llano pero es una zona bastante desangelada, con muy poca animación. Eso no quita que sean numerosas las muestras de apoyo que recibo de corredores con los que nos cruzamos, compañeros que saben lo que llevo luchando por este sueño. Un millón de gracias por esos “venga Pancho”o “vamos Pancho”. Especial mención para nuestro querido compañero portugués Antonio Franco que cada vez que nos cruzábamos se paraba en la mediana e animarnos.  A destacar la presencia sobre el Km 8 y 18 de nuestros compañeros de equipo de la sección de Montaña Pili y Antonio que están con cámara fotográfica y Megáfono!!!!!
El ritmo está siendo más rápido del que en teoría teníamos que llevar. Alguno,” temeroso” de que después lo paguemos,  se lo hace ver al míster quien se limita a decir “pasar del reloj”. Por lo que a mi concierne sigo tranquilo y con confianza máxima en el guía, que de esto sabe un buen rato.
Terminando la segunda vuelta


La temperatura es genial por lo que evito usar la ducha que hay en la rotonda de Oza, no vaya a ser que me coja el frío al refrescarme con el aspersor. Pasamos la media maratón en ¡1:27:28! El grupo se estira pero las “nécoras” seguimos compactas en torno al entrenador. Todo va perfecto pero el maratón no comienza hasta el Km 30. 
Falta la 2ª parte del recorrido, la que  consiste en dar dos vuelta entre las rotondas de Labañou y de la Torre. A la dificultad inherente que representa la acumulación de Km se le va a sumar las cuestas que hay que hacer durante las dos vueltas que daremos. No son de gran desnivel pero a esa altura de un maratón cualquier cuesta deja mella.
Nada como los ánimos de la familia




Al iniciar la primera vuelta están nuestros familiares. Sus ánimos hacen que el siguiente Km lleve una sensación de autosuficiencia enorme. Tomamos el segundo gel (en mi caso con cafeína) a la altura de Riazor (Km 24). Empiezan los primeros síntomas de desgaste en la subida a la rotonda de Labañou.                                                                                                                                                                

En un maratón toca sufrir sí o sí

Bruno pasar por dificultades y Carlos, (¡qué grande!) no para de animarlo. También le digo algunas frases de ánimo pero Carlos quiere que ahorre energía y me dice “tú cállate” jajaja. En la subida a la Torre le cuesta mantenerse en el grupo. Adán le dice a Víctor tire para adelante y me comenta que si me encuentro con fuerzas que lo acompañe. Prefiero ser cauto ya que estamos sobre el Km 28 y, aunque aún voy bastante entero, queda un mundo.La bajada camino de Riazor permite recuperarse de la subida a la Torre pero Bruno sigue con dificultades. También ayuda a “tomar aire” los ánimos del numeroso gentío que encontramos en el tramo central de la Avenida de Barrié de la Maza donde volvemos a cruzarnos con nuestros familiares. Muchas muestras de ánimo, muchos “vamos Pancho que esta vez sí” o “hoy serás sub 3”. Sigo sin ver el reloj y camino de Riazor empiezo a sacarle unos metros a Bruno y Carlos. Tomo el último gel de cafeína en el Km 34.  Ya no voy fresco pero ahora es cuando hay que ser fuerte de cabeza. Me cuesta seguir a Rubén Vila (Egovarros) y Ángel Bello (3&run Pedro Nimo). El primero se me va unos metros y al segundo a duras penas lo sigo. 

Km 34
Y llega el Km 35 y aparece mi “ángel de la guarda”: Carlos Adán me coge y empieza a tirar diciéndome “hasta la subida a la Torre voy contigo y luego me voy a ayudar a Víctor”. Es un momento clave, lo que necesitaba para no desfallecer, toca apretar los machos y tirar detrás del míster. Parece que “revivo” y el que se queda unos metros es Ángel Bello.

Cerca de la Torre de Hércules Adán empieza a tener problemas en los gemelos y me dice que se queda conmigo hasta el final, que no puede ir a por Víctor ya que corre el riesgo de romper. En los Km que quedan no para de animarme: “Vamos Pancho solo queda un 5000”, y luego, “venga un 3000”, “vas a hacer una marca que te cagas”, “vamos ahora todo es bajar y llanear” …y escucho los ánimos de la gente del público y de los corredores con los que nos cruzamos. Ya voy tan cansado que no sé quiénes son, solo llegan a mis oídos sus ánimos. Voy muy justo, desde la 2ª subida a la torre mi tensor de la pierna derecha se va quejando pero casi estoy tocando el sueño. 


Aunque al límite, ya queda poco
 
Muerto pero con determinación llegamos a la plaza de Pontevedra y enfilamos un último Km maravilloso, por esas calles empedradas y con la dulzura que da ver el recorrido vallado, ya que indica que la meta está en un suspiro. A falta de 500 metros grito de rabia bien alto “¡hostia!” y Carlos dice “¡Qué no llegamos!”. Lo sé, pero aunque me diera un tirón llevo margen… Miro al cielo y me acuerdo de mis padres… y entramos en María Pita y como colofón Carlos me extiende su mano para chocar la mía.  

Últimos metros con la felicitación del mister

El abrazo al cruzar la meta tendrá que esperar pues lo entrevistan. ¡2:56:12! Ha sido sublime. Tuve la fortuna de que las circunstancias de la carrera me permitieran tener una liebre de lujo, no se puede pedir más.

Atletismo en estado puro

Me cuelgan mi medalla y rompo a llorar de emoción y varios compañeros me felicitan y abrazan. El esfuerzo ha tenido su premio ¡por fin!. La felicidad será completa cuando al poco tiempo entra Bruno (carrerón superando las adversidades). Ha sido fantástico: Alejo 2:49, Víctor 2:54 y Bruno 2:58. Después el abrazo con mis hijas y mi mujer. 


Tres nécoras felices
Para el CARMA ha sido un gran día ya que Carlos Cid hace una buena marca, Jorge ha sufrido pero otra para el saco y Javi se estrena en la distancia con el “espíritu CARMA” acompañado de dos experimentados compañeros: Fernando Abreu y David Boleas.



Después tocó comida con los familiares y compañeros del Athletics.



Para terminar los agradecimientos. Los primeros para aquellos que han puesto su grano de arena en el logro, desde de Fernando Abreu “Mincha”, mi hermano atlético, mi guía en los comienzos, con el que hice mi primer maratón y con el que he vivido momentos muy emotivos. Luego tuve de entrenador a Pedro Gonçalves “Igor” en los siguientes 4 y con el empecé a hacer un plan personalizado y comenzaron las series. Moito obrigado a Igor!!!! Otra persona importante es mi apreciado amigo Pedro Nimo, demostrándome su complicidad desinteresada, me hizo un plan para el Bilbao Night Marathon, consciente de que valía con holgura un sub 3. La calamidad quiso que esa noche de octubre hubiera 25º C y una altísima humedad y no le pude corresponder. Por último agradecer la ayuda del actual mister, Carlos Adán, al que le debo un respeto porque nació un día antes que yo jajaja. A ellos a nivel atlético le dedico mi humilde logro.


