jueves, 25 de abril de 2013

Maratón Atlántica - Coruña 21 de abril de 2013

Con menos dolor en las piernas que hace dos días y algo de congoja aún en el corazón. 48 horas después de acabar el maratón de Coruña, aún sigo dándole vueltas a la cabeza para comprender y asimilar qué pasó.

Tres años después de mi último MAPOMA, decidí volver a la distancia de Filípides, pero esta vez en la segunda edición del maratón en Coruña. He vuelto a correr con cierta constancia, he programado mis entrenamientos y estoy siendo muy respetuoso con ellos, así que todo apuntaba bien.





 
Y ahí estaba yo, el 21 de abril a las 8:30 de la mañana, esperando que dieran el pistoletazo de salida para lo que iba a ser mi octava participación en la distancia. Después de un minuto de silencio en homenaje y recuerdo a las víctimas del atentado de Boston de hace seis días comienza la carrera.

Salida tranquila, muy tranquila. Aunque somos muchos (creo que 1000) no tiene nada que ver con esas salidas multitudinarias del MAPOMA. Enseguida se puede coger el ritmo.

Mi primera sensación es cuánto me pesan las piernas. Pienso en la tarde de ayer, visitando el acuario con mis hijos y mi mujer. Yo sé que lo lógico habría sido estar tranquilo, sentado, descansando, pero han venido a Coruña conmigo para disfrutar, y no les puedo negar esa visita a la casa del mar.

De todos modos, en un par de kilómetros he cogido un buen ritmo. Conforme al plan.

La primera mitad de la carrera transcurre con normalidad, aunque noto ciertas molestias en la pierna izquierda, a las que no quiero hacer mucho caso para no agobiarme. Si consigo conservar este ritmo acabaré en 3:30, ese es mi plan A, todo un sueño, aunque no olvido que lo normal es que baje en la segunda mitad, con lo cual tendré que pensar en el plan B, y si me voy a 3:40 pues tan contento, con tal de hacer menos del 3:43 que tengo en MAPOMA, yo feliz.

Comparto unos kilómetros con Pipe, de Esprintes Ourense, y con Sonia, de Lombis-Vigo, y un compañero suyo que ha venido a tirar de ella hasta la media. Al llegar a la media maratón el compañero de Sonia dice que nos deja.

Sonia me dice que va bien, pero que tiene ciertas moelstias que espera no le den guerra. “Vaya”, me digo, “todos andamos igual”.



Foto cortesía Quique Blanco





Y así llego al kilómetro 25, en el que empiezo a notar que necesito bajar el ritmo. La parte posterior del muslo izquierdo empieza a avisarme con unos pinchazos. No quiero ni pensar en que pueda llegar a dolerme más. Me despido de Sonia y le deseo suerte. Yo tengo que bajar, quiero llegar, y quiero llegar en condiciones. No tiene sentido forzar más.


En el kilómetro 28 empieza la tercera vuelta. Ya he dado dos vueltas al circuito, lo conozco, sé lo que me espera, sólo tengo que aguantar.

En el kilómetro 30 me doy cuenta de que estoy empezando a larvar pensamientos negativos. Sé que ya no voy a conseguir hacer 3:30, así que paso al plan B, pero también recuerdo que es el kilómetro donde tuve que abandonar en el maratón que corrí en 2008. Y sé que a partir de aquí, en cualquier esquina, en cualquier curva, en cualquier cuesta, se encuentra el hombre del mazo, dispuesto a darme un buen golpe y dejarme tirado en la cuneta.

Camino del kilómetro 34 hay un pequeño repecho, una pequeña cuesta, pero llego tocado, me empieza a doler el gemelo, la rodilla me avisa, se levanta viento en contra, aparecen más pensamientos negativos, me viene a la cabeza la idea de parar… NOOOOOOOO, me grito, SIGUE Y NO PARES.

Hago la subida de Riazor sin convicción, vencido mentalmente, cojeando. Y antes de llegar al 35 la pierna me dice que hasta ahí, que ya está bien, una mezcla de dolor, calambre, punzada, me recorre la pierna, desde el glúteo hasta la rodilla. Se acabó, ahora sí, tengo que parar un poco.

