jueves, 16 de mayo de 2013

Coruña 42 por Beauvais



Este maratón comenzó en noviembre de 2012 tras acabar el maratón de Valencia y es que no sé que me pasa que termino un reto maratoniano y tengo que tener otro en mente jajaja. De igual manera ocurre ahora que ya sé que me espera el Bilbao Night Maratón el próximo 19 de octubre de 2013. Qué le vamos a hacer, cada uno es feliz a su manera jejeje. … y que no cambie mientras exista la ilusión y el placer por correr.
En la  preparación no hubo contratiempos en forma de lesiones y todo salió a pedir de boca ya que mejoré marcas en 10 Km y media maratón.                                                                                                         Parte del buen estado de forma fue gracias a la compañía en los largos de los compañeros Bruno Muiños (Govi) y Marcos Méndez (marcosmonki), compañeros con los que compartí el objetivo de bajar de 3 horas. La verdad es que llegamos esperanzados con bajar de esa barrera. En mi caso iba con cautela pero con confianza. Prueba de ello es que no estaba nervioso en la semana del maratón y mismo el día anterior y las horas previas estaba inusualmente tranquilo.
Uno de los últimos CARMA dominicales



Pero volvamos al inicio del fin de semana. Salí con la familia a media mañana del sábado en dirección a la ciudad herculina. Comimos con los compañeros de largos antes mencionados y sus familias. También coincidimos con el compañero de equipo David Boleas (Papabaloo) en el restaurante (lástima de no darnos un telefonazo previamente para compartir mantel). 





Tras dejar las cosas en el hotel aprovechamos la tarde para dar un paseo con unos amigos de A Coruña y nos tomamos una cerveza en la plaza de María Pita, el lugar soñado para el día siguiente.
En María Pita la tarde anterior
 

 
 La cena, tipo bouffet, la hicimos en el hotel. De nuevo con mis compañeros y sus familiares y con un gran número de maratonianos. Todos llenando las reservas de cara al día siguiente. También estuvimos elucubrando de qué sección del Barcelona eran los comensales que teníamos al lado y que iban uniformados con el escudo de Barça.



CARMA cena


Luego a la cama.
Dormí a ratos pero bien ya que me daba media vuelta y conseguía volver a conciliar el sueño. Como no me gusta andar con prisas me levanté a las 5:50 y fui de los primeros en estar desayunando. Compartí mesa con Miguel Marzoa (moussambani) y mis compis Marcos y Bruno. Luego aún tuve 45’ para prepararme en la habitación. Todo fue sobre lo previsto. Conseguí “descargar en condiciones” y a las 7:45 bajé al hall del hotel para partir con los compañeros hacia la salida.



La temperatura agradable y nuestro mayor temor, el viento, no daba señales de vida. El calentamiento lo hicimos a ritmo suave y saludando a un gran número de compañeros. Este es el aspecto que más me ha gustado del maratón Coruña 42 ya que se puede decir que fue un maratón familiar en el sentido que gran número de corredores eramos conocidos. Cuando se iba acercando la hora procedimos a entrar en nuestro cajón Bruno, Marcos y yo. Miguel Marzoa está en el cajón precedente. 

Se acaba de dar la salida
A medida que se iba acercando la hora me da la impresión que hay un número significativo de corredores por delante nuestra que son más lentos. Dicho de otra forma, que estamos en un lugar atrasado. Dudo si comentarle a los compañeros de cruzar la cinta hacia el siguiente cajón pero al final opto por seguir en el lugar que por mi dorsal me corresponde.
Antes de salir tuvimos el sobresalto que te produce ver como un atleta portugués entra en el cajón saltando una valla con la desgracia que le cede y se pegó un costalazo de muy señor mío.

Se guarda un minuto de silencio por las víctimas del maratón de Boston en el que también me acuerdo de compañeros lesionados como Luis Alfonso Novo Veiga o de otros que están pasando por momentos difíciles como Xose Manuel Carrera. Me digo “Va por todos ellos”.

Comenzamos con prudencia para evitar zancadillas o pisotones. Sale un primer Km muy lento ya que a lo estrecho del trazado inicial se suma el tema anteriormente comentado de parte de los corredores que van a un ritmo más lento del 4’10’’/Km que nos hemos marcado por objetivo. A esa velocidad está garantizado bajar de 3 horas. Con ese propósito llevo el Garmin en una configuración en la que uno de los datos es el ritmo medio de carrera. Las matemáticas dicen que un ritmo de 4’15’’/Km permite conseguir bajar de 3 horas pero tengo que tener en cuenta que el GPS me va a marcar más metros por cada Km (al final me salieron 43,16 Km). 