En las gratitudes no pueden faltar mis compañeros del CARMA y especialmente los dos con los que más Km comparto: Víctor y Bruno. Muy buena gente. De los comapañer@s lesionados, especialmente los de mi equipo. Tampoco me puedo olvidar de una legión de compañer@s corredor@s que me han alentado en este camino. No merezco tanto cariño pero un millón de gracias. Y por último mi familia: mi mujer y mis hijas, a las que le robo el tiempo necesario para entrenar: os quiero.

Salud y Km!!!!!!
Persigue tus sueños. MARATONIAN@S






jueves, 26 de febrero de 2015

Maratón Sevilla 2015

De todas mis participaciones en maratón, esta era desde el principio en la que más esperanzas he tenido puestas. Por un lado, creo que es el año que mejor he seguido un plan de entrenamiento, estaba altamente motivado tanto por mi preparación, como por mi estado de ánimo, como por el hecho de hacerla en Sevilla, donde aseguran que es el perfil más llano de todas las maratones europeas.

Lo dije antes de ir. Tengo tres grandes objetivos: 
  1. Disfrutar el maratón
  2. Conseguir marca personal
  3. Bajar de 3:30

Mi primer miedo era llegar cansado, y pese a que el viaje fue un poco paliza, después de recoger el dorsal en la feria del corredor fuimos al hotel a dejar las cosas y dar un pequeño paseo por los alrededores, para localizar bien dónde coger el autobús que me llevaría a la línea de salida, elegir un buen sitio para que Gloria me viera pasar y me diera ánimos hacia el kilómetro 14 y comprar algo para cenar. Y después al hotel, a darme una ducha, tirarme en la cama a estirar las piernas y cenar mientras veía el campeonato de España de atletismo en pista cubierta y el Depor-Celta (0-2). Y por supuesto, a dejar todo preparado para el día siguiente.

Descansé bastante bien la verdad. Y a las 6 y 20, arriba. Bajé a desayunar y me encontré con que en el restaurante éramos uno 50 corredores desayunando. Ya empecé a mascar el ambiente maratoniano.

Después de desayunar fui al sitio establecido por la organización para coger el autobús. Había muchísima gente, y después de esperar 15 minutos sin ver aparecer ningún bus, decidí coger un taxi y acercarme al estadio de La Cartuja por mi cuenta.

Y allí, lo de siempre. Corredores preparándose para afrontar los 42,195. La temperatura era ideal para correr. Los termómetros marcaban 7 grados, así que calenté a conciencia y a falta de 15’ entré en mi cajón según la marca conseguida el año pasado en Coruña (3h 38’ 43’’).

Saludé a unos conocidos de Pontevedra con los que coincidí en el cajón, y a las 9 en punto, a correr. Desde el principio decidí ser conservador, intentando no acelerar el ritmo aunque pudiera. Son ya varios maratones en estas piernas y sé que es largo, que hay que dosificar, y que se pasa por momentos en los que el cuerpo te pide más y tienes que mantener la cabeza fría y frenarte. Sabía que para intentar bajar de 3:30 tenía que hacer un ritmo medio de 5 min/km, así que empecé a 5:15 con la esperanza de poder ir recuperando después.

Los primeros kilómetros fueron bien. A partir del 5 subí un poco el ritmo para ir acercándome al objetivo. De hecho el kilómetro 10 lo pasé en 50:22. Iba bien.

Veo el globo de 3:30 a lo lejos, y me digo a mí mismo que tranquilo, que vamos a por él, ya lo cogeremos. 

En el kilómetro 14 nos acercamos al barrio de la Macarena, y ahí veo a Gloria. La veo casi de milagro porque hay muchísima gente animando. Se me pone la piel de gallina, y alguien a mi lado comenta que le pasa lo mismo. “Ya empiezo”, pienso. “Cabeza, David”, me digo en voz alta. Tengo que concentrarme, no puedo dejarme ir. Voy a correr con las piernas, pero también con la cabeza.

Van pasando los kilómetros y compruebo cómo las cosas van por buen camino. Mantengo ritmo, bebo en todos los avituallamientos, sigo concentrado. En el 20 tomo mi primer gel.

Paso la media en 1:45:26. Me animo. Voy bien, suponiendo que sea capaz de aumentar el ritmo después. Me entran las primeras dudas sobre hacer menos de 3:30, pero no sobre bajar mi marca.


Y esas dudas me duran poco, porque al pasar por el kilómetro 20 compruebo que llevo menos de dos horas corriendo, voy por debajo de 5 min/km, y tengo fuerzas, y ganas, y no me duele nada. Decido mantener ese ritmo, y en el kilómetro 30, cuando empiece la maratón de verdad, intentar subirlo. El globo de 3:30 se sigue viendo, pero cada vez más cerca.

Y siguen pasando los kilómetros, y llego al 30. Compruebo con gran alegría que he seguido bajando el tiempo previsto, y que sigue sin dolerme nada. Sé que ahora viene la fase más dura, pero estoy preparado. Aprovecho el avituallamiento y me tomo otro gel, esta vez con cafeína.

Me doy cuenta de que no siento ningún dolor, ninguna molestia, y mi único pensamiento negativo es cuándo me aparecerán los pensamientos negativos. Me río de esta paradoja.

Y llega la parte más dura de la prueba, el kilómetro 35. Dura en otras ocasiones, porque sólo pensar en que me quedan 7 kilómetros ("subir a Monteporreiro y volver a casa", pienso) me motiva más. Además entramos en el parque María Luisa, y antes de dar la vuelta a la Plaza de España adelanto al globo de 3:30. Bebo agua y me tomo el último gel, con extra de cafeína, y un sabor a café caramelo machiato que me sabe genial. 

La vuelta a la Plaza de España es apoteósica, me siento un campeón, mucha gente animando, una luz preciosa (“quién pudiera pararse a hacer una foto”, pienso), y un segundo globo de 3:30 (sí, sí, como lo cuento, dos globos con el mismo tiempo) a tiro.

Y entramos en la parte más bonita de la ciudad, pasamos por los lugares más turísticos, la Catedral, el archivo de Indias, el ayuntamiento, la alameda de Hércules, calles abarrotadas de gente animando con sus gritos, sus palmas, música. Hay tanta gente que a veces resulta difícil correr al ritmo que quieres, las calles se estrechan y no se puede adelantar. Aun así, consigo adelantar al segundo globo. Ahora no sólo veo la marca personal, sino el sub 3:30 con holgura.