A partir de ahí, kilómetros eternos de dolor, de sufrimiento mental y físico, lágrimas, gritos…. Pero también la DECISIÓN de acabar. Ya que estoy aquí, ya que he llegado aquí, aguanto.

 
Alterno caminar con trote, cada vez que echo a andar hay alguien de la organización que me pregunta qué tal estoy. La respuesta es siempre la misma: JODIDO, PERO BIEN.

36. 37. 38. 39. 40…

Y 41. La llegada a este kilómetro cambia todo. No sé de dónde, pero salen fuerzas. Estoy “al lado” de la meta, a punto de acabar este sufrimiento, hay mucha gente animando, todo el mundo aplaude, grita, el calor humano es impresionante… y sobre todo, en cualquier sitio pueden estar Gloria y los niños. Hago el último kilómetro emocionado. En el kilómetro 42 hay una persona que me dice algo así como “ánimo, ya estás aquí, estos últimos metros son para disfrutarlos, son tus metros de gloria”. Y claro, le digo que sí, que son los metros de Gloria, porque a ella se los dedico mentalmente.

Y podría haber hecho mejor marca, pero ahí estaba ella, a 100 metros del final, así que me paré, le hice una peineta a la meta y le di un beso a mi mujer.

Y después ya sí, entré, con los brazos en alto.


3:54:55


Maratón, te he vuelto a vencer. De mala manera pero te he vuelto a vencer. Te he visto los colmillos, y me has golpeado con saña, pero te he vuelto a vencer. Estoy roto, pero te he vuelto a vencer. Amarga victoria, pero victoria al fin y al cabo.

Y por supuesto….

PENSANDO EN EL AÑO QUE VIENE



miércoles, 26 de diciembre de 2012

El maratón de un equipo extraoficial (por Beauvais)

La mayor novedad que representó mi 10º maratón fue vivirlo en equipo. Con Canido, Govi, Banderas y Marcosmonki tuve el privilegio de compartir esta  experiencia en la ciudad del Turia. Experiencia extraordinaria gracias al buen ambiente que vivimos. Muchas risas y sintonía en la convivencia realizada en el fin de semana. Los compañeros me recogieron el viernes en Salvaterra a eso de las 9:30. De entrada le echamos la bronca al presidente por venir en ropa de calle y no llevar el chándal del equipo. Realizó propósito de enmienda jajaja. Por cuestiones de precios cogimos el vuelo desde Oporto yendo en el coche del presi. Ya solo llegar al aeropuerto fotos de recuerdo, lo que será una constante antes y después del maratón.



El vuelo, como era de prever lleno y con unos cuantos maratonianos a bordo. En la terminal de embarque más fotos en compañía de los colegas portugueses Antonio Franco y Jorge Esteves con los que compartimos al llegar a Valencia mantel en un restaurante italiano.








 

De tarde noche vamos hasta la feria del corredor a dar una primera visual y a recoger los dorsales. Fue todo un acierto ya que no había colas. Muchas fotos y risas. Luego nos retiramos al apartamento y tras la cena a descansar. Otras de las constantes durante nuestra estancia en el apartamento será estar a realizar estiramentos e hidratarse en abundancia.


 
 
El sábado de mañana una hora después de desayunar nos acercamos al paseo del Turia a realizar un entreno de trote de poco más de 30’.


Luego visitaremos de nuevo la feria del corredor, mucho más concurrida que el día anterior. Respecto a la comida, renunciamos a la “paella party” y comemos unas pizzas en el apartamento. Tras la siesta parte del equipo marcha de paseo. Yo soy de los que quedo en el apartamento a descansar hasta la hora en que quedamos todos para realizar nuevas compras en el centro comercial próximo. Allí compraremos un décimo entre los 5 en busca de la diosa fortuna en el sorteo de navidad!!!! (va a ser que no). Nuestro Cheff Govi, debido a problemas logísticos, ha cocido los espaguetis que cenaremos en varias tandas durante la tarde. De noche toca calentar la pasta en el horno y mezclarla con el atún y el tomate. Salió un plato delicioso y muy abundante. Pese a que había que cenar fuerte fue imposible acabar con semejante cantidad. Cada uno cuando lo consideró oportuno procedió al ritual de preparar todo para al gran día: ropa, dorsal, geles, etc. y la foto de rigor. Antes de acostarme intento relajarme y visualizar la carrera que quiero realizar.

