lunes, 9 de mayo de 2016

A la tercera fueron los 101


La tercera era la vencida o la última. Así nos planteamos Pi Costas y yo su asalto definitivo a la distancia mítica de los 101 Km Peregrinos/24 h. XCSI (por el Camino de Santiago de Invierno, para los legos en esta abreviatura).

El primer año, hace ya tres, ella se tuvo que retirar por unas ampollas terribles en ambos pies en Puente de Domingo Florez (que en aquella edición estaba en el km 36) y yo continué hasta terminar acompañando a otros 3 compañeros del C.A.R. Marisqueiro (Miguel BM, Francisco Serrano Cantalejo y Roberto García) en 21:43:19 a base de tirar de bastones.

Hace dos años, la segunta intentona, fracasamos porque el ritmo que habíamos elegido para afrontar la distancia no era suficientemente rápido para los organizadores de la prueba, que nos hubieran retirado de buena gana otra vez en Puente de Domingo Florez. En lugar de quedarnos, subimos aún durante hora y media hasta la famosa pizarrera de San Pedro de Trones para tomar un supuesto bocadillo de jamón, que sería lo primero medianamente salado que se nos hubiera servido en esa ocasión. Sabíamos que, de no aumentar el ritmo, sería imposible llegar a meta en el tiempo establecido, y asumimos nuestra derrota contra el crono y el calor sofocante que nos acompañó hasta ese km. 56.

Este año, y con uno sabático de por medio, mi adorada Pi Costas se planteó un montón de cuestiones e hizo varios firmes propósitos antes de afrontar el reto:

- En primer lugar, decidió empezar a entrenar con más tiempo en el gimnasio para fortalecer sus piernas.

- En segundo lugar, decidió participar en más trails cortos para acostumbrar mejor que antes sus pies y su cuerpo al monte. Como le dijo el Gran Mestre de la Confraría Trotamontes, José Moutinho, “al monte se le vence haciendo monte”. En esta línea compartió kilómetros de risas, barro, polvo y piedra con amigos excepcionales como José Enrique Fernández Araújo, Carlos Honda y Susiño GZ.

Con Susiño GZ en el Trail polas Cabeceiras do Anllóns (Laracha)

- En tercer lugar, experimentó como hasta ahora no había hecho lo que es correr a la luz de un frontal en plena oscuridad, algo a lo que aún mostraba ciertos recelos. El Trail Nocturno Terras do Lidador fue para ella una prueba superada con éxito que le dio alas para lo que nos esperaba a finales de abril.

- En cuarto y último lugar, probó a hacer una tirada larga por caminos semejantes a los que le esperaban en tierras leonesas, y para ello hizo con su entrenador y compañero del Galicia Maxica Trail Adventure, Jeff , un tramo del Camino Portugués a Santiago. De Caldas de Reis a Compostela sufrió más de lo esperado, pero con ello también aprendió a gestionar los momentos de dolor, sufrimiento y bajón que a veces se nos cruzan en las ultradistancias.
Con Jeff tras haber hecho el Camino de Santiago

Con todo este material fïsico y mental acumulado en la maleta de la experiencia y en mi humilde compañía, partimos hacia el Bierzo, donde compartiríamos aventuras y muchas cosas más con un grupo de gente maravillosa: Mónica López, Jose Maria Cañamares, Micha Callejo Allué y Emiliano Fernández.

Con Mónica López, Jose Maria Cañamares, Micha Callejo Allué y Emiliano Fernández en la cena de la pasta
Vaya par de dos!!! Como cabras!!!
La idea, para terminar la prueba de una vez por todas, era bien sencilla y al mismo tiempo difícil de mantener, tal y como nos había sucedido en la última intentona. Se trataba de sostener un ritmo más o menos constante de 5 km/h que nos permitiera invertir en hacer los 101 km que teóricamente tiene la prueba en 20 horas y poco... y destinar el margen de 4 horas para paradas técnicas, avituallamientos, algún cambio de ropa y cualquier otro imprevisto.

Todo preparado para la mañana siguiente.


Habíamos estudiado por encima el recorrido y el perfil, ya que una carrera de tanta distancia y duración conviene tenerla al menos ligeramente vista, y nos encontramos con que hasta el km 43 prácticamente se repetiría el recorrido de la segunda de nuestras incursiones en tierras bercianas, excepto justo antes de Las Médulas, donde se había eliminado un tramo espantoso de dos km por asfalto y, a cambio, se nos habían metido varios más de monte. Luego, hasta Puente de Domingo Florez, todo igual de conocido.

A partir de ahí empezaríamos un tramo de subida que yo ya había tenido el placer de experimentar (y sufrir considerablemente) el primer año, cuando ella tuvo que retirarse, así que ya nos hicimos una composición de lugar: la prueba empezaba realmente a partir de ese punto. Desde Puente de Domingo Florez tendríamos casi 30 km subiendo prácticamente todo el rato excepto un par de tramos cortos de bajada, por pistas de tierra con una inclinación que no hacía el ascenso demasiado duro. Eso sí, la monotonía de la subida podría ser un serio problema para la cabeza de alguien que llegara ya cansado... y aún más de noche, como sería nuestro caso.