Y llegamos al puente de la Barqueta por el que volvemos a entrar en la isla de la Cartuja. Cartel de kilómetro 40, las lágrimas quieren salir de pura emoción y por enésima vez me grito “cabeza, David”.

Ánimos de gente, el estadio a la vista. Pienso en lo que debió sentir Abel Antón en este mismo escenario cuando se proclamó por segunda vez campeón del mundo. Creo que he bajado el ritmo, pero sigo por debajo de los 5 min/km. Antes de entrar en el estadio me quito la gorra, siempre lo hago, hoy también. Entramos en el estadio por el túnel de maratón. La emoción es inmensa, la gente aplaude, los corredores, nosotros, gritamos de satisfacción mientras por ese túnel accedemos a la pista interior. Alegría desbordante, un estadio inmenso, todo el graderío de la recta de meta lleno de gente. Cojo la calle 5 y hago los mejores 400 metros de mi vida. A falta de 195 metros, del pico, empiezo a saludar al público, agito mi brazo para que se me vea, y me digo “sé que estás ahí, Gloria, gracias, te lo dedico. No te veo pero sé que estás ahí”.

Y sí la veo, de pie, agitando una bandera gallega que ha llevado para que yo pueda localizarla. Y grito, grito su nombre, grito de satisfacción, grito de alegría. Paso el arco de meta y detengo mi cronómetro en 3:28:10. Tres objetivos cumplidos.

Intento ver a Gloria, pero no lo consigo, me desoriento, lloro de emoción pero sin lágrimas, me abrazo al chaval que me da la medalla, camino, bebo, salgo del estadio, recojo mi bolsa, voy a buscar a Gloria, voy al hotel a ducharme dando el paseo más agradable que he dado nunca, con mi medalla al cuello, con 42195 metros más en mis piernas.

Son ya 9 maratones
Habrá que ir a por el décimo
¿Cuándo es el próximo?

jueves, 29 de enero de 2015

CARAMÉS EN TRETS (FRANCIA)

Nuestro compañero Jose Manuel Rodríguez Caramés estuvo en fechas recientes visitando a sus hijas en Francia y claro, como no podía ser de otra forma, miró el calendario de carreras y se inscribió para participar en el Trail "L'Aurelienne Nature".
Nuestro compañero tuvo una participación destacada ya que llegó a meta en el puesto 48 y 2º en la categoría VET - 3.
Aquí os pongo un par de fotos del evento:

Un nuevo trofeo para este incombustible atleta. Enhorabuena!!!!

domingo, 2 de noviembre de 2014

3 DÍAS DE MARATÓN EN AMSTERDAM

Nuestra aventura comienza el viernes 17 de octubre bien tempranito. En mi caso suena el despertador a las 5:15 de la mañana. A las 6:00 me recoge el presi Roberto García y mi compañero del CARMA Bruno Muiños. Hacemos parada en Porriño para unirnos al resto de compañeros: el carmiense Jose Enrique Fernández Araújo "Jeff" y el tanino Fernando Rama. (por lo tanto se trata de un CARMA maratón con la compañía de un tanino que podrá disfrutar de la sofisticada organización logística que atesoramos jajaja).
Tras los saludos pertinentes vamos camino del aeropuerto de Oporto de donde sale el vuelo cara a Amsterdam a las 8:25. Durante el trayecto, y estos 3 días, tendremos presente a otro marisqueiro, Marcos Méndez, quien por problemas personales no nos acompaña.
Teníamos reservado el estacionamiento en el parking y al llegar hubo que solucionar un pequeño problema ya que ponía "completo" y no había un operario a quien preguntar. Rama, tiró de intuición y pasó por el escaner la reserva y subió la barrera.
El vuelo sale con puntualidad y con un buen número de corredores a bordo. Parte de ellos van a correr la media maratón. Una alegría saludar a nuestro colega Antonio Franco con el que ya llevamos compartido varias batallas maratonianas.



Cuando vives una aventura de este tipo que abarca varios días suceden unas cuantas anécdotas para el recuerdo. Una de ellas ocurre al aterrizar el avión. Cuando quiero salir del asiento resulta que el cordón del chándal se había enganchado en el reposa brazos. Tras 5' el manitas del presi consigue liberarme. Lo grave fue que se me quedaron las gafas graduadas en el asiento.
Lo primero que hacemos en la ciudad es dirigirnos al apartamento. Afortunadamente se corresponde con las fotos que aparecían en internet. Consta de planta alta en la que están la cocina y el salón y en la baja 2 habitaciones. Todo muy espacioso. Tenemos la fortuna de tener unas escaleras de pendiente "suave" comparado con la que suelen tener en Amsterdam (sin ir más lejos la casa de al lado tiene unas escaleras con pendiente "que da vértigo". Aún así nos echamos unas risas pensando si las daremos bajado el domingo tras el maratón.
Entre el traslado al apartamento y las explicaciones del casero ya es muy tarde para comer en un país que se encuentra al norte de los Pirineos. Aún así vemos un restaurante italiano cerca y entramos. Por supuesto la contestación fue que estaba cerrado. Afortunadamente tenemos un supermercado a escasas dos manzanas y aprovechando que había que hacer la compra para las comidas y cenas de los siguientes días ya cogemos algo para salir del paso tan pronto regresamos al apartamento.
Dedicamos lo que queda de la tarde a acercarnos hasta la feria del corredor y acernos unas fotos en el estadio Olímpico. Después de recoger el dorsal echamos una visual por los stands. Me pareció una feria de "2ª fila", comparado con las de Berlín, Boston o New York.



Dentro del plan está fijado para esta tarde el último entreno. Salgo con Bruno a eso de las 20:30 y aprovechando que está a un Km escaso tiramos cara al Vondelpark, parque por el que correremos al principio y final del maratón el domingo. Damos dos vueltas a un circuito de 3 Km para después realizar 4 rectas progresivas. Luego, de regreso, tremendo susto, ya que cruzando una calle no me percato de una isleta central, tropieza y caigo. Menos mal que me da tiempo a apoyar las palmas de las manos para amortiguar el golpe. Aún así me hago una contusión en la cadera y antebrazo derechos. De noche tomo un Ibuprofeno y, aunque magullado, espero que el percance no me limite fisicamente el domingo.
En la cena tocó pizzas, por cierto, muy ricas!!!!
La mañana del sábado la dedicamos a hacer turismo. Nos dividimos en dos grupos. Rober y Jeff dispuestos a darse una buena caminata. Rama, Bruno y yo con la idea de no gastarnos en demasía (al final siempre andas más de lo que tienes pensado). Recorremos parte del centro, viendo posibles regalos para la familia. Desde ahí vamos andando hasta la zona de los museos.
Fracasamos en el intento de encontrar una tienda de sudaderas GAP. Mismo una española residente en Amsterdam nos envia a una calle pero... la tienda se llamaba GANT y era de ropa formal. GAP GANT problemas fonéticos jajaja. En fin, que dimos un buen rodeo para nada.