A las 6:30 me levanto. La noche no defirió de otras anteriores a un maratón. Uno de los temores que tenía era que un solo baño para 5 se colapsara en la hora previa a salir para la carrera. Afortunadamente hubo bastante fluidez en el tráfico jajaja. Tensión contenida, desayuno abundante con mucho café y galletas. Un trozo de plátano. Hidratación y ponerse la ropa con esmero. Vaselina para los dedos de los pies y la entrepierna, esparadrapo para los pezones, poner la banda de pulsaciones, el reloj… en fin lo habitual antes de un maratón. La novedad fue tomar un Espidifen 500 junto a un protector gástrico para intentar minimizar los problemas musculares. Antes de salir nos hacemos una foto y marchando!!!!! Algunos llevan las cosas al guardarropa. Yo decido no dejar nada ya que estamos a escasos 5’ del apartamento.

Junto con Bruno espero por los compañeros y visto que se demoran decidimos ir tirando para el cajón de salida. Nos gusta hacer las cosas con tiempo así que tras un calentamiento que no llega al Km (¡si será por kilómetros que vamos a hacer!) estamos bien situados en el cajón correspondiente al que se nos une poco después Marcos. Roberto y Antonio salen en el siguiente cajón. Antes de salir tomo un gel. Son minutos de tensión en los que deseas que llegue por fin el pistoletazo de salida y en los que hay que extremar las precauciones para evitar pisotones. Cuando se produce resulta que a los 15 metros toca frenazo en seco. ¡Salida nula! La élite ha confundido un petardazo con la pistola. ¡Vaya Cristo! Tardaremos 6’ en conseguir salir ya que hay que conseguir que todos retrocedamos hasta la línea preceptiva.

La táctica la tengo muy clara junto a mis compañeros Bruno y Marcos: ritmo 4’15’’/Km para intentar hacer 2 horas 59’59’’… y luego el maratón nos pondrá a cada uno en nuestro sitio.
Los primeros Km vamos muy cómodos. En varias ocasiones Bruno y Marcos me sacan algunos metros y luego se frenan al verme más atrás. Yo voy muy fácil pero tengo claro que no deseo bajar de 4’15’’/Km. Son muchos los corredores que me pasan pero es importante mantener la cabeza fría. La idea es llegar entero a la segunda parte de la prueba y si estoy con fuerzas apretar un poco allí. Desde luego es arriesgado salir más fuerte ya que puede caerte una minutada en el tramo final. Así que al llegar al Km 7º mis compañeros se van alejando y yo a lo mío. En los avituallamientos bebo y sobre el Km 10º tomo una pastilla de sacarina. Sobre el 20 tomo otro gel. Paso la media sobre 1 hora 31’. De momento todo perfecto.