Luego, a partir del km 73, contaríamos con un tramo de unos 10 km basicamente de bajada, hasta llegar al cierre del bucle -Santalla del Bierzo- donde volveríamos a desandar la parte común de ida y vuelta de la prueba, de unos 15 km. aproximadamente. Esa parte común ya era una zona conocida y contaba con un par de bajadas fastidiadas y tres subidas duras, una de ellas especialmente larga. Los deberes previos a la prueba ya estaban hechos, así que otro tanto a nuestro favor.

Con todo estudiado nos plantamos en la pista “Colomán Trabado” desde la que sale la prueba. Justo antes de partir nos hacemos las fotos de rigor con los amigos que nos acompañaban y con otros correlegas y conocidos del mundillo trailero gallego: Guti, Magono, Carlos Honda, Pipe... más de uno se nos quedará en el tintero seguramente. No da llegado el momento de partir, y eso que las bicis llevan un rato circulando por las calles de Ponferrada. Por fin, con quince minutos de retraso salimos y afrontamos con calma las primeras rampas ya que la experiencia, que en este caso es un grado y medio, nos dice que mucha gente sale con mucha alegría que luego habrá de pasarle factura en los últimos tramos del recorrido.
Pipe, Guti, Magono, Rubén... y nosotros dos en el pabellón antes de salir.
Con Guti y Magono en la pista "Colomán Trabado"
Con Mónica López, Jose Maria Cañamares, Micha Callejo Allué y Emiliano Fernández a puntito de salir
Con el admirable y único Carlos Honda

Con la cabeza bien centrada en nuestro objetivo afrontamos los primeros kilómetros sin demasiadas complicaciones si exceptuamos una de las subidas del tramo común, llena de un barro profundo en todo lo ancho del camino que hizo que los ciclistas y marchadores que nos precedían hubieran creado un camino paralelo en un prado. A la vuelta ni el camino ni su alternativa iba a estar mejor ya que la mayor parte de los 3000 participantes habrían vuelto a pisotear ambas zonas. Mejor ni pensarlo... ya llegaría el momento... si llegabamos, claro!.

En alguna de las bajadas incluso nos animamos a soltar un poco las piernas, cuando la inclinación no era tanta que pudiera cargar las rodillas. Precisamente en una de esas bajadas una pareja de mujeres andarinas con sus bastones nos llamó la atención sobre mi mochila abierta. Arreglamos el tema y seguimos, pero algo hizo que volvieramos a encontrarnos en una subida y entablamos conversación.

Ese fue el principio de una aventura de 93 km compartida con una de ellas, Rosa María Carballo Prieto, la madre, que nos acompañó desde ese momento hasta cruzar la meta en Ponferrada. La hija, Araceli Guerra Carballo, tenía previsto, bajo estrictas órdenes facultativas, abandonar la prueba en torno al km 40, así que hasta Puente de Domingo Flores se nos vino.
Nuestras amigas Rosa Maria y Araceli en el avituallamiento de Las Médulas

¡Que dos mujeres! Si buena era una, apasionada del mundo griego y de las carreras de obstáculos tipo Spartan Race así como de las pruebas de larga distancia, mejor era la otra, que contaba con una dilatadísima experiencia en diversas especialidades atléticas (maratón del Sahara, medias maratones...) y de ultrafondo (decenas de caminatas por todo lo ancho y largo de la piel de toro).

Madre e hija mantenían un ritmo constante con sus bastones y, como se acercaba infinitamente al que nosotros mismos llevábamos, continuamos como si tal cosa pasando avituallamientos, valles, cuestas conocidas y desconocidas... adelantando gente y cediendo el paso a algún que otro participante... y así llegamos a las 18:00 a Puente de Domingo Florez.

Al llegar al pueblo donde Pi se había quedado la primera vez y donde casi nos hacen quedarnos la segunda, estabamos satisfechos no sólo por no ser los últimos en llegar, sino por haber hecho los teóricos 43 km en 8 h 15', lo que suponía un ritmo algo superior al previsto de 5 km/h.

Allí me cambié el calzado y los calcetines ya que, además de sucios y húmedos, nos quedaba una larga tirada por delante -mayormente de noche- y comimos un plato de macarrones con tomate que habían preparado los soldados del RALC 62 pertenecientes al acuartelamiento de Astorga, y que se encargaron de una parte importante de los avituallamientos más complicados de atender.