En la comida nos encargamos de liquidar unas lasañas de las que se encargaran Rama y Bruno. Tras una siesta me vuelvo a acercar junto a Bruno y Rama al centro para concretar la compra de regalos. Mientras que el "dúo de díscolos" siguió de turismo.En la cena tocó un clásico premaratón: perolada de spaghetis con carne picada.


Antes de acostarse dejamos todo lo que necesitaremos preparadito y la preceptiva foto, en mi caso compartida con el compañero de fatigas en la preparación.


La noche como de costumbre en estas circunstancias. Duermo pero a tirones, entre otras cosas porque hay que vaciar la vejiga de tanta hidratación.
Suena el despertador a las 6 de la mañana. De desayuno unas galletas que traje de Vigo y un café con leche. Además de tomar poco a poco antes de marchar un plátano.
A las 7:30 salimos del apartamento con la duda si funconará el tranvía. Afortunadamente no tuvimos problemas. Cogimos el 16 que te deja muy cerca del Estadio Olímpico.
En la organización del evento observamos varios defectos. Para empezar hasta menos de 1 hora para el inicio de la carrera no se abrió el guardarropa. Ya había un buen número de corredores esperando. Aunque por otra parte hay que reconocer que cuando abrió se solucionó con celeridad. De seguido entramos en el Estadio y nos vamos a la zona de nuestro cajón. Esto sí está bien montado y tenemos un área exterior aledaña al cajón para calentar. Apenas hago 500 metros y luego me pongo a estirar y a concentrarme para lo que me espera. No me encuentro nervioso sino confiado. Estoy junto a Rama y Bruno en el cajón de 2 h 40' a 3 horas donde entramos a falta de 20' y nos colocamos en la zonas delantera. Tenemos al lado la zona de acceso al cajón precedente, el de menos de 2 h 40'. Atónitos nos quedamos al ver la gran cantidad de corredores que entran (ya hay que correr para ir por debajo de 2 h 40') y, sobre todo, el aspecto que tienen buena parte de ellos, con una fisonomía que no invita a pensar, ni por asomo, en que corran por debajo de 4'00''/Km.
El problema es que no se pedía tiempo certificado a la hora de configurar los cajones, quedando en manos de la ética de los corredores la asignación de salida. Estos últimos días mandé un email a la organización haciéndole ver que esta situación hay que solucionarla. Amablemente me responden que los corredores que corrían el campeonato holandés de maratón estaban todos en este cajón. En fin, la consecuencia fue que los 200 metros que recorremos dentro del estadio fue un auténtico tapón con parte de esos corredores de lo más relajados saludando parsimoniosamente a sus familiares que estaban en la grada. Así sale el primer Km sobre 4'25''/Km y eso gracias a que una vez fuera del estadio podemos ya correr un poco más ligeramente. 
En este primer Km me pasa Rama como un bólido y Bruno me dice "déjalo ir", no vaya a calentarme jajaja.
El día nació caluroso. Al comienzo de la carrera, las 9:30 horas, estábamos sobre 16ºC y subiendo. Los primeros Km son favorables (ligeramente en descenso) y voy cómodo. Los edificios nos protegen del viento y del sol. Desde el Km 6 llevamos a unos 30 metros un grupo de unos 20 corredores. En el Km 9,5 me tomo el primer gel. Pasamos el Km 10 en 42'15''. Bruno se muestra cauteloso y avisa que debemos ralentizar. Precisamente el siguiente Km sale a 4'00''/Km pero es que es en bajada. En el Km 12 me decido a acelerar un poquito para coger al grupo de los 20 corredores. Bruno se queda un poco rezagado. Pero tan pronto llegamos a la ribera del río Amstel la cosa se complica, sobre todo entre los Km 16 y 20 con un viento frontal fuerte. El problema es que vamos muy diseminados. Aprieto los dientes y consigo mantener el ritmo. Analizado con el paso de los días aquí creo que cometí un grave error. Debí ralentizar el ritmo y cobijarme en un grupo que me sobrepasara. Hubiera perdido a lo sumo un par de minutos y no me hubiera desgastado.
En el Km 20 marco 1 h 24' 06'' y se termina el calvario ya que atravesamos el río y enfilamos en el otro sentido el río. Pese a las adversidades salió este parcial de 10 Km más rápido que el primero. El viento da no tanto de costado como cruzado. Cerca de la media maratón paso a Rama. Paso en 1:28:38 pero ya no tengo las mismas sensaciones. Un síntoma es al pasar el Km 23 que el pensamiento que me viene a la cabeza es que me quedan 19 Km. ¡Mal asunto! Hasta el Km 28 casi no se resienten los parciales y voy en ritmo objetivo. La temperatura pasa de los 20ºC y la humedad también se hace notar. En el Km 30 paso con 2 h 7' 16'' (el parcial de 10 Km se va a 43'10''). Aún estoy en tiempos de marca pero las sensaciones son muy malas. Los Km de viento me pasan factura. Al salir de la zona del río empieza a lloviznar y la temperatura baja bruscamente, como mi rendimiento. Los parciales se van a 4'30'' y por encima. Se juntan el cansancio físico y el abatimiento mental. Me paro en 3 avituallamientos para comer un trocito de plátano y beber con calma. El gel de cafeína del Km 30 no me ha reanimado.
Ya me pasó el globo de las 3 horas, lo que certifica que el objetivo se aleja. Mi "tabla de salvación" llega en el Km 36 cuando mi amgo Bruno me coge. En un gesto que le honra, a sabiendas de que ya no hace marca, pero que va a perder tiempo, me anima a seguirle. Sus palabras resuenan en mi cerebro como un estímulo "Hicimos la preparación juntos y acabamos juntos". Entre que él ralentiza el ritmo y que saco fuerzas de no sé dónde hacemos un ritmo sobre 5'00''/Km en los últimos 5 Km y con Bruno arengándome continuamente.


En el Km 39 pasamos al globo de las 3 horas que va andando!!!! 500 metros después no sobrepasará pero a un ritmo que no era precisamente "para echar cohetes". Está claro que tampoco hizo la marca objetivo.
En el último Km a Bruno le dan un aviso los isquios. ¡Menudo dúo! Jajaja. Pero ya nada nos puede parar, lentos pero imparables hacia la gloria. Ya llevamos otro estado de ánimo y pedimos el ánimo del público. Los últimos 250 metros ya son dentro del Estadio Olímpico entre el aplauso de la grada. Sobrepasamos la meta entrelazadas nuestras manos al aire con 3 horas 07' 07''. Lástima que no fuera en menos de 3 horas pero eso era lo de menos. Lo disfrutamos de lo lindo. Ha sido un momento supremo: juntos hasta el final.  