Como dije el primer Km vamos frenados por la estrechez de los primeros metros que nos impide sobrepasar a atletas más lentos (4’35’’/Km).El  Globo de las 3 horas se encuentra a unos 100 metros pero no nos preocupa. Queda mucho camino por recorrer. El segundo Km sigue siendo más lento que el objetivo (4’16’’/Km) pero en los siguiente ya marcamos parciales que llevan a que mi Garmin se estabilice en un ritmo promedio de 4’10’’/Km solo ligeramente alterado dependiendo si prima la bajada o la subida en cada Km. Las dos primeras vueltas las hacemos juntos “el trió del CARMA” aunque en algunas ocasiones los compañeros me sacan unos metros. No porque tenga dificultades para seguirlos sino porque yo me marco una velocidad de crucero y no la cambio. 
Refrigerando el cuerpo

Tenemos al grupo de las 3 horas a la vista. La primera vuelta la paso en 59:28 y muy cómodo. Todo marcha según lo previsto y cada 8 Km aproximadamente estoy alternando una pastilla de glucosa y un gel. Además el tiempo acompaña ya que no hay casi viento y la temperatura aunque subió aún es agradable. Durante la segunda vuelta recortamos la distancia al grupo de las 3 horas y al llegar al avituallamiento del Km 25 cogemos su cola. Este, analizado a posteriori, es el momento clave. Mis compañeros se unen al grupo y yo, confiado en engancharme un poco más tarde, me relajo un poco mientras tomo un gel ya que no quiero ir con un pelotón tan numeroso. El paso por meta aún es prometedor ya que vuelvo a realizarlo en menos de una hora (59:24) pero aún quedan 14 Km, todo un mundo cuando se trata de completar 42 Km.
                                                                                   

Todo va genial. Buenas sensaciones y mucho apoyo de compañeros, unos que corren y otros que apoyan desde las aceras. Así como sus familiares. Pero en la tercera vuelta se junta la aparición del viento con el desgaste lógico de los Km. Así desde el Km 34 el ritmo ya sobrepasa el ritmo objetivo, no en demasía, pero en esos 8 km se fue, por poco, pero se fue el sub 3. Salió esta última vuelta en 1 hora 01’04’’.                                                                                 
                                                                
  
La última vuelta se hizo dura con el viento

El lado positivo es que llegué bastante entero muscularmente. Al llegar a María Pita me obceco en que el crono sobrepasa los 180’ y no disfruto la entrada en meta como se merece rebajar el crono en más de 2'.   
         
Se acabó!!!!!                                                                 La medalla es de toda la familia                                                                                                                   

Grandes mis compañeros de entrenos que han logrado bajar de la barrera de las 3 horas. Después de recoger la medalla toca el abrazo con la familia. Ya en el hotel unas últimas fotos con los compañeros. Otro peldaño subido hacia las 2 horas 59’59’’. Próxima estación Bilbao. 
MARATONIAN@S
                                                                                                                 

              


jueves, 25 de abril de 2013

Maratón Atlántica - Coruña 21 de abril de 2013

Con menos dolor en las piernas que hace dos días y algo de congoja aún en el corazón. 48 horas después de acabar el maratón de Coruña, aún sigo dándole vueltas a la cabeza para comprender y asimilar qué pasó.

Tres años después de mi último MAPOMA, decidí volver a la distancia de Filípides, pero esta vez en la segunda edición del maratón en Coruña. He vuelto a correr con cierta constancia, he programado mis entrenamientos y estoy siendo muy respetuoso con ellos, así que todo apuntaba bien.





 
Y ahí estaba yo, el 21 de abril a las 8:30 de la mañana, esperando que dieran el pistoletazo de salida para lo que iba a ser mi octava participación en la distancia. Después de un minuto de silencio en homenaje y recuerdo a las víctimas del atentado de Boston de hace seis días comienza la carrera.

Salida tranquila, muy tranquila. Aunque somos muchos (creo que 1000) no tiene nada que ver con esas salidas multitudinarias del MAPOMA. Enseguida se puede coger el ritmo.

Mi primera sensación es cuánto me pesan las piernas. Pienso en la tarde de ayer, visitando el acuario con mis hijos y mi mujer. Yo sé que lo lógico habría sido estar tranquilo, sentado, descansando, pero han venido a Coruña conmigo para disfrutar, y no les puedo negar esa visita a la casa del mar.

De todos modos, en un par de kilómetros he cogido un buen ritmo. Conforme al plan.