Visto que me encuentro fuerte y que  necesito recortar algo los tiempos acelero el ritmo un poco y los parciales entre el Km 23 y 35 los hago sobre 4’10’’/Km. Es la parte del maratón en la que más disfruté ya que  sobrepaso a bastantes corredores que empiezan a notar el esfuerzo con la alta humedad reinante y que la temperatura ha subido algún grado. En el Km 26 veo a lo lejos a Marcos, mal síntoma. Poco a poco le recorto metros y en el Km 27 le animo a seguirme al sobrepasarlo pero va mal. En el maratón cada uno sigue su camino. Nos damos ánimos mutuamente y mantengo el ritmo. Paso dos subterráneos tras los que acometes las únicas pequeñas cuestas de la carrera. A esa altura ya tomé la segunda pastilla de sacarina y en los avituallamientos además de agua le doy algún sorbo a vasos de isotónica. Hay bastante gente animando, incluidos grupos musicales y gente disfrazada. Voy pletórico y mismo les animo a que nos apoyen levantándole las manos. Pero el maratón nunca sabes donde te pondrá en aprietos y así desde el Km 35 ya no voy igual. El ritmo subre a 4’20’’/Km y desde el Km 37 el ritmo se va a 4’35’’/Km. Lo intento pero no doy ido más deprisa. Me animo con el consuelo de seguir pasando corredores. Engancho con un pequeño grupito en la que va una corredora del Serrano y los continuos apoyos de la gente también me los apropio. Toca sufrir unos pocos Km. Aplico la táctica de la cuenta atrás para animarme. “Venga que solo quedan 5 Km y ahora 4…”. Cerca de la meta sobrepaso a Bruno y le comento que se una pero va peor que yo… y eso que mi ritmo se ralentizó hasta 4’40’’/Km. La corredora del Serrano me saca unos metros pero intento tenerla a la vista. El último Km se me hace interminable. Solo la seguridad de estar en los últimos metros y el ánimo del público me permite realizar ese último Km a 4’30’’/Km. Entro en meta pensando que estoy mejorando marca 3:00:35 pero choca con lo que pone el marcador 3:03:01. ¡A solo 2’’ de mejorar mi registro! La explicación está en que el Garmin se paró en los tramos de los túneles.
Llegué bastante entero muscularmente y espero unos metros más allá de la meta a que llegue Govi que lo hace en 3 horas 04’30’’. Nos abrazamos y nos dirigimos parsimoniosamente hasta la zona de recogida de la medalla y en la explanada donde sirven cervezas esperamos al resto de compañeros. Marcos llegó en 3:13:07, Roberto en 3:17:00 (rebajando sustancialmente su marca) y Antonio en 3:24:54. Lo curioso es que al comprobar los tiempos de mis compañeros encontré una clasificación de los 3 primeros equipos en el maratón resultado de sumar los cronos de los tres mejores atletas de cada club  y resulta que hicimos 11’ menos que el segundo clasificado. Imagino que para poder optar a esta clasificación habría que inscribirse por equipo…

Una vez todos reunidos tiramos para el apartamento. Después de comer parte de los compañeros salieron a dar un paseo. Yo me quedé ya que el tiempo que estuve esperándoles me cogió el frío en el estómago.

 
 
 
 
Al día siguiente tocó deshacer lo andado y volver a casa. Como colofón foto de recuerdo en el aeropuerto Sa Carneiro con nuestros colegas Antonio Franco y Jorge Esteves.


En definitiva una gran experiencia que tendrá continuidad el próximo abril en que varios miembros del equipo estaremos en Coruña 42.



La ilusión por conseguir ser un sub 3 horas pervive!!!!






miércoles, 13 de junio de 2012

Campeonato Galego 10000 en pista de veteranos

Este domingo nos desplazamos a disputar o Campionato Galego de Veteranos tres membros do clube: Antonio Barreira (lonxitude e xavalina 40 – 44 anos), Fernando Abreu (xavalina e 10000 metros 45- 49 anos) e un servidor en 10000 (45 – 49 anos). Ao final o compañeiro Fernando conseguiu dúas medallas de prata. Antonio e eu quedamos ás portas. Esta vez non foi posible acadar medalla pois o nivel na miña categoría era superior ao da edición pasada.



Comezamos a xornada tralo xantar cando nos acercamos ás pistas a recoller o dorsal. Aproveitei para modificar a categoría na que aparecía xa que me falta mes e medio para cumprir os 45 anos. Se chego a quedarme na que estaba levaría medalla pero non sería xusto.

A tarde foi pasando facendo unhas fotos aos meus compañeiros durante o concurso de xavalina e lonxitude.

A carreira de 10000 estaba prevista para as 19 horas pero demorouse polos atrasos doutras probas 30’. Entre os participantes había un nivel diverso e destacaba a participación de Oliver (quen rompeu a carreira xa nos primeiros metros) e Recouso do Coruña Comarca e de Paz e Veloso do Academia Postal. A temperatura era bastante agradable e tras poñer as “voladoras” tocou quentar Kilómetro e medio aproximadamente.



A estratexia que me fixara era saír sobre 3’50’’/Km e como soe pasar nestes casos te deixas levar polo ímpetu inicial. A carreira desde a primeira volta rompeuse nun rosario de corredores. Me fixei como referencia que non se me foran moito Paredes (Asociación Deportiva do Barbanza) quen me sacara na edición do ano pasado 20’ e Francisco Javier Espiña (Esprintes de Ourense). Tras facer os 3 primeiros Km levaba un ritmo medio de 3’35’’/Km e tiña a menos de 100 metros aos compañeiros. Nestas xa me dobrara Oliver (ao final o faría 3 veces). De respiración ía bastante ben e comprobar que as miñas referencias non só non se distanciaban senón que, volta a volta, lles recortaba foi un estímulo. Con todo, o esforzo pasaba factura e nos Km 4, 5, e 6 os parciais saíron por riba de 3’40’’/Km aínda que non sobrepasaron os 3’45’’/Km. Xa sobrepasara a Paredes e tiña moi cerca a Espiña ao que cando collín pouco estiven detrás posto que cando me sobrepasou un corredor do Verxel intentei seguilo (foi un erro xa que o pagarei ao final) e Espiña se pon a roda.