Rama entrará en 3 horas 19' con grandes problemas físico. Jeff en 3 horas 33' pese a su escasa preparación específica para el maratón. Rober llega en unos meritorios 3 horas 38' teniendo en cuenta que se cayó en el Km 4 y viene con la rodilla inflamada desde el Km 28.
Al acabar empieza otra carrera, la de intentar llegar antes de las 14 horas al apartamento para que el casero nos deje duchar antes de que lleguen los nuevos inquilinos. Finalmente conseguimos la misericordia del dueño y salimos aseados todos sobre las 15 horas.
Camino del aeropuerto tenemos un par de percances. Primero a Rober el cae el ticket del tranvía y se percata a los pocos metros y luego en la parada de la estación nos hacemos una foto tan pronto bajamos del tranvía. Al ir a coger las maletas Jeff se da cuenta de que le quedó una bolsa en el tranvía con dinero y la medalla. El tranvía aún se encuentra parado a unos 75 metros. Allá sale Jeff como una flecha, consigue llegar y recuperarla. Cuando regresa le caen unas "picadas": "no te esforzaste en el maratón que aún corres". Nos comenta que le dolía el dinero pero aún más perder la medalla. Aquí vemos el espíritu de un maratoniano.



Tras meter algo en el cuerpo intento recuperar las gafas extraviadas el viernes. Cuento conb la ayuda generosa de Rober que me acompaña. Nos marean de un lado para otro y no hay suerte.
Antes del embarque aún hay un par de incidencias. La primera, me avisan que posiblemente la maleta tendrá que ir en la bodega y le ponen un distintivo naranja. Luego, al pasar la aduana, me hacen abrir la maleta pensando que llevaba una botella (le confundió al policía un estuche que llevaba dos frascos de cristal apilados).
Consciente de que vamos a llegar tarde y que mejor sería llevar la maleta en cabina, decido quitarle el distintivo a la maleta y ponerme de los primeros en la cola de embarque. La jugada sale bien porque la persona que tiene que controlar las maletasn primero diligencia el tema documentación a los 20 primeros de la fila. Cuando empieza a controla las maletas ya no estoy en su ángulo de visión, por ser pequeño y por medio esconderme jajaja.
Un orgullo haber compartido esta experiencia con otras 4 nécoras y un tanino. Una pena que Marcos se lo perdiera.
En las dedicatorias mención especial para Ana y mis niñas. Acordarme de mis seres queridos que ya no están. Muchoas ánimos para mi compañero Marcos (nunca llovió que no escampara) y resto de compañeros que están lesionados. Mención especial para Bruno. Me permitió acompañarle en su plan y por último de todos los que me habéis animado y mandado vuestra energía.
Desde la edición del 2013 de Coruña 42 me siento sub 3. Sobrepasar en 44'' la marca me lo he tomado como un accidente pero eso no quita que seguiré buscando que esa marca sea oficial.
Salud y Km!!!! ... y recordad: no esperar por vuestros sueños, ir a por ellos. 
MARATONIAN@S

miércoles, 21 de mayo de 2014

Boston Strong

Una gran felicidad te embarga cuando acabas uno de los más famosos maratones del mundo.  Boston es el más antiguo y es uno de los 6 que conforman los World Marathon Major.   Completar este ramillete de maratones es una de mis ilusiones. Ahora ya solo me quedan la mitad tras correr New York en 2010 y Berlin en 2011. Si me tengo que decantar por uno de los tres no sabría deciros.  Tienen en común la alta participación y el apoyo incondicional de sus habitantes a la prueba. Tienen un ambiente y animación difícil de expresar. El tema avituallamientos y voluntariado es otro elemento muy a destacar. Tal vez me quedo con la impresión de que en Boston el nivel medio de participante es más alto y sobre todo gratamente sorprendido del nivel de las mujeres y del porcentaje que representan sobre el total.

La prueba del maratón siempre digo que es una prueba canalla ya que si hay algún contratiempo en el último tercio de la prueba no vas a poder resarcirte (si pretendes hacerlo a pleno rendimiento). Siempre estás expuesto a la fatalidad, que se lo digan por ejemplo a mi compañero Carlos Cid cuando le cayó una valla en la edición del 2012 en Coruña 42 o  en esta edición a Jose Antonio Recouso que sufrió una desgraciada caída que le obligó a retirarse en el Km 28. Esa sensación es más intensa, si cabe, cuando tienes previsto desde el 2011 correr el 21 de abril de 2014 y cuando sabes que un contratiempo que te imposibilite terminar no es fácilmente subsanable ya que el coste económico que supone es grande. Sin ir más lejos me tengo acordado de aquellos corredores europeos que no acabaron la edición del año pasado porque los pararon tras el atentado y que no tenían recursos económicos para acudir a la invitación que les hizo la organización para correr en esta edición. Las víctimas han estado muy presentes y Boston ha hecho famoso su lema de “Boston Strong” y sus habitantes se han volcado con mayor ahínco en apoyar esta 118 edición. Un millón de espectadores deja bien a las claras el espíritu reinante.


La experiencia  ha sido impresionante puesto que tuve la fortuna de vivirla con mi familia. Marchamos el día 13 cara a New York con la ilusión de hacer una gran carrera pero con la premisa de disfrutar esos días de unas maratonianas jornadas turísticas. Las horas de caminata y esperas en colas fueron abundantes e intenté mitigar sus efectos utilizando unas medias de descanso. Tampoco descuidé los últimos entrenos a costa de pegarme unos buenos madrugones. Con todo el mejor entreno fue a media mañana cuando entrené en Central Park haciendo con mis niñas los 3 primeros Km.


Ya en Boston siguió la labor turística, aunque lo primero que hicimos fue acercarnos a la feria del corredor a recoger el dorsal. Solo el domingo anterior a la cita pasé buena parte del día en el hotel descansando... pero no me voy a extender más en los días previos pues la mayoría seguistéis esas peripecias vía facebook.