La primera mitad de la carrera transcurre con normalidad, aunque noto ciertas molestias en la pierna izquierda, a las que no quiero hacer mucho caso para no agobiarme. Si consigo conservar este ritmo acabaré en 3:30, ese es mi plan A, todo un sueño, aunque no olvido que lo normal es que baje en la segunda mitad, con lo cual tendré que pensar en el plan B, y si me voy a 3:40 pues tan contento, con tal de hacer menos del 3:43 que tengo en MAPOMA, yo feliz.

Comparto unos kilómetros con Pipe, de Esprintes Ourense, y con Sonia, de Lombis-Vigo, y un compañero suyo que ha venido a tirar de ella hasta la media. Al llegar a la media maratón el compañero de Sonia dice que nos deja.

Sonia me dice que va bien, pero que tiene ciertas moelstias que espera no le den guerra. “Vaya”, me digo, “todos andamos igual”.



Foto cortesía Quique Blanco





Y así llego al kilómetro 25, en el que empiezo a notar que necesito bajar el ritmo. La parte posterior del muslo izquierdo empieza a avisarme con unos pinchazos. No quiero ni pensar en que pueda llegar a dolerme más. Me despido de Sonia y le deseo suerte. Yo tengo que bajar, quiero llegar, y quiero llegar en condiciones. No tiene sentido forzar más.


En el kilómetro 28 empieza la tercera vuelta. Ya he dado dos vueltas al circuito, lo conozco, sé lo que me espera, sólo tengo que aguantar.

En el kilómetro 30 me doy cuenta de que estoy empezando a larvar pensamientos negativos. Sé que ya no voy a conseguir hacer 3:30, así que paso al plan B, pero también recuerdo que es el kilómetro donde tuve que abandonar en el maratón que corrí en 2008. Y sé que a partir de aquí, en cualquier esquina, en cualquier curva, en cualquier cuesta, se encuentra el hombre del mazo, dispuesto a darme un buen golpe y dejarme tirado en la cuneta.

Camino del kilómetro 34 hay un pequeño repecho, una pequeña cuesta, pero llego tocado, me empieza a doler el gemelo, la rodilla me avisa, se levanta viento en contra, aparecen más pensamientos negativos, me viene a la cabeza la idea de parar… NOOOOOOOO, me grito, SIGUE Y NO PARES.

Hago la subida de Riazor sin convicción, vencido mentalmente, cojeando. Y antes de llegar al 35 la pierna me dice que hasta ahí, que ya está bien, una mezcla de dolor, calambre, punzada, me recorre la pierna, desde el glúteo hasta la rodilla. Se acabó, ahora sí, tengo que parar un poco.

A partir de ahí, kilómetros eternos de dolor, de sufrimiento mental y físico, lágrimas, gritos…. Pero también la DECISIÓN de acabar. Ya que estoy aquí, ya que he llegado aquí, aguanto.

 
Alterno caminar con trote, cada vez que echo a andar hay alguien de la organización que me pregunta qué tal estoy. La respuesta es siempre la misma: JODIDO, PERO BIEN.

36. 37. 38. 39. 40…

Y 41. La llegada a este kilómetro cambia todo. No sé de dónde, pero salen fuerzas. Estoy “al lado” de la meta, a punto de acabar este sufrimiento, hay mucha gente animando, todo el mundo aplaude, grita, el calor humano es impresionante… y sobre todo, en cualquier sitio pueden estar Gloria y los niños. Hago el último kilómetro emocionado. En el kilómetro 42 hay una persona que me dice algo así como “ánimo, ya estás aquí, estos últimos metros son para disfrutarlos, son tus metros de gloria”. Y claro, le digo que sí, que son los metros de Gloria, porque a ella se los dedico mentalmente.

Y podría haber hecho mejor marca, pero ahí estaba ella, a 100 metros del final, así que me paré, le hice una peineta a la meta y le di un beso a mi mujer.

Y después ya sí, entré, con los brazos en alto.


3:54:55


Maratón, te he vuelto a vencer. De mala manera pero te he vuelto a vencer. Te he visto los colmillos, y me has golpeado con saña, pero te he vuelto a vencer. Estoy roto, pero te he vuelto a vencer. Amarga victoria, pero victoria al fin y al cabo.

Y por supuesto….