Mis viejas Mizuno Wave Ascend, con las que hice mi primer Ultra Trail, recibieron con honores una despedida en condiciones y metí en la mochila la ropa que consideré oportuno incluir para el frío de la noche que en pocas horas se nos echaría encima.
De mi Ultra Geira Vía Romana a los 101 Peregrinos (R.I.P.)
Pili por su parte, comió un poco, se sentó por fin un ratito, y ni siquiera cambió calzado ni calcetines. Sus teorías eran que, si se sentaba mucho tiempo luego no sería capaz de continuar, y que, como nada le había hecho daño hasta el momento en los pìes ¿por qué habría de hacérselo en adelante?... y algo de razón llevaba, por cierto.
Primera y última vez que Pili se sentó en toda la carrera
Cuando ya casi estabamos listos para salir unas chicas que habíamos adelantado cerca de las Médulas nos preguntan si vamos a seguir, y comentan que de la organización les han dicho que los llegados después de las 17:30 quedaban fuera de carrera. Al oír eso nos sorprendimos mucho porque nos parecía que no era tanto tiempo como para hacer el corte, y preguntamos si era cierto lo que ellas nos habían comentado. Un miembro de la Organización nos dijo que si queríamos seguir lo hicieramos, pero bajo nuestra responsabilidad... y que no nos sorprediéramos si al llegar a un avituallamiento nos lo encontrabamos cerrado. Según él, ahora venía lo más duro de la carrera y teniamos que haber llegado antes para poder afrontar lo que faltaba.
En este pabellón casi terminan con nuestras esperanzas.
Como no somos unos novatos y en ningún momento hizo ademán de retirarnos los dorsales, decidimos continuar junto con nuestra compañera de 64 años, que esa es la edad de la buena de Rosa María, hasta alcanzar nuestro objetivo. Además, en ningún apartado del reglamento de la carrera existía referencia alguna al presunto tiempo de corte argumentado por la organización, y sólo el miedo a quedarnos tirados podría hacernos abandonar.

El tramo de subida hasta Yeres fue uno de los peores que afrontamos, ya que nos quedaba la duda de si nos echarían de la carrera o no. El enfado con los organizadores iba en aumento a cada paso y, cuando un hombre en un 4x4 que venía hacia nosotros se paró y nos preguntó si éramos los últimos, lo cual medio le confirmamos, a punto estuvimos de mandarlo a cierto lugar... a él y al resto de la organización. Por suerte, la gente que estaba en el punto de control y en el avituallamiento de Yeres nos aplaudió efusivamente al llegar, algo que interpretamos como una señal de apoyo que agradecimos inmensamente.

Paramos lo justo y seguimos camino hacia algunas de las rampas más duras que yo recordaba de mi primera experiencia en los 101 Peregrinos... en una de las cuales a punto había estado de darme la vuelta. En esta ocasión había dejado los bastones para usar por la noche con la mochila de material en Puente de Domingo Florez e intentaba subir con ellos, pero esta vez no conseguí acomodarme a ese ritmo y acabé subiendo mejor a pelo. 

Un tramo que añadieron el año de nuestro segundo intento (aunque no lo parezca era un subida jodida)

A punto de caer la noche llegamos al siguiente avituallamiento, un campamento montado por los soldados del RALC 62 en donde nadie habría podido instalar otra estructura, cuando salía un grupo de participantes camino de la cumbre. De nuevo pasta con tomate y adelante nuevamente. Los frontales eran ya totalmente necesarios, ya que la maravillosa noche estrellada pero sin luna no ayudaba nada. Aún quedaba mucha subida, pero a lo lejos veíamos los haces de luz de otros corredores que andaban unos kilómetros por delante y nos animaba saber que no estabamos solos en mitad de la nada. Y aunque era dificil saber si ganabamos terreno o no, saber que seguíamos sus pasos nos reconfortaba.

Aquella cuesta eterna parecía no terminar nunca, y encontrar tres corredores que abandoban no sólo no nos desanimó sino que nos hizo darnos cuenta de que no ibamos nada mal. Apenas habíamos tenido síntomas de cansancio y casi no teníamos molestias. Pili tuvo la precaución de pedir que le echara spray efecto frío en todos los músculos de la parte trasera de sus piernas en los últimos avituallamientos y yo me tomé un ibuprofeno en cuanto tuve la primera sensación molesta en la pierna izquierda. Nuestra compañera permanecía a nuestro lado con una tranquilidad y una fuerza inaudita en una mujer de su edad, y parecía que a ella todo le iba bien.

A menos de un km del punto más alto de la prueba dimos caza a dos de nuetros compañeros de aventuras, ya que uno de ellos tenía las piernas casi completamente agarrotadas y, además, no tenía pantalones con piernas largas, y eso con el frío que nos rodeaba era un peligro serio de hipotermia. Nosotros ya nos habíamos cambiado unas cuantas rampas atrás, cuando el viento empezó a ser incómodo y la sensación térmica desagradable.

Bajamos rápidamente hasta el siguiente avituallamiento, como los dos anteriores atendido por miembros del ejército, y tras tomar algo caliente continuamos camino. La bajada era bastante seria y yo tenía que esperar por Pili y por Rosa, ya que su ritmo era algo más prudente que el mío por problemas con su frontal. Se nos hicieron bastante cortos esos km a excepción de los tramos llenos de barro, en los que había que reducir el ritmo de marcha y pensar mucho dónde apoyar los pies... sobre todo a la tenue luz de un par de frontales bastante viejos y con las pilas a medio gas.