Era mi 13º maratón y lo afronté con la misma ilusión que un principiante. Esto considero que es algo fundamental para un maratoniano. Encarar una prueba de esta magnitud requiere, como mínimo tres meses de entrenos. Algunos atletas llegan saturados a las últimas semanas. No les da llegado la fecha. En mi caso se puede decir que disfruto el paso de las semanas. De la misma forma mientras hay atletas que después del maratón quedan tocados muscularmente durante semanas en mi caso suelo recuperar muy bien.
Pero centrémonos en el día 21. Para empezar deciros que no pegué ojo en toda la noche o esa es la sensación que me quedó. Mucha hidratación y varias veces a soltar el líquido. A las 5:00 de la mañana en pie sin necesidad dedespertador. Bajo al hall del hotel para subir un par de cafés. De sólido me tomo unas galletas que compré dos días antes.
Después de realizar la rutina previa a un maratón: vestirse, tema vaselina, geles, ect. Me voy a la estación del metro. Justo cuando llego a las escaleras de acceso al andén llega un metro. Apuro un poco el paso y lo pillo. Va otro corredor en el vagón pero a las dos paradas se baja. Sigo aunque no me suena el itinerario por lo que me bajo en la siguiente estación. ¡Había cogido la línea naranja en el sentido contrario! No pasa nada, que para eso voy con tiempo. Toca deshacer el recorrido después de esperar 8’. El vagón lleva bastantes corredores y se bajan una parada antes de lo que pensaba. Al ver que lo hacen todos pues allá voy. Salimos en la estación de Chinatown y hay que andar un poquito hasta el Boston Common, el parque de Boston que alberga la logística de la prueba. Dejo en el guardarropas la bolsa y me dirijo a la zona donde se coge el autobús que te lleva a Hopkinton. Está muy bien organizado. Numerosas filas de corredores que esperan una caravana continua de autobuses escolares amarillos (los típicos de las películas). El azar quiere que se llene el autobús justo con el corredor anterior. Otros 10’ de espera. Tal como subo decido ponerme detrás del conductor. La suerte quiere que me toque de compañero en los aproximadamente 45’ de viaje Mario, un guatemalteco que lleva 30 años viviendo en Los Angeles. Así que ya tengo con quien conversar. Se trata de un corredor experimentado. Es su 9ª participación en Boston y me advierte que no es una carrera fácil. Su objetivo es hacer 3 horas 30’. Al llegar a Hopkinton nos acercamos a la Villa del Atleta, una explanada bastante grande con carpas y baños donde toca esperar hasta la hora de acercarse a la zona de salida. Allí tienes de todo: manta térmica, plátanos, geles, cafés… Compartimos la espera con Dorian, el hijo de Mario, que tiene una mejor marca de 2 horas 51’ pero que se conforma con realizar 3 horas ya que llega con una rodilla renqueante.



Estoy bastante tranquilo y distraido con la conversación con mis nuevos amigos. A las 9:05 nos despedimos de Mario ya que tenemos que dirigirnos a la ola 1 (zona 1) los corredores que salimos a las 10. Mario salé a las 10:25 por lo que le queda un rato más de espera. Como Doriam va al corral (cajón) 2 y yo al 5. Nos despedimos. Mario acabará haciendo 4 horas y Dorian 3 horas 11’.
Poco a poco me desprendo de parte de las prendas que llevé para no enfriarme. Va a hacer calor!!!
En el tramo camino del corral aprovecho para trotar un poquito. Poco que ya tocará corrrer bastante. Como no descuido la hidratación tocó ir un par de veces a los urinarios. Por si acaso me quedo con la botella de agua al acabarla. Poco antes de empezar la prueba tengo ganas de orinar y ya no es momento de dejar la zona de salida. Saco el tapón y me dispongo a “disparar” cuando el atleta de delante encoge la pierna en un estiramiento y con el talón me tira la botella jajaja. Rápido a pillarla del suelo y a seguir el proceso.
Falta poco y de repente nos sobrevuela 4 helicópteros de guerra en formación de V y la masa de corredores se muestra entusiasmada al grito de “USA,USA”. Ya está todo listo para el espectáculo.
Salgo tranquilo, mentalizado de guardar fuerzas y aunque me pasan muchos corredores no me inmuto.  Voy en el ritmo objetivo en torno a 4'15''/km. La temperatura es agradable pero augura una mañana calurosa. Cada milla hay avituallamiento. En los primeros metros Gatorade y luego agua. Desde el primero cojo agua para dar un sorbito y solo en algunos tomo la bebida energética. Por si “fuera poca” logística muchos niños te ofrecen vasos pequeños con agua en todo el recorrido y otras personas trozos de naranja, plátano, coco... Otra constante de la carrera va a ser la seguridad. Cada cruce de carretera un soldado armado.

Cuando llevo cerca de la hora corriendo todo va sobre lo previsto. Unos Km un poco más rápidos (por ejemplo el 10º salió a 4'/06''/Km) y otros más lentos (el Km 11 a 4'21''/Km) en función del perfil predominante pero, precisamente por esas alteraciones constantes del terreno, me fijo en los valores medios del Garmin y esos están cercanos al 4'15''/Km. Toca tomar el primer gel. La animación es impresionante. Muchas pancartas de “Boston Strong”, muchas voces de ánimo y hasta un grupo que ofrece cerveza jajaja. Una mención especial para la niñas de Wellesley College. Un clásico de la carrera. Pese a ser un día festivo las estudiantes salen a las puertas del colegio para gritar como si fueran fans de una estrella de la música. Es increíble, como también me lo parece un corredor que se paraba cada pocos metros a darles besos jajaja. Me viene a la cabeza el gasto muscular que está realizando con esos arranco y paro continuados jajaja. Se empieza a notar el calor y en los avituallamientos me echo parte del agua por la cabeza y las axilas. Hay que cuidar la refrigeración.


Entre los Km 13 y 18 predomina la subida suave y el ritmo medio en ese tramo se va a 4'22''/Km aproximadamente y el  total se acerca a 4'20''/Km. No me preocupa. Las sensaciones son buenas y queda mucha carrera. A estas alturas de la carrera empiezas a pasar a auténticos héroes. No pueden recibir otro nombre un hombre que tira de la silla de su hijo discapacitado o una enana que necesita mucho más esfuerzo para recorrer un metro que el tuyo. ¡Cuántos héroes anónimos hay! Son momentos de una gran intensidad emocional pues el público se vuelca con mayor intensidad.