PENSANDO EN EL AÑO QUE VIENE



miércoles, 26 de diciembre de 2012

El maratón de un equipo extraoficial (por Beauvais)

La mayor novedad que representó mi 10º maratón fue vivirlo en equipo. Con Canido, Govi, Banderas y Marcosmonki tuve el privilegio de compartir esta  experiencia en la ciudad del Turia. Experiencia extraordinaria gracias al buen ambiente que vivimos. Muchas risas y sintonía en la convivencia realizada en el fin de semana. Los compañeros me recogieron el viernes en Salvaterra a eso de las 9:30. De entrada le echamos la bronca al presidente por venir en ropa de calle y no llevar el chándal del equipo. Realizó propósito de enmienda jajaja. Por cuestiones de precios cogimos el vuelo desde Oporto yendo en el coche del presi. Ya solo llegar al aeropuerto fotos de recuerdo, lo que será una constante antes y después del maratón.



El vuelo, como era de prever lleno y con unos cuantos maratonianos a bordo. En la terminal de embarque más fotos en compañía de los colegas portugueses Antonio Franco y Jorge Esteves con los que compartimos al llegar a Valencia mantel en un restaurante italiano.








 

De tarde noche vamos hasta la feria del corredor a dar una primera visual y a recoger los dorsales. Fue todo un acierto ya que no había colas. Muchas fotos y risas. Luego nos retiramos al apartamento y tras la cena a descansar. Otras de las constantes durante nuestra estancia en el apartamento será estar a realizar estiramentos e hidratarse en abundancia.


 
 
El sábado de mañana una hora después de desayunar nos acercamos al paseo del Turia a realizar un entreno de trote de poco más de 30’.


Luego visitaremos de nuevo la feria del corredor, mucho más concurrida que el día anterior. Respecto a la comida, renunciamos a la “paella party” y comemos unas pizzas en el apartamento. Tras la siesta parte del equipo marcha de paseo. Yo soy de los que quedo en el apartamento a descansar hasta la hora en que quedamos todos para realizar nuevas compras en el centro comercial próximo. Allí compraremos un décimo entre los 5 en busca de la diosa fortuna en el sorteo de navidad!!!! (va a ser que no). Nuestro Cheff Govi, debido a problemas logísticos, ha cocido los espaguetis que cenaremos en varias tandas durante la tarde. De noche toca calentar la pasta en el horno y mezclarla con el atún y el tomate. Salió un plato delicioso y muy abundante. Pese a que había que cenar fuerte fue imposible acabar con semejante cantidad. Cada uno cuando lo consideró oportuno procedió al ritual de preparar todo para al gran día: ropa, dorsal, geles, etc. y la foto de rigor. Antes de acostarme intento relajarme y visualizar la carrera que quiero realizar.

A las 6:30 me levanto. La noche no defirió de otras anteriores a un maratón. Uno de los temores que tenía era que un solo baño para 5 se colapsara en la hora previa a salir para la carrera. Afortunadamente hubo bastante fluidez en el tráfico jajaja. Tensión contenida, desayuno abundante con mucho café y galletas. Un trozo de plátano. Hidratación y ponerse la ropa con esmero. Vaselina para los dedos de los pies y la entrepierna, esparadrapo para los pezones, poner la banda de pulsaciones, el reloj… en fin lo habitual antes de un maratón. La novedad fue tomar un Espidifen 500 junto a un protector gástrico para intentar minimizar los problemas musculares. Antes de salir nos hacemos una foto y marchando!!!!! Algunos llevan las cosas al guardarropa. Yo decido no dejar nada ya que estamos a escasos 5’ del apartamento.

Junto con Bruno espero por los compañeros y visto que se demoran decidimos ir tirando para el cajón de salida. Nos gusta hacer las cosas con tiempo así que tras un calentamiento que no llega al Km (¡si será por kilómetros que vamos a hacer!) estamos bien situados en el cajón correspondiente al que se nos une poco después Marcos. Roberto y Antonio salen en el siguiente cajón. Antes de salir tomo un gel. Son minutos de tensión en los que deseas que llegue por fin el pistoletazo de salida y en los que hay que extremar las precauciones para evitar pisotones. Cuando se produce resulta que a los 15 metros toca frenazo en seco. ¡Salida nula! La élite ha confundido un petardazo con la pistola. ¡Vaya Cristo! Tardaremos 6’ en conseguir salir ya que hay que conseguir que todos retrocedamos hasta la línea preceptiva.

La táctica la tengo muy clara junto a mis compañeros Bruno y Marcos: ritmo 4’15’’/Km para intentar hacer 2 horas 59’59’’… y luego el maratón nos pondrá a cada uno en nuestro sitio.
Los primeros Km vamos muy cómodos. En varias ocasiones Bruno y Marcos me sacan algunos metros y luego se frenan al verme más atrás. Yo voy muy fácil pero tengo claro que no deseo bajar de 4’15’’/Km. Son muchos los corredores que me pasan pero es importante mantener la cabeza fría. La idea es llegar entero a la segunda parte de la prueba y si estoy con fuerzas apretar un poco allí. Desde luego es arriesgado salir más fuerte ya que puede caerte una minutada en el tramo final. Así que al llegar al Km 7º mis compañeros se van alejando y yo a lo mío. En los avituallamientos bebo y sobre el Km 10º tomo una pastilla de sacarina. Sobre el 20 tomo otro gel. Paso la media sobre 1 hora 31’. De momento todo perfecto.