Y así continuamos dejando gente y más gente por el camino, hasta llegar a Santalla, cuna de la prueba y uno de los avituallamientos más auténticamente bercianos, desde donde desandaríamos el camino de la mañana. Ya sólo nos quedaban 15 interminables kilómetros con tres subidas (una de ellas especialmente larga y dura) y dos bajadas (una especialmente peligrosa por la inmensa cantidad de barro, como ya he contado antes) y dos avituallamientos. En uno aún paramos a tomar un chocolate, pero en el segundo, que fue el tercero consecutivo donde nos ofrecieron dulce, dijimos que lo que más nos apetecía era llegar a destino, a sólo 7 km, y ni siquiera paramos. Hasta cierto punto me dieron pena aquellos hombres que seguían al pie del cañon a las 6:30 de la mañana y al raso para ofrecer su apoyo a los rezagados como nosotros... y haber pasado de su amable ofrecimiento.

Siete simples kilómetros a eso de las 6:30 de la madrugada no son sólo 7000 metros. Siete kilómetros son muchos cientos de pasos sobre unos pies que han tropezado con incontables palos y piedras, que han esquivado mil y una trampas, que se han arrastrado por la polvareda, el lodo y la grava. Siete kilómetros en ciertas circunstancias son toda una distancia inmensa a los ojos de una mente cansada y un cuerpo aterido.
Dos amigas surgidas del camino.

Así que, cuando por fin ves Ponferrada y eres consciente de que aún habrá que bordear la zona nueva de la ciudad por el paseo fluvial en vez de cruzar en línea recta por sus calles desiertas, piensas que algo estúpido eres por cumplir el recorrido tal y como lo han marcado los organizadores. Pero al momento desechas la tontería que acababa de asomar a tu mente. ¿A quien vas a engañar?. El reto consiste en eso, en luchar contra las dificultades y contra las tentaciones... y más cuando ya no queda nada para terminar.

Por fin, tras 23 h 12 minutos de marcha, alcanzamos la gloria de cruzar una linea de meta que nada se parecía a la que mentalmente nos habíamos imaginado. Por desgracia los organizadores no eramos nosotros mismos, y no estabamos esperándonos con los brazos abiertos dispuestos a darnos un abrazo. Por mala suerte habían quitado ya el cronómetro colgante con el tiempo conseguido. Por mala suerte había coches en medio de la zona de llegada cargando el material. Por pura mala suerte ni siquiera nos dieron el ticket donde figuraba nuestro registro. Supongo que también el destino quiso que no hubiera nadie justo en ese momentopara ofrecernos ni los sandwiches ni la bebida del avituallamiento final. A lo sumo un “coge lo que quieras de la carretilla”. Quiero pensar que como era tarde por eso no había nadie para entregar la bolsa con el material de recambio que habíamos dejado en Puente de Domingo Florez. Al menos nos hicieron una fotografía los ateridos cronometradores que había pasado la noche cubiertos con una manta. Ese recuerdo será de lo poco que podamos salvar de la quema de una entrada en meta decepcionante para las espectativas que una prueba con tanto renombre nos había hecho esperar.
Con Rosa María y Araceli, después de haber terminado y antes de ir a dormir.
Si hay algo que quiero destacar de cómo llegó Pili a meta fue que parecía absolutamente felíz y dichosa. Si no fuera porque sé que no se tomó nada excitante aparte de un par de gominolas con cafeína a media tarde del día anterior, hubiera jurado que algún tipo de substancia extraña mantenía esa fuerza y ese ánimo tan intactos que le hicieron dar una vuelta al interior del polideportivo trotando de felicidad mientras mis pies sólo pedían ponerse en un barreño de agua helada. Ni los casi 5 kilómetros a mayores que nos metieron entre pecho y espalda; ni haber utilizado unas zapas de asfalto contra toda recomendación; ni las horas de cansancio acumulado; ni el tobillo torcido una semana antes; ni la visita mensual que todas la mujeres en edad fértil tienen... nada hizo que Pili dejara de disfrutar de su ansiado momento de gloria y una sonrisa de oreja a oreja iluminara su rostro radiante de gozo. ¡Cualquiera paraba aquella fiera exultante de gozo por haber conseguido dominar a su bestia parda particular!
Cualquiera diría que con algo así se pueden hacer los 101 Peregrinos, ¿no?

Ultramaraton Transvulcania 2016

Todo comienza en una tarde de sofa hace unos 3 años atras donde viendo teledeporte me quedo enganchado. Estan sacando un reportaje de una carrera espectacular donde un tal Killian Jornet ganaba la carrera ( Antes de este legado de 3 años de Luis Alberto) , recien empezaba a correr por montaña, pero el flechazo fue inmediato.  Igualmente mi frase a mi mujer fue: " Cariño esto es precioso pero que gente mas loca 76 km, yo ni loco!!!!" Vamos la tipica frase lapidaria.