Cerca de la segunda hora de carrera me tomo el segundo gel y me doy cuenta de un error cometido. Llevo tres geles, uno con cafeína sería el último a tomar. Pues me doy cuenta que fue el que tomé primero. En fin, problemas del directo y de ser despistado jajaja.
En el Km 26 paso a mi amigo Fernando Rama de los Taninos de Ponteareas. Va con problemas y con un ritmo muy lento. Solo coincidimos unos metros en los que me dice que va mal y me pregunta si voy para 3 horas. “Lo vamos a intentar”. La clave será salir vivo de los repechos que hay entre los Km 26 y 34 y con fuerzas para el tramo final. Los parciales de los Km en este tramo son de sierra: Km 27: 4'37''. Km 28: 4'27'': Km 29: 4'35''. Km 30: 4'19''. Km 31: 4'20''. Km 32: 4'30''. Km 33: 4'23'' y Km 34: 4'42''. A las 2 horas y media ya me tomé el último gel. A estas alturas ya voy empapado y la barriga totalmente mojada. Estoy temeroso de que me coja el frío en el estómago.
Subo bastante dignamente la famosa Hertbreak Hill y ya solo queda el último tramo de carrera. Toca acelerar para intentar enjuagar el tiempo perdido. Hay que intentar ponerse cuando menos a 4’10’’/Km. El Km 35 sale a 4'15''/Km pero los siguientes son un quiero y no puedo. Los parciales oscilan entre 4'33'' y 4'38''. Quiero ir más deprisa pero mis piernas no quieren. La musculatura se queja. Muchos corredores van andando. Una tentación que intento sacar de mi cabeza con la táctica que siempre utilizo en estos casos: “vamos quedan sólo 8 Km, vamos quedan 7 Km...”. Voy bien de pulsaciones pero las piernas como palos. Ya estamos en esa parte del maratón en la que temes que se suba un gemelo o un isquio... en la que intentas no realizar movimientos bruscos, no vaya a ser... 

Ya estamos en Boston y ahora se trata de intentar llegar lo más cerca de las tres horas pero mis piernas se quejan y el ritmo ya está casi a 5’00’’/Km. A falta de 2 Km me sitúo al borde derecho. Necesito buscar la complicidad durante unos escasos segundos de mi familia y allí están efectivamente. Ya solo queda llegar al final de la avenida, giro a la derecha, giro a la izquierda y recorrer Boylston St brazos en alto recibiendo los últimos ánimos del millón de espectadores que han llevado en volandas a los maratonian@s.


Disfruto del momento aunque no me puedo parar ya que en pocas horas hay que coger el avión de vuelta a casa. Me cuesta bastante andar y ya no digamos agacharme cuando me cayó la botella de agua que llevaba en la mano.


Ha sido una experiencia fantástica, imborrable. Hecho la vista atrás y me quedo con la idea de que hice una gran carrera. El maratón de Boston es espectacular pero no es fácil. Tiene desnivel positivo pero, casi de forma imperceptible, estás constantemente subiendo y bajando. El calor le ha llegado, prueba de ello es que me queda la marca de la camiseta de asas. En fin, el sueño continúa.






domingo, 27 de octubre de 2013

Conociendo al hombre del mazo

Un nuevo maratón me esperaba el 19 de octubre en Bilbao. Un nuevo reto con los 42.195 m que afrontaba con mucha ilusión después de las buenas sensaciones que tuve en Coruña 42 la pasada primavera. En esta nueva aventura había algunas novedades, las principales eran que era un maratón nocturno y que tenía el asesoramiento técnico de Pedro Nimo, quien diseño un plan de 11 semanas (otra novedad ya que solía hacer planes de 17). Segundo mister que tengo y segundo llamado Pedro, jajaja.
Así comencé la preparación específica el 5 de agosto con el objetivo de bajar de las 3 horas  y con una consigna clara del mister: “los planes están para alterarlos” o lo que es lo mismo, no hay que obcecarse y una premisa fundamental es “escuchar tu cuerpo”. Así tuvimos que reestructurar la 3ª semana por una sobrecarga del gemelo externo de la pierna derecha, la 8ª semana por sobrecarga del peroneo externo que provocó la inflamación del 5º metatarso del pie derecho y la 10ª con sobrecarga del grácil derecho. Son circunstancias a las que te expones al emplearte a fondo.
Las principales diferencias respecto a mis planes anteriores fueron la realización de pirámides y entrenos que mezclaban series de cuestas y 200 m. Intenté dar lo mejor de mi mismo y pienso que conseguí un buen estado de forma. En las pruebas de 10 Km de Baiona y el Berbés mejoré en 1’ mis tiempos respecto al año pasado. Todo corroborado en la media maratón de Oporto con un buen tiempo teniendo en cuenta la dificultad de esa prueba.

Salí el viernes 18 en coche con la familia después de comer y tras 7 horas de viaje estábamos en Bilbao. En un área de servicio tuvimos el primer contacto con los colegas del “Canuda Team” Quique Estévez, David Alonso y Bernardo Durán, además de mi compañero de equipo Fernando Abreu y un par de familiares, Trini y Paco.                                                                                  
Antes de salir a trotar
A la mañana del maratón hice poco más de 15’ de trote para soltar piernas. Luego nos acercamos a la recogida de dorsales donde quedara con otro gran compañero “devora maratones y pruebas varias” Antonio Franco. Al salir de la feria del corredor quedamos con el grupo de la Canuda, con quien compartimos unas horas hasta el café de la sobremesa.
Delante del Guggenheim con los compañeros

La foto con la camiseta del IES Salvaterra de Miño

Co meu colega Antonio Franco

Luego retirada al apartamento a descansar un par de horas e intentar contestar a las numerosas muestras de afecto que recibo en el Facebook. Todas me honran pero especialmente las del mister. Tenía en muy alta estima a Pedro Nimo pero esta experiencia a su lado me reafirma en su humanidad. Confiaba en mis posibilidades pero que un atleta de su experiencia y categoría creyera firmemente en conseguir el objetivo me llenaba de satisfacción. Una de las cuestiones a resolver era qué tomar en las horas previas al maratón. Me decanté por hacer lo cotidiano en un maratón matutino: desayunar café cortado y galletas.
Solo hubo una cosa que me intranquilizó antes de salir hacia la carrera: no evacúe en la medida en que suelo hacerlo cuando la prueba es de mañana. Cuando cogimos el coche para encaminarnos hacia el museo Guggenheim es el momento de mayor inquietud porque al llevar un Km me percato que no llevo la bolsa del guardarropa. Vuelta atrás y el tiempo se empieza a echar encima. Tenemos suerte y conseguimos un aparcamiento relativamente cerca.
Luego retirada al apartamento a descansar un par de horas e intentar contestar a las numerosas muestras de afecto que recibo en el Facebook. Todas me honran pero especialmente las del mister. Tenía en muy alta estima a Pedro Nimo pero esta experiencia a su lado me reafirma en su humanidad. Confiaba en mis posibilidades pero que un atleta de su experiencia y categoría creyera firmemente en conseguir el objetivo me llenaba de satisfacción.
Una de las cuestiones a resolver era qué tomar en las horas previas al maratón. Me decanté por hacer lo cotidiano en un maratón matutino: desayunar café cortado y galletas.
Solo hubo una cosa que me intranquilizó antes de salir hacia la carrera: no evacúe en la medida en que suelo hacerlo cuando la prueba es de mañana. Cuando cogimos el coche para encaminarnos hacia el museo Guggenheim es el momento de mayor inquietud porque al llevar un Km me percato que no llevo la bolsa del guardarropa. Vuelta atrás y el tiempo se empieza a echar encima. Tenemos suerte y conseguimos un aparcamiento relativamente cerca.
Camino de la salida
Km 9
Km 18
Km 33. En pleno sufrimiento y con los ánimos de Tania durante 100 m.