Visto que me encuentro fuerte y que  necesito recortar algo los tiempos acelero el ritmo un poco y los parciales entre el Km 23 y 35 los hago sobre 4’10’’/Km. Es la parte del maratón en la que más disfruté ya que  sobrepaso a bastantes corredores que empiezan a notar el esfuerzo con la alta humedad reinante y que la temperatura ha subido algún grado. En el Km 26 veo a lo lejos a Marcos, mal síntoma. Poco a poco le recorto metros y en el Km 27 le animo a seguirme al sobrepasarlo pero va mal. En el maratón cada uno sigue su camino. Nos damos ánimos mutuamente y mantengo el ritmo. Paso dos subterráneos tras los que acometes las únicas pequeñas cuestas de la carrera. A esa altura ya tomé la segunda pastilla de sacarina y en los avituallamientos además de agua le doy algún sorbo a vasos de isotónica. Hay bastante gente animando, incluidos grupos musicales y gente disfrazada. Voy pletórico y mismo les animo a que nos apoyen levantándole las manos. Pero el maratón nunca sabes donde te pondrá en aprietos y así desde el Km 35 ya no voy igual. El ritmo subre a 4’20’’/Km y desde el Km 37 el ritmo se va a 4’35’’/Km. Lo intento pero no doy ido más deprisa. Me animo con el consuelo de seguir pasando corredores. Engancho con un pequeño grupito en la que va una corredora del Serrano y los continuos apoyos de la gente también me los apropio. Toca sufrir unos pocos Km. Aplico la táctica de la cuenta atrás para animarme. “Venga que solo quedan 5 Km y ahora 4…”. Cerca de la meta sobrepaso a Bruno y le comento que se una pero va peor que yo… y eso que mi ritmo se ralentizó hasta 4’40’’/Km. La corredora del Serrano me saca unos metros pero intento tenerla a la vista. El último Km se me hace interminable. Solo la seguridad de estar en los últimos metros y el ánimo del público me permite realizar ese último Km a 4’30’’/Km. Entro en meta pensando que estoy mejorando marca 3:00:35 pero choca con lo que pone el marcador 3:03:01. ¡A solo 2’’ de mejorar mi registro! La explicación está en que el Garmin se paró en los tramos de los túneles.
Llegué bastante entero muscularmente y espero unos metros más allá de la meta a que llegue Govi que lo hace en 3 horas 04’30’’. Nos abrazamos y nos dirigimos parsimoniosamente hasta la zona de recogida de la medalla y en la explanada donde sirven cervezas esperamos al resto de compañeros. Marcos llegó en 3:13:07, Roberto en 3:17:00 (rebajando sustancialmente su marca) y Antonio en 3:24:54. Lo curioso es que al comprobar los tiempos de mis compañeros encontré una clasificación de los 3 primeros equipos en el maratón resultado de sumar los cronos de los tres mejores atletas de cada club  y resulta que hicimos 11’ menos que el segundo clasificado. Imagino que para poder optar a esta clasificación habría que inscribirse por equipo…

Una vez todos reunidos tiramos para el apartamento. Después de comer parte de los compañeros salieron a dar un paseo. Yo me quedé ya que el tiempo que estuve esperándoles me cogió el frío en el estómago.

 
 
 
 
Al día siguiente tocó deshacer lo andado y volver a casa. Como colofón foto de recuerdo en el aeropuerto Sa Carneiro con nuestros colegas Antonio Franco y Jorge Esteves.


En definitiva una gran experiencia que tendrá continuidad el próximo abril en que varios miembros del equipo estaremos en Coruña 42.



La ilusión por conseguir ser un sub 3 horas pervive!!!!






miércoles, 13 de junio de 2012

Campeonato Galego 10000 en pista de veteranos

Este domingo nos desplazamos a disputar o Campionato Galego de Veteranos tres membros do clube: Antonio Barreira (lonxitude e xavalina 40 – 44 anos), Fernando Abreu (xavalina e 10000 metros 45- 49 anos) e un servidor en 10000 (45 – 49 anos). Ao final o compañeiro Fernando conseguiu dúas medallas de prata. Antonio e eu quedamos ás portas. Esta vez non foi posible acadar medalla pois o nivel na miña categoría era superior ao da edición pasada.