Poco a poco ya mis carreras y entrenos iban en relacion a hacerla algun dia y el año pasado tome la decision: 2016 ese año voy a Transvulcania. Para ello segun abren inscripciones hace un año me apunto y presento el trail del courel del GMTA como la prueba que me permitiria hacer el ultra. Semanas mas tarde ya era oficial , estaba admitido, no hay marcha atras.

Parecia que quedaba un mundo pero cuando me di cuenta Viernes 6 de Mayo y estoy volando a la Palma, cuando llegas al aeropuerto te das cuenta que has venido a algo muy grande , la isla espectacular segun llegas, ya desde el avion ves el roque de los muchachos y se antoja que sera un gran dia.

Nos vamos para Los LLanos de Aridane a buscar el dorsal y aunque son las 7 de la tarde ya cenamos sabiendo que el madrugon que nos espera el dia siguiente es de ordago. Tipica pizza y hacia Los Quemados.


Una decision importante de la Transvulcania es donde dormir. Tienes 2 opciones:

- cerca de la meta, pero tienes que madrugar mas para coger el bus de la organizacion
- cerca de la salida, madrugas una hora menos pero luego tardas mas el dia siguiente en encontrar cama.Y Los Quemados era esa opcion.

Llegamos preparamos todo y a intentar dormir lo que se pudiese con el mar de nervios que me atacaba, solo dormi 3 horitas.

                                                                                               




3 de la mañana todos de pie, desayuno rapido y a coger el bus que nos lleva a fuencaliente . Son las 4:30 y esta hasta arriba de gente, alucinante el ambiente que se vive. Van pasando los minutos y se acercan las 6 de la mañana el ambiente se revoluciona aun mas y salimos!!!!!!! 76 km nos separan de esa linea de meta que habiamos visto el dia anterior en los LLanos y que no podia sacarmela de la cabeza



Primeros metros y ya el clasico tapon de la carrera, vamos durante un sendero facil con el frontal y con la boca tapada por un buff para no comer arena que esta suspendida en el aire por el paso de los corredores, de ahi vamos entrando en calor hasta llegar a los Canarios km7, ya vale todo el dinero de la inscripcion por ese momento llego sobre las 7:20 ya amanecio y el pueblo esta repleto la gente incluso con mantas y pijamas salen a aplaudirnos , los niños nos piden que les chocamos las manos , se te ponen los pelos de punta. Pasamos el pueblo, me como el platano que me llevaba porque los 2º primeros avituallamientos son solo liquidos y ya podemos abrir los bastones que este año los prohibieron en la salida ( Gran decision).

A partir de ahi bosque con arena volcanica , el lugar era increible, seguiamos en ascenso y ya nos metiamos en el mar de nubes, y al salir de el,.... era increible el Teide al fondo, las nubes debajo nuestro. INDESCRIPTIBLE.

Llego a Las Deseadas y me encuentro genial hago la subida de las deseadas que esta justo al pasar el 2º avituallamiento, empiezo la bajada con mucha tranquilidad ya que mi primera tarea era llegar fresco al Pilar, lo unico mi primera parada a quitar arena de los pies, ya que en  esos kilometros hacia las deseadas y en la posterior bajada, te entra muchisima arena ( no recomiendo quitar arena en las Deseadas porque justo al empezar la bajada hay mas arena que en Samil), posteriormente desaparece la arena y seguimos por una bajada nada tecnica , simplemente bajar por camino ya empieza a pasarme gente que parece que tienen prisa, yo sigo mi plan de ir tranquilo porque se que llego en el corte de 5 horas. Segun llego al Pilar  con 4 horas y 30 minutos, mi amigo Tomas me pregunta como voy, le digo que voy perfecto sin molestias , sin dolores y casi sin cansancio. Como un par de sandwich, relleno bidones y sigo.

Quiza la parte mas fea hasta el Reventon una pista muy simple donde mi idea era llegar fresco para correr y ganar tiempo al reloj. En nada llego al reventon y vuelta a quitar arena, tomo un gel y para arriba . AQUI EMPEZABA LA CARRERA. 

Paisajisticamente es la mejor parte empezamos por bosque , subida muy gallega con mucho arbol, nos adentramos otra vez por el mar de nubes y de repente el bosque se acaba y llegas al refugio de los Roques , que vistas!!! Ves todo el cresteo que tienes que hacer hasta llegar al Roque de los muchachos

Sigo el camino, sin mi compañero Millara que se siente mal ( mal de altura le diagnosticaron, igualmente me cojeria en pocos kilometros). Ahi llegamos al pico de la nieve, este año volvio este avituallamiento despues de los problemas de deshidratacion de muchos corredores el año pasado, pero salio cara la jugada el kilometro para retomar el sendero por el que trascurre la prueba desde la Nieve es digno de Moutinho y el GMTA ( Menudo desproposito, eso hizo que mucha gente no pasase el corte del Roque). Una vez llegado el sendero todo es muy similar hasta el Roque muy rompepiernas , pero no muy dificil sino fuese porque estas por encima de 2.000 metros toda esa zona. Despues de ver el roque como se acercaba cada vez mas llego en unas 10:32 minutos ( el corte estaba en 11 horas). Me encuentro perfecto como algo , me hago la tipica foto con Millara y ya se que no le vere mas hasta meta, él es un gran bajador y a mi me cuesta bastante dar dos pasos seguidos buenos. Nos despedimos y aqui empezaba lo que siempre sabria que iba a ser mi muro.