 No último terzo de carreira xa non fun tan cómodo pero conseguín incrementar o ritmo e volver a rodar por debaixo de 3’40’’/Km. Nas dúas últimas voltas pago o esforzo e vexo como me sobrepasa Espiña e pese aos seús ánimos para que me poña detrás sacarame uns metros. Pasamos por liña de meta e non soa a campá.


Ante a miña sorpresa vexo o reloxo e pese a facer a carreira da miña vida o crono pon que paso de 38’. Nesta última volta apreto para intentar baixar dos 39’17’’ que teño de marca e paro o crono en 39’02’’. Ao pasar uns segundos comprobamos que a labor dos xuíces foi un caos e varios corredores fixemos unha volta de máis e mesmo un corredor dos Veteranos de Samil fixo unha de menos porque se fiou do toque de campá que lle fixeron. Así que non gocei na chegada o tiempazo que fixen dominado pola frustrante idea de non ter recoñecida a miña marca e posto. Afortunadamente o xuíz de torre de control se oliu o posible desastre e nos últimos 5 pasos por meta sacou fotos finish e tras un traballo arduo por parte dos xuíces (iso hai que agradecelo) recompúsoxe a clasificación o que me permite ter unha MMP oficial de 37:33:78 que pulveriza o meu obxectivo de 38’ para esta tempada. O compañeiro Fernando Abreu fixo unha carreira intelixente regulando o ritmo e levando o premio da medalla na súa categoría. No meu caso a medalla non puido ser pero o ano, se non hai contratempos, o volveremos intentar.

Moitas grazas a María José Grobas e a Antonio Barreira polos ánimos que volta tras volta me daban ao pasar por liña de meta.

domingo, 22 de abril de 2012

Crónica del Maratón de París 2012

El día 15 de abril comienza muy tempranito. Como suele ocurrirme en día de maratón dormí ligero, me tuve que levantar un par de veces al servicio fruto de la acumulación de agua. (la hidratación en los días previos es una cuestión fundamental), y me desperté y erguí antes de que sonara el despertador. Hoy corro el maratón de París. En verdad está en mi cabeza desde que el 18 octubre de 2011 hice la inscripción. Hoy es un día para celebrar. Todo el trabajo esperas que se traduzca en una buena carrera. Hay una tensión, inquietud, hormigueo… que hace que funcione un reloj biológico que está ansioso de que comience el reto. 12’ antes de las 5 de la madrugada me pongo en marcha. Tras el pisito de rigor rápidamente me dirijo a la cocina (ventaja de estar en casa de familiares y no en un hotel) con sigilo para desayunar una taza grande de café cortado con leche. Sólido meto un buen número de galletas.

A las 5:15 ya terminé y toca ponerse la ropa de faena y echarse abundante vaselina en la entrepierna y entre los dedos de os pies. Luego último repaso de todos los accesorios: Garmin, pulsímetro, geles, pastillas de glucosa… Solo queda hacer tiempo estirando mientras no salimos de casa (son momentos en los que intentas relajarte). He dicho salimos porque tanto mis primos como mi tía se acaban de levantar y me acompañarán en este día señalado para mi. ¡Menudo sacrificio!

Siguiendo lo planificado a las 5:45 tomo medio plátano y guardo en la mochila el otro medio para tomarlo sobre las 8:00. Afortunadamente, en tres visitas, vacío el vientre o eso creía.

A las 6:15 todos estamos listos. La “hinchada francesa” constituida por tres generaciones de mi familia está presta. ¡Es una gente increible! Mis primitos de 3 y 9 años los primeros en animarme y ni una mala cara pese al madrugón.