Comezamos a xornada tralo xantar cando nos acercamos ás pistas a recoller o dorsal. Aproveitei para modificar a categoría na que aparecía xa que me falta mes e medio para cumprir os 45 anos. Se chego a quedarme na que estaba levaría medalla pero non sería xusto.

A tarde foi pasando facendo unhas fotos aos meus compañeiros durante o concurso de xavalina e lonxitude.

A carreira de 10000 estaba prevista para as 19 horas pero demorouse polos atrasos doutras probas 30’. Entre os participantes había un nivel diverso e destacaba a participación de Oliver (quen rompeu a carreira xa nos primeiros metros) e Recouso do Coruña Comarca e de Paz e Veloso do Academia Postal. A temperatura era bastante agradable e tras poñer as “voladoras” tocou quentar Kilómetro e medio aproximadamente.



A estratexia que me fixara era saír sobre 3’50’’/Km e como soe pasar nestes casos te deixas levar polo ímpetu inicial. A carreira desde a primeira volta rompeuse nun rosario de corredores. Me fixei como referencia que non se me foran moito Paredes (Asociación Deportiva do Barbanza) quen me sacara na edición do ano pasado 20’ e Francisco Javier Espiña (Esprintes de Ourense). Tras facer os 3 primeiros Km levaba un ritmo medio de 3’35’’/Km e tiña a menos de 100 metros aos compañeiros. Nestas xa me dobrara Oliver (ao final o faría 3 veces). De respiración ía bastante ben e comprobar que as miñas referencias non só non se distanciaban senón que, volta a volta, lles recortaba foi un estímulo. Con todo, o esforzo pasaba factura e nos Km 4, 5, e 6 os parciais saíron por riba de 3’40’’/Km aínda que non sobrepasaron os 3’45’’/Km. Xa sobrepasara a Paredes e tiña moi cerca a Espiña ao que cando collín pouco estiven detrás posto que cando me sobrepasou un corredor do Verxel intentei seguilo (foi un erro xa que o pagarei ao final) e Espiña se pon a roda.

 No último terzo de carreira xa non fun tan cómodo pero conseguín incrementar o ritmo e volver a rodar por debaixo de 3’40’’/Km. Nas dúas últimas voltas pago o esforzo e vexo como me sobrepasa Espiña e pese aos seús ánimos para que me poña detrás sacarame uns metros. Pasamos por liña de meta e non soa a campá.


Ante a miña sorpresa vexo o reloxo e pese a facer a carreira da miña vida o crono pon que paso de 38’. Nesta última volta apreto para intentar baixar dos 39’17’’ que teño de marca e paro o crono en 39’02’’. Ao pasar uns segundos comprobamos que a labor dos xuíces foi un caos e varios corredores fixemos unha volta de máis e mesmo un corredor dos Veteranos de Samil fixo unha de menos porque se fiou do toque de campá que lle fixeron. Así que non gocei na chegada o tiempazo que fixen dominado pola frustrante idea de non ter recoñecida a miña marca e posto. Afortunadamente o xuíz de torre de control se oliu o posible desastre e nos últimos 5 pasos por meta sacou fotos finish e tras un traballo arduo por parte dos xuíces (iso hai que agradecelo) recompúsoxe a clasificación o que me permite ter unha MMP oficial de 37:33:78 que pulveriza o meu obxectivo de 38’ para esta tempada. O compañeiro Fernando Abreu fixo unha carreira intelixente regulando o ritmo e levando o premio da medalla na súa categoría. No meu caso a medalla non puido ser pero o ano, se non hai contratempos, o volveremos intentar.

Moitas grazas a María José Grobas e a Antonio Barreira polos ánimos que volta tras volta me daban ao pasar por liña de meta.

domingo, 22 de abril de 2012

Crónica del Maratón de París 2012

El día 15 de abril comienza muy tempranito. Como suele ocurrirme en día de maratón dormí ligero, me tuve que levantar un par de veces al servicio fruto de la acumulación de agua. (la hidratación en los días previos es una cuestión fundamental), y me desperté y erguí antes de que sonara el despertador. Hoy corro el maratón de París. En verdad está en mi cabeza desde que el 18 octubre de 2011 hice la inscripción. Hoy es un día para celebrar. Todo el trabajo esperas que se traduzca en una buena carrera. Hay una tensión, inquietud, hormigueo… que hace que funcione un reloj biológico que está ansioso de que comience el reto. 12’ antes de las 5 de la madrugada me pongo en marcha. Tras el pisito de rigor rápidamente me dirijo a la cocina (ventaja de estar en casa de familiares y no en un hotel) con sigilo para desayunar una taza grande de café cortado con leche. Sólido meto un buen número de galletas.