Hace una noche muy agradable (para correr se demostrará después que demasiado calurosa). Llevaba una camiseta de manga corta para evitar el frío pero compruebo que es innecesaria. Tras entregar la bolsa en el guardarropa me despido de mis hijas y mujer y hago un breve calentamiento. Son escasamente 700 m que termino con unas rectas. Cuando me dirijo hacia mi cajón de salida me encuentro a los compañeros de la Canuda. En principio Quique y David tenían que salir en mi cajón pero resulta que su dorsal indica el tercero y no el segundo cajón. Nos deseamos suerte y entro en mi cajón. Allí me encuentro inesperadamente a un conocido, Ricardo Verde, del Corredoiras de Bueu. Me viene bien para sobrellevar la espera de los últimos minutos. Tiene 2 h 53’ conseguidos a principios de año en Sevilla y me comenta que es una incógnita porque llega corto de Km (después hará 2 h 59’). Se alegra de que nos encontráramos porque así hacemos unos Km juntos. Lo que comprobamos es que salimos bien en la vanguardia de la carrera. Tenemos a escasos metros a la élite, a la que dan la salida con un ligero retraso. Medio minuto después salimos los de mi cajón. Sigo la estela de Ricardo Verde escasamente un Km ya que su ritmo es mas vivo que el 4’05’’/Km que tengo asignado por Pedro.
Gracias a la posición avanzada en la que salimos no tenemos problemas en los primeros Km porque es un verdadero embudo ya que el principio del recorrido se transita por la mitad de un carril bici. Son como 2,5 Km de ida y vuelta que al regresar nos fuerza a la cabeza de carrera a ir bien hacia el exterior ya que la avalancha de corredores que viene de frente invade la mediana. En el Km 3 tengo el primer sobresalto. Mi Garmin se apagó porque intenté pulsarlo para que encendiera la pantalla y lo que provoqué es que se apagara. Tan pronto me percato lo enciendo y coge satélite rápidamente. Me volverá a pasar en el Km 12 aproximadamente. Así que los ritmos van a ser orientativos. El segundo aspecto (el primero fue el carril bici) que no me convenció de este maratón fue que se mezcle en una misma competición una media y un maratón. Pese a que voy mentalizado y “no me enciendo” con el ritmo de los de la distancia corta. Sobre el Km 5 me coge y sobrepasa Quique Estévez. Le deseo suerte pero no intento seguirle. Yo a lo mío, ritmo sobre 4’05’’/Km. En la Gran Vía me tomo el primer gel, uno de acción rápida. Voy con buenas sensaciones. Sobre el Km 9 me pilla David Alonso y compartimos unos Km. Al Km siguiente toca cruzar  por el puente del Arenal para correr por el otro margen del Nervión y el ritmo se ralentiza un poco. Siguiendo la estrategia predefinida tomo en el Km 14 un gel de cafeína. No sé si se debe al firme, que alterna zonas de asfalto y de losetas, pero la cuestión es que sobre el km 17 intento avivar un poco la marcha y me voy de David (abandonará en la media por calambres e intentará hacer una buena marca en 15 día en el maratón de Oporto). Paso la media maratón en 1:29:38 netos.  
De repente paso de estar rodeados de corredores y teniendo que frenarme para no ir a su ritmo a la más absoluta soledad. Encaro el tramo del carril bici con un corredor a 50 metros y otro a unos 100 m. El primero de ellos decide retirarse al poco tiempo. Me tomo el tercer gel, otro de acción rápida. Ya no me siento tan fino y a la vuelta del carril bici, en el Km 26, me rebasa el globo de las 3 horas que lleva a 3 corredores. No consigo engancharme y enfilo hacia la Gran Vía flaqueando las fuerzas. Aún así, poco a poco voy recortando metro a metro a mi predecesor, al que sobrepaso atravesando el puente del Arenal pero a los 100 m me tengo que parar. Me ha dado un punto en las costillas que no me deja respirar. Poco antes, en el Km 30 tomé el último de los geles previstos, otro de cafeína. Faltan sobre 12 Km para meta. A partir de ahí la carrera se convierte en un calvario. Voy a conocer al “hombre del mazo”. No sé las veces en que me paré y volví a correr. Me siento vacío y entablo una lucha por no rendirme, por acabar lo más dignamente. En los puestos de avituallamiento paro y bebo profusamente. Tengo bastante calor. En los pies noto molestias. El suelo irregular está pasando factura pese a que a mis dedos le eché vaselina (una buena ampolla tendré al acabar la carrera). En el Km 38 tengo un estímulo impagable. Durante 100 metros corren a mi vera mis hijas empujándome con sus ánimos. Aún me quedará otro contratiempo tras cruzar por última vez el puente del Arenal. Me tengo que parar en seco por un ataque agudo de vientre. Son 30’’ en los que casi ni puedo respirar. Afortunadamente puedo reemprender la marcha y al llegar al Km 41 consigo alegrar mi ritmo y acabar a ritmo por debajo de 5’00’’/Km. No ha salido el maratón soñado pero sobrepaso la meta orgulloso de vencer al maratón.
Creo que ha sido el maratón en el que más tranquilo estaba en las horas previas pero no fue mi día. No hay que darle muchas vueltas. Tal vez pagué las 7 horas de coche, tal vez los 26º y humedad reinantes, tal vez la pasta salada del restaurante italiano del mediodía, tal vez el suelo irregular, tal vez la soledad de la segunda parte de la prueba, tal vez los dos fortasec previos  a la carrera, tal vez el beber en abundancia, tal vez los tramos desangelados, tal vez algo de viento en el tercio final, en fin, a saber... Lo siento por el mister esto no es una ciencia exacta. Mi apreciado compañero Antonio Franco me lo dijo en varias ocasiones “Bilbao no es fácil” ¡Qué razón tenía! Y es que sólo 18 atletas consiguieron bajar de las 3 horas.
La cuestión es que conseguir atravesar la meta con mi brazo cara al cielo donde si existe el paraíso, cosa que dudo, allí estará mi tía Lita, una de tantas víctimas del cáncer y a la que especialmente dediqué mi esfuerzo.
Después solo quedó el consuelo de mi familia. Es algo muy especial compartir un maratón con ellos. De recuerdo me quedan los pies con las uñas de mis dedos anulares moradas. Ahora un par de semanas de recuperación y a seguir haciendo maratones!!!! Gracias a tod@s. MARATONIAN@S