Estamos a unos 20 Km de París y sabemos que llegaremos con bastante antelación. Son muchos días esperando este acontecimiento como para ir con prisas. A mi me gusta “ir quemando etapas”, nada de sobresaltos. Así que a las 7:00 ya estamos aparcando el coche. Para mi sorpresa conseguimos estacionar a escasos 100 metros de la zona de meta (ventajas de que te lleven gente que conoce París).

Hace frío y voy como las cebollas, con capas, en mi caso capas de ropa vieja que iré tirando cuando en de la salida.

A ritmo cansino, que ya habrá tiempo de ir deprisa, nos dirigimos al guardarropa. Deposito la mochila pero a los 50 metros tengo que retroceder pues dejé la braga (menos mal porque noto bastante el frío) y la esponja que da la organización para refrescarse con los calderos de agua que hay en el recorrido para ese fin.

Nos dirigimos cara a la zona de salida con parsimonia pues aún queda para que comience la carrera 1 hora y 20’. Como está cortado el tráfico en la rotonda del Arco del Triunfo aprovechamos para hacer la foto de rigor.

Ya estamos en los Campos Elíseos y aún no siento el vientre en condiciones por lo que paramos a tomar un café y aprovecho para una última evacuación. Cuando salimos se nota que avanza el tiempo y los Campos Elíseos han ganado en ambiente. Un rosario de corredores vamos camino de los cajones de salida y nos cruzamos con los supervivientes de la noche parisina.

Tengo que acercame hasta casi el arco de salida ya que estoy en el tercer cajón, el de las 3 horas, el que hay después de la élite, en el que están nuestros paisanos Pedro Nimo y Lolo Penas, y el cajón preferente. Faltan 40’ cuando entro. No hay demasiado espacio pero me pongo a trotar para combatir el fresco y calentar mi musculatura. Como novedad veo que hay unos meaderos de pared. La verdad es un gran invento del que haré uso cuando falten 15’. De seguido me dirijo a la parte delantera del cajón para coger una buena ubicación. En ese cuarto de hora que estoy parado intento relajarme, saludo de forma intermitente a mis familiares que están tras la valla a escasos 40 metros y, de vez en cuando echo un vistazo hacia atrás por si veo a Xosé Carrera y Fernando Rama, ya que serían unos buenos compañeros de viaje por lo menos en los primeros Km (luego me enteraría que estaban en el cajón de preferentes).

En los últimos minutos ocurre la habitual tirada de prendas de corredores hacia las esquinas como si de una guerra de proyectiles o un espectáculo de semi striptease.

A las 8:45, puntualmente, se da la salida. La táctica preconcebida es mantener un ritmo de 4’10’’/Km (mi Garmin va a darme más distancia que los 42,195 Km y “no me puedo permitir el ritmo de 4’15’’) que me facilitaría, de lograr mantenerlo durante toda la prueba, bajar de 3 horas. Salgo muy concentrado para intentar evitar algún tropiezo entre tantos atletas pero también echo una visual por si veo alguna camiseta amarilla de los Taninos. A los 500 metros veo un poco por delante a Juan Carlos Vidal pero esta no es la referencia Tanina a seguir. Demasiado rápido para mi. Así que le deseo una buena carrera y yo a lo mío. Hasta el Km 18 llevo una media de 4’09’’/Km. Todo va perfecto siguiendo el guión previsto y meto una pastilla de glucosa en la boca. En el Km 8 tomé mi primer gel y en el 9 Km me anima la familia. También quedaron de animar en los Km 19 y 30 pero no los veré. Parece que entré en calor y me bajo los manguitos.



La idea era pasar sobre 1:30:00 la media maratón y lo hago 1’ más rápido y con buenas sensaciones aunque en el Km 23, coincidiendo con que me cogen Xose Carrera y Rama, empiezo a notarme un poco más lento. Hablamos, sobre todo Xose y yo, ya que Rama va muy concentrado. El encuentro es una gran noticia que espero que me ayude a mantener el ritmo anterior. Durante 2 Km vamos juntos pero noto que no voy cómodo. El maratón es una prueba en la que hay que tener la mente fría y adaptarte a las circunstancias. Me hubiera gustado seguir con los compañeros pero faltan muchos Km y hay que actuar con cautela así que en los siguientes Km paulatinamente van sacándome metro a metro y tras pasar la zona de los túneles ya no los volveré a ver.