A las 5:15 ya terminé y toca ponerse la ropa de faena y echarse abundante vaselina en la entrepierna y entre los dedos de os pies. Luego último repaso de todos los accesorios: Garmin, pulsímetro, geles, pastillas de glucosa… Solo queda hacer tiempo estirando mientras no salimos de casa (son momentos en los que intentas relajarte). He dicho salimos porque tanto mis primos como mi tía se acaban de levantar y me acompañarán en este día señalado para mi. ¡Menudo sacrificio!

Siguiendo lo planificado a las 5:45 tomo medio plátano y guardo en la mochila el otro medio para tomarlo sobre las 8:00. Afortunadamente, en tres visitas, vacío el vientre o eso creía.

A las 6:15 todos estamos listos. La “hinchada francesa” constituida por tres generaciones de mi familia está presta. ¡Es una gente increible! Mis primitos de 3 y 9 años los primeros en animarme y ni una mala cara pese al madrugón.

Estamos a unos 20 Km de París y sabemos que llegaremos con bastante antelación. Son muchos días esperando este acontecimiento como para ir con prisas. A mi me gusta “ir quemando etapas”, nada de sobresaltos. Así que a las 7:00 ya estamos aparcando el coche. Para mi sorpresa conseguimos estacionar a escasos 100 metros de la zona de meta (ventajas de que te lleven gente que conoce París).

Hace frío y voy como las cebollas, con capas, en mi caso capas de ropa vieja que iré tirando cuando en de la salida.

A ritmo cansino, que ya habrá tiempo de ir deprisa, nos dirigimos al guardarropa. Deposito la mochila pero a los 50 metros tengo que retroceder pues dejé la braga (menos mal porque noto bastante el frío) y la esponja que da la organización para refrescarse con los calderos de agua que hay en el recorrido para ese fin.

Nos dirigimos cara a la zona de salida con parsimonia pues aún queda para que comience la carrera 1 hora y 20’. Como está cortado el tráfico en la rotonda del Arco del Triunfo aprovechamos para hacer la foto de rigor.

Ya estamos en los Campos Elíseos y aún no siento el vientre en condiciones por lo que paramos a tomar un café y aprovecho para una última evacuación. Cuando salimos se nota que avanza el tiempo y los Campos Elíseos han ganado en ambiente. Un rosario de corredores vamos camino de los cajones de salida y nos cruzamos con los supervivientes de la noche parisina.

Tengo que acercame hasta casi el arco de salida ya que estoy en el tercer cajón, el de las 3 horas, el que hay después de la élite, en el que están nuestros paisanos Pedro Nimo y Lolo Penas, y el cajón preferente. Faltan 40’ cuando entro. No hay demasiado espacio pero me pongo a trotar para combatir el fresco y calentar mi musculatura. Como novedad veo que hay unos meaderos de pared. La verdad es un gran invento del que haré uso cuando falten 15’. De seguido me dirijo a la parte delantera del cajón para coger una buena ubicación. En ese cuarto de hora que estoy parado intento relajarme, saludo de forma intermitente a mis familiares que están tras la valla a escasos 40 metros y, de vez en cuando echo un vistazo hacia atrás por si veo a Xosé Carrera y Fernando Rama, ya que serían unos buenos compañeros de viaje por lo menos en los primeros Km (luego me enteraría que estaban en el cajón de preferentes).

En los últimos minutos ocurre la habitual tirada de prendas de corredores hacia las esquinas como si de una guerra de proyectiles o un espectáculo de semi striptease.

A las 8:45, puntualmente, se da la salida. La táctica preconcebida es mantener un ritmo de 4’10’’/Km (mi Garmin va a darme más distancia que los 42,195 Km y “no me puedo permitir el ritmo de 4’15’’) que me facilitaría, de lograr mantenerlo durante toda la prueba, bajar de 3 horas. Salgo muy concentrado para intentar evitar algún tropiezo entre tantos atletas pero también echo una visual por si veo alguna camiseta amarilla de los Taninos. A los 500 metros veo un poco por delante a Juan Carlos Vidal pero esta no es la referencia Tanina a seguir. Demasiado rápido para mi. Así que le deseo una buena carrera y yo a lo mío. Hasta el Km 18 llevo una media de 4’09’’/Km. Todo va perfecto siguiendo el guión previsto y meto una pastilla de glucosa en la boca. En el Km 8 tomé mi primer gel y en el 9 Km me anima la familia. También quedaron de animar en los Km 19 y 30 pero no los veré. Parece que entré en calor y me bajo los manguitos.