El descenso son 18 km y os los voy a resumir rapido porque me duele de pensarlo. 5 bloques:

1º) los primeros 4 km son los mas faciles y aprovechaba cada pequeña ascension que habia para meter segundos a mi favor , todavia se podia hacer algo en las bajadas
2º) llegan las piedras buuuufffffff, mas y mas piedras , super tecnico . Enseguida tome la decision de andar mas que de trotar porque ya notaba que los cuadriceps me llegaban al cuello, asi hasta llegar al Time y descansar algo en una silla . Habian pasado 10 km de descenso y aprovecho a quitarme mas arena , atarme bien los tenis, y mentalizarme que llegaba el momento los 7 km temidos hacia Tazacorte, todo lo que te puedan hablar de ellos se queda corto.
3º) segun sales del Time las piedras se reproducen y ya el camino solo son piedras que pusieron como si fuese adoquines jejejjeje( una imagen vale mas que mil palabras)

4º ) ASLFATO!!!! y pensareis que maravilla.... Nada mas lejos de la realidad pendientes de mas de 20% hacia abajo que hacian muchisimo daño con todo lo que llevabamos encima y que te acercaban al desfiladero de Tazacorte.

5º) Ultimo kilometro de bajada y que kilometro una bajada de puro zig -zag en la roca y con el pueblo debajo tuyo , yo con los cuadriceps que estaban uno en Murcia y el otro en Oslo, pero solo veia el avituallamiento abajo y sabia que era el final de la bajada .  Habia que llegar, lo peor de este tramo el olor de las terrazas de los bares. Que rico !!!!! 


Y ya en tazacorte ultimo avituallamiento ni me paro porque ya no asimilo mas bebida energetica solo me tomo una coca cola y sigo camino al rio seco que tienen para salir de Tazacorte. Me saco el frontal de la mochila porque anochece y bajamos a la playa para tomar el cauce seco, mas piedras pero en llano que te dejan andar con comodidad. Un rato mas tarde salimos del cauce y tomamos la ultima subida 2 kilometros faciles sin complicacion tecnica pero duros para los kilometros que llevamos ( esa subida la ponen en el kilometro 3 y ni os hablo de ella).

Y de repente civilizacion, entramos en Los Llanos por la calle Enrique Mederos, ahi solo era disfrutar y agradecer al increible pueblo palmero todo el apoyo mostrado, la gente desde sus casas, desde las terrazas de los bares apoyando durante esa recta de mas de 1 km y de repente giras a la derecha y luego a la izquierda y ahi esta,.. La alfombra roja , el arco de meta , esa meta tan soñada , la gente aplaudiendo , los amigos con los que fui tomando algo esperando por mi ( MIL GRACIAS TOMAS , NEGRO Y MILLARA), y a mi solo me salia aplaudir a esa gente que seguia esperando porque llegase el ultimo corredor que llegaria aun 40 minutos despues mio. Total 16 hora y 3 minutos. 

Lo recomendaria a todo corredor de Trail , es increible y magica esta prueba.


HASTA LA PROXIMA ULTRAMARATONIAN@S


sábado, 9 de abril de 2016

Ferrara Marathon 2016 por Pancho



Antes de la carrera

El 17 de noviembre de 2015 realicé la inscripción para el maratón de Ferrara. Un maratón modesto pero que me permitía combinar correr mi 17º maratón y luego vacaciones con la familia. Mucho mejor que ir de vacaciones y hacia el final correr el maratón.
A priori un maratón difícil ya que, aunque es muy plano, aúna media y maratón lo que provoca un esfuerzo de mentalización para no dejarte llevar por atletas que corren la media por debajo de tu ritmo objetivo.





Salimos de Vigo el viernes de tarde y el viaje fue perfecto. No hubo retrasos y conseguimos llegar a Ferrara con el Hotel aún abierto. No dormimos lo que desearíamos.
El maldito generador


Primero porque había bastante griterío de gente en la calle hasta la 1:30 y segundo porque hay un bar al lado que tiene un pedazo generador que empezó a funcionar a eso de las 6 de la mañana con un ruido de mil demonios. Además, hubo que levantarse a las 8:30 si no queríamos quedarnos sin el desayuno.
 



Lo primero que hicimos el sábado fue acercarnos a la Feria del Corredor donde conocí a Javi Sanz, uno de los españoles con más maratones en España (ya está a las puertas de ser centenario).