En los túneles se pierde el GPS y me da unos ritmos estratosféricos. Sobre todo en el primero, el más largo, que me da un ritmo de ¡1’09’’/Km! En los otros dos la pérdida de señal motiva que los ritmos reflejen 3’07’’ y 3’44’’. Tras los tramos subterráneos toca regresar a la realidad y se cumplen las sensaciones de ralentización. Tomo el segundo y último gel. La temperatura ambiente sigue siendo fresca y decido volver a subirme los manguitos. Los Km 30 y 31 salen a 4’29’’/Km. Con el marco incomparable de la Torre Eiffel definitivamente asumo que va tocar sufrir y mentalizarse para intentar no reducir más la velocidad. Bajar de las 3 horas se está poniendo realmente complicado. Aún tengo margen pero salvo cambio brusco de sensaciones…

Ha llegado el último tercio de carrera y se hace más presente un protagonista del día que no había aún mencionado: el viento, que junto con algunos tramos de adoquín, fastidia de lo lindo ya que ahora vamos más esparcidos los corredores. Antes me parapetaba detrás de otros corredores y no lo notaba tanto.

Me doy ánimos pensando que, a no estoy subiendo de 4’35’’/Km a diferencia de Berlín donde tuve parciales de 4’50’’ Son Km en lo que intento no desfallecer, en los que me acuerdo de los seres queridos, de los que nos dejaron y de los de mi casa. Más corredores de los que desearía me sobrepasan, entre ellos, al entrar en el Bois de Bologne, me coge el último de los globos (aquí eran banderas) de 3 horas. Durante 500 metros intento engancharme pero voy forzado. Quedan 6 Km y eso en un maratón puede ser una eternidad si te sales de vueltas. Así que en una sabia decisión veo como se aleja el sueño de ser sub 3 pero me aferro en una lucha contra el crono para conseguir una buena marca. Además llevo las piernas bastante cargadas y temo que se pueda subir un gemelo si fuerzo. Llevo una velocidad de crucero (media de este tramo final sobre 4’35’’/Km). Me consuela que también paso corredores, algunos andando, otros más fastidiados que yo. En el Km 39 me pasa otro Tanino, Dani Porto, al que animo diciéndole que tiene la posibilidad de bajar de 3 horas (no lo logrará por poco). El Bois de Bologne se hace realmente duro ya que casi no hay gente animando, el viento en contra te mata y la fatiga te hace mella. Solo el tener la meta tan cerca te anima a superarte y un grupo que estaba tocando “The Wall” de Pink Floyd.

A unos 100 metros de la meta oigo los ánimos de mis primos “Bravo Carlós” y afronto la recta final con el Arco de Triunfo al fondo. El esfuerzo ha valido la pena y ya ni molestan los malditos adoquines.

Me fijo en el crono y marca 3 horas 3’ 18’’. El sueño de ser un sub 3 tendrá que esperar pero he vuelto ha ganar al maratón y con MMP incluida.

Al parar y ponerme a andar mis gemelos parecen cuchillos. Me dan la camiseta conmemorativa y llega el momento emocionante en que un anónimo voluntario te cuelga la medalla y te felicita.


Decido entrar en la zona de masajes. Son 20’ en una cola a la intemperie pero valió la pena… Lo siento por mi familia que tuvo que esperar hasta las 13:45 para el efusivo reencuentro.

Tras comer, siesta y repaso de maleta toca el regreso a casa. A las 22:50 un vuelo me lleva hasta Oporto y luego viaje en coche hasta Vigo.

Cansado pero orgulloso me meto en cama a las 4:00 tras 23 horas de una jornada maratoniana.

viernes, 6 de enero de 2012

Por fin La Vallecana (by Safardatxo)