La idea era pasar sobre 1:30:00 la media maratón y lo hago 1’ más rápido y con buenas sensaciones aunque en el Km 23, coincidiendo con que me cogen Xose Carrera y Rama, empiezo a notarme un poco más lento. Hablamos, sobre todo Xose y yo, ya que Rama va muy concentrado. El encuentro es una gran noticia que espero que me ayude a mantener el ritmo anterior. Durante 2 Km vamos juntos pero noto que no voy cómodo. El maratón es una prueba en la que hay que tener la mente fría y adaptarte a las circunstancias. Me hubiera gustado seguir con los compañeros pero faltan muchos Km y hay que actuar con cautela así que en los siguientes Km paulatinamente van sacándome metro a metro y tras pasar la zona de los túneles ya no los volveré a ver.

En los túneles se pierde el GPS y me da unos ritmos estratosféricos. Sobre todo en el primero, el más largo, que me da un ritmo de ¡1’09’’/Km! En los otros dos la pérdida de señal motiva que los ritmos reflejen 3’07’’ y 3’44’’. Tras los tramos subterráneos toca regresar a la realidad y se cumplen las sensaciones de ralentización. Tomo el segundo y último gel. La temperatura ambiente sigue siendo fresca y decido volver a subirme los manguitos. Los Km 30 y 31 salen a 4’29’’/Km. Con el marco incomparable de la Torre Eiffel definitivamente asumo que va tocar sufrir y mentalizarse para intentar no reducir más la velocidad. Bajar de las 3 horas se está poniendo realmente complicado. Aún tengo margen pero salvo cambio brusco de sensaciones…

Ha llegado el último tercio de carrera y se hace más presente un protagonista del día que no había aún mencionado: el viento, que junto con algunos tramos de adoquín, fastidia de lo lindo ya que ahora vamos más esparcidos los corredores. Antes me parapetaba detrás de otros corredores y no lo notaba tanto.

Me doy ánimos pensando que, a no estoy subiendo de 4’35’’/Km a diferencia de Berlín donde tuve parciales de 4’50’’ Son Km en lo que intento no desfallecer, en los que me acuerdo de los seres queridos, de los que nos dejaron y de los de mi casa. Más corredores de los que desearía me sobrepasan, entre ellos, al entrar en el Bois de Bologne, me coge el último de los globos (aquí eran banderas) de 3 horas. Durante 500 metros intento engancharme pero voy forzado. Quedan 6 Km y eso en un maratón puede ser una eternidad si te sales de vueltas. Así que en una sabia decisión veo como se aleja el sueño de ser sub 3 pero me aferro en una lucha contra el crono para conseguir una buena marca. Además llevo las piernas bastante cargadas y temo que se pueda subir un gemelo si fuerzo. Llevo una velocidad de crucero (media de este tramo final sobre 4’35’’/Km). Me consuela que también paso corredores, algunos andando, otros más fastidiados que yo. En el Km 39 me pasa otro Tanino, Dani Porto, al que animo diciéndole que tiene la posibilidad de bajar de 3 horas (no lo logrará por poco). El Bois de Bologne se hace realmente duro ya que casi no hay gente animando, el viento en contra te mata y la fatiga te hace mella. Solo el tener la meta tan cerca te anima a superarte y un grupo que estaba tocando “The Wall” de Pink Floyd.

A unos 100 metros de la meta oigo los ánimos de mis primos “Bravo Carlós” y afronto la recta final con el Arco de Triunfo al fondo. El esfuerzo ha valido la pena y ya ni molestan los malditos adoquines.

Me fijo en el crono y marca 3 horas 3’ 18’’. El sueño de ser un sub 3 tendrá que esperar pero he vuelto ha ganar al maratón y con MMP incluida.

Al parar y ponerme a andar mis gemelos parecen cuchillos. Me dan la camiseta conmemorativa y llega el momento emocionante en que un anónimo voluntario te cuelga la medalla y te felicita.


Decido entrar en la zona de masajes. Son 20’ en una cola a la intemperie pero valió la pena… Lo siento por mi familia que tuvo que esperar hasta las 13:45 para el efusivo reencuentro.

Tras comer, siesta y repaso de maleta toca el regreso a casa. A las 22:50 un vuelo me lleva hasta Oporto y luego viaje en coche hasta Vigo.

Cansado pero orgulloso me meto en cama a las 4:00 tras 23 horas de una jornada maratoniana.