Expo Ferrara Marathon

















































































































Con Javi Sanz






Aproveché para pillar la bebida isotónica de la carrera y familiarizarme a lo largo del día con su sabor, por cierto, muy rica (luego en el maratón solo la bebí en el Km 40 ya que antes solo tomé agua). Luego un paseo por la zona histórica y una cerveza en una terraza. Vuelta al hotel a dejar unas cositas que pillamos en el super y nuevo paseo para comer unas pizzas.

De tarde ya me quedé en la habitación a descansar mientras mis chicas fueron a hacer más turismo. De cena unos spaghettis a la carbonara.
Sonó el despertador a las 6:45 y antes de bajar a desayunar me tomé medio plátano. De desayuno 6 tostadas con mermelada y un buen café. Luego a preparar todo en la habitación y 30’ de relajación en la cama. Antes de marchar aún tomé un orejón y 3 pasas dulces. 

Esta vez no me pasó lo de Chicago. Llegué con tiempo a la zona de salida. Dejo las cosas en el guardarropa y a calentar. Tampoco calenté mucho (hay que ahorrar energías). Fueron 1,4 Km. La temperatura era fresca, pero agradable, por lo que me acerqué al guardarropa de nuevo a dejar guantes y la chaqueta que iba a tirar.
Había WC portátiles pero como había cola y el hotel estaba a 300 metros a mitad del calentamiento fui a hacer una parada técnica.
No estaba nervioso, solo la típica tensión precarrera. Creo que ya no volveré a estar “como un flan” antes de un maratón ya que el maratón soñado ya lo hice en Coruña en el 2015. Ahora solo se trata de “disfrutar” y si cae MMP genial.


La carrera

Voy a la salida y me sitúo en una discreta 6ª fila (tampoco quiero salir a fuego con los de la media). El maratón salió puntual. La táctica la tenía muy clara: 4’10’’/Km y si el cuerpo aguanta pues haría marca. A los parciales que os pondré a partir de ahora hay que sumarles sobre 3’’ que es el margen de error aproximado del GPS.
El primer Km sale en 4’07’’ y con unos primeros 300 metros muy tensos porque se situaran bastantes corredores lentos delante (parece que este es un problema universal). Durante el 2º Km veo los dos globos de las 3 horas y acelero para ponerme a rebufo (4’02’’). La verdad es que me parece que van demasiado rápido y antes de terminar el tercer Km los dejo ir. Yo a mi ritmo (4’08’’).
Ya desde el Km 3 - 4 vamos por las afueras de la ciudad. En el avituallamiento del Km 5 bebo un poco de agua. Los globos van a unos 50 m. En los siguientes Km ruedo sobre 4’10’’ y en el 9 estoy otra vez tras el grupo de 3 horas y me toca en el Km 10 tomar el primer gel. Es vital que salga bien el avituallamiento para saciar la boca de la pastosidad y lo dulce del gel. Así que decido adelantar a los globos y evitar posibles sobresaltos.
Tiempo oficial de paso por la alfombrilla del Km 10 en 41’35’’ (4’09’’). De momento todo marcha pero falta un mundo. Me digo a mi mismo que solo va el 25% de la prueba.
Voy muy cómodo. Me pasan corredores (menos de los que pensaba de la media maratón). En el Km 12 conecto con un pequeño grupo en el que va la sueca Karima Makrof.
Karima Makrof (dorsal F29: 3:00:45) y Marco Mazzanti (dorsal 752: 3:07:04). Al fondo el grupo de los globos de  3 horas
A esta altura de la carrera ya me bajé los manguitos y me pregunto, con el tiempo que queda por correr, si el calor no llegará a ser un problema.
En el avituallamiento del Km 15 me quedo sin agua. Los avituallamientos son de corta longitud (imagino que los corredores de mitad de carrera para atrás deben tener bastantes dificultades para coger un agua sin dejar de correr) y un mal entendido con una chica, que si te la doy, que si no te la doy y no me la da. Afortunadamente otro corredor me pasa la mitad de una botella.

Massimiliano Duca (dorsal 552: 3:04:52)
 

A partir de este avituallamiento en todos hago lo mismo: bebo un poco, mojo las axilas y la nuca y beber otro poco. El tema de axilas y nuca también lo repito en los puestos de esponja que hay a mitad de camino entre cada avituallamiento.


Llegado el Km 17 los corredores de la media giran a la izquierda y los del maratón seguimos recto. Karima Makrof empieza a retrasarse unos metros y quedo solo con otro corredor. Yo sigo con mi ritmo sobre 4’10’’. Tampoco me inmuto cuando éste acelera en el Km 19 para coger al siguiente grupo, un terceto, que nos lleva unos 50 metros. 
Antes del avituallamiento del Km 20 tomo el segundo gel.






Paso la media maratón con un tiempo oficial de 1 h 28’01’’ (4’10’’/Km) y en ese ritmo sigo hasta el Km 25. En los últimos Km el asfalto está bastante deteriorado, muy irregular. Intento tener cuidado no vaya a ser que tenga una torcedura.
Luca Carbonelli (dorsal 150: 2:58:22) y Fabrizio Perotto (dorsal 234: 3:10:26)
En el Km 27 hay la única que podemos definir cono cuesta. Se trata de unos 30 metros con un desnivel medio. El trío que tenía delante se ha disgregado. Uno paró a mear, otro lo sobrepaso (Fabrizio Perotto, aquel que me dejara en el Km 19) y formo un dueto con el italiano Luca Carbonelli.
Después de la cuesta se entra en una zona que va por una senda asfaltada paralela al río Po. Se hace un poco dura y menos mal que la niebla que genera el río nos protege del sol. En los Km 27 y 28 mi ritmo se ha ralentizado un poco (4’17 – 4’16’’) pero aún voy con buenas sensaciones y hago los dos siguientes Km en 4’12’’. Ya estamos en el Km 30 (poco antes tomo el tercer gel). En este avituallamiento amablemente Luca ha cogido plátano para los dos y le acepto un trozo.
Sobre el Km 34. Al fondo Bruno Pileggi 3:12:03





A partir de ahí ya empiezo a notar que ya no voy igual: 4’21’’ – 4’13’’ y 4’15’’. Llegado el Km 35 Luca me empieza a sacar unos metros y me hace gestos de que me enganche pero parece que se ha acabado la gasolina.



Toca sufrir unos cuantos Km. Me pongo como estímulo el objetivo de bajar de las 3 horas. Al principio el reto es no superar los 4’30’’/Km. Me acuerdo de mis padres, especialmente del sufrimiento que tuvo que padecer mi madre. En el pie derecho me molesta ls zona superior izquierda del empeine, cerca del tobillo. Imagino que debo llevar una rozadura pero eso no es lo que me preocupa. Los Km 35 al 37 salen en 4’31’’ – 4’32’’ y 4’30’’.

Detrás Marco Leva (dorsal 219: 3:00:53)

 

Tras pasar un mini subterráneo entramos en el Parque Urbano. Son sobre 3 Km de lucha en solitario. Los corredores que me pasan no consigo seguirlos. Me “consuelo” sobrepasando a otros dos. El objetivo ya es no superar los 5’00’’/Km.





El parque se hace tortuoso, por estrechos caminos de tierra y gravilla, con algunos giros bruscos como los trazados de los crosses. Los Km 38 y 39 salen en 4’39’’ y 4’35’’. Me pasan los globos de las 3 horas y otros 3 o 4 corredores. Sale el Km 40 en 4’49’’.
Los globos de las 3 horas me pasan como un expreso




En la foto de la izquierda Giuseppe De Marino (dorsal 58: 2:58:08), Emanuelle Rosi (dorsal 354: 2:58:24), Ermanno Quagliotto (dorsal 352: 2:59:00), Cristian Mazzarotto (dorsal 486: 2:59:09) y con uno de los globos Nicolla Zuccarello (dorsal 16: 2:59:27).

A punto de sobrepasarnos Stjepko Jancijev (dorsal 713: 2:59:56)


Me coge Paolo Tosseti (dorsal 694: 3:01:11) y aminora, entonces lo sobrepaso. Así estaremos durante un Km aproximadamente en una sucesión de relevos involuntarios. Sale ese Km en 4’41’’.
En esta foto podéis observar lo revirado del trazado del parque.





Salimos del parque y volvemos al asfalto en el Km 41.
Encarando el último Km





Sabedor de la cercanía de la meta y que el sub 3 aún es posible, saco fuerzas de flaqueza en una interminable recta. Llevo un par de minutos deseando que el corredor que me precede, que me lleva unos 50 m girara a la izquierda y no acababa de llegar el momento. Lo dicho, una recta interminable.









A 500 m están mis chicas animándome y hasta Ana se echa a correr acompañándome unos metros. Hago ese Km 42 en 4’29’’. Por fin llega el ansiado giro!!!! 
Una expontánea!!!!

3 h 00'22''



200 metros y entro en meta, no sin antes perder otro puesto, con 22’’ sobre las 3 horas (tiempo neto).


¡Por fin se acabó el correr!



Feliz de luchar y llegar a la meta.

Pocos segundos después entra la sueca y nos damos un abrazo y me da la enhorabuena y la gracias porque durante muchos km le serví de referencia. ¡Qué grande es el maratón!¡Cuánta emotividad acumulas en su disputa! La guinda antes de recibir la medalla es que me dan una tarjeta con el nº 53 y me dicen que tengo una bolsa con regalos por entrar entre los 70 primeros.






Por entonces ya llegaron mis hijas y mi mujer. Me felicitan porque de nuevo gané al maratón. Iba para 2 h 55’’ y el afán de superación hizo que no me fuera a 3h 05’. Esto es el maratón.
Próxima parada: Coruña 42