No se hace cuanto,que vi la San Silvestre Vallecana por la TV,y siempre dije,que algun dia,la correria,de aquella,ni pensaba en hacer lo que hago ahora,un sucedaneo de correr.
Tenia la espina clavada del año pasado,cuando me inscribi,y al final,no pude correr.Asi que este año,era o si o si.
La verdad,es que tenia dudas,de como iba a hacer la carrera,la falta de entrenos,tension,estress,no eran buenos compañeros para la carrera,pero aun asi,por intentarlo no matan,asi que el dia 30,me fui para Madrid.
Cuando llegue a Nuevos Ministerios a por el dorsal,me di cuenta,de que este año,por fin,se iba a cumplir,tras 25min en la cola,ya tenia mi bolsa con la camiseta dorsal,tras la pertinente visita obligada de Nike,me fui del a feria del corredor,deseando que llegara el gran dia
El sabado,a mediodia,marche con todo preparado hacia el Santiago Bernabeu,donde habia quedado con Ojordo,que llegara por la mañana en su viaje relampago para correr la SanSil.Tras tomar un aperitivo,nos despedimos temporalmente y nos fuimos a comer.
Tras una comida,ligera,bien hidratada,me fui hasta donde estaba la salida de la carrera,ya se olia a carrera,y eso que faltaban 4horas,pruebas de sonido del grupo que daria la salida,preparacion de vallas,etc.
Asi que,despues de ver toda la preparacion,visita a la Tienda del Real Madrid (tambien vende Adidas,mal pensado),me fui hacia un banco de la Castellana,a descansar un poco y relajarme.
Me dispuse a dejar mi ropa en el guardarropa,ahora si que la salida estaba cerca,bueno,en realidad,quedaban 45min para la salida del primer cajon,y 45min mas para mi salida.
A las 18h,Ojordo,un amigo suyo y yo,nos fuimos hacia la cola del cajon,el ambiente era de risas,bromas,bastante diferente a una carrera normal.
Alla a lo lejos,se escucho la salida,asi que poco a poco,cuando digo poco a poco es muy poco a poco,nos fuimos acercando a la salida,no sin antes sin participar en la guerra de ropa que se inicio antes de cruzar la salida.Asi que tras 15min mas o menos,cruzamos la salida,donde habian montado un miniescenario donde tocaban musica la cual,animaba bastante a correr,aunque bueno,correr,corriamos,pero haciendo slalom entre tanto corredor
Tras coronar una de las pocas subidas que tenia la carrera,enfilamos una bajada,que practicamente nos llevaria comodamente hasta Vallecas,pasando por Serrano,Puerta de Alcala,Cibeles,Atocha.A cada punto kilometrico,la gente celebraba con gritos y aplausos tal hazaña,lo cual decia mucho dle ambiente que reinaba en carrera,gente en patines,gente disfrazada,gente con carritos,habia de todo,muchas veces,molestaban,pero siendo la carrera que es,no importaba.
A partir del Km 6,empezaba la fiesta de verdad,en cada punto kilometrico,habia un punto de animación,zona dance,zona hiphop,zona rock,zona heavy.
De Atocha al Barrio de Vallecas,el trayecto se me hizo cortisimo,la gente se arremolinaba en las aceras,y casi que te llevaba en volandas,hasta llegar a la unica dificultad de la carrera,la temida subida a Vallecas,aunque con mucha calma,ya que la gente se apelotono,y el ritmo disminuyo bastante.
El ultimo kilometro,creo que fue el que menos me gusto,y a la vez el que mas,me explico,menos me gusto,porque,significaba que la aventura se acababa,pero en cambio,el ambiente de fiesta,a su vez,tambien subia,fuegos artificiales,gente animando como si fuera un partido de futbol,un arco de lueces y musica de Eye of the tiger,a 200m de meta,y por fin la meta,tiempo final 1:10:35,aunque no se si el tiempo estara bien medido,ya que segun parece hubo errores,y las referencias que tomaba con los relojes de la calle,no me cuadraba,pero sinceramente,no fui a la Vallecana por hacer tiempo
Conclusion:
La Vallecana consiguio que realizara mi primera 10000 del año,sin haber entrenado,sin haber parado,olvidarme de las molestias (que las hubo),olvidar el stress laboral,que no me importara meterme en un vagon de metro con 5000personas,y se averiara a medio recorrido,teniendo que ir hasta el centro de Madrid andando.
Lo dicho,la Vallecana es muy grande,y quien tenga dudas,que la corra
Como no tengo fotos,que no hubo nadie que quisiera venir de fotografo,cuelgo los videos de la carrera integra,para que os empapeis del ambiente,sino quereis verlo todo,lo mejor el principio,y la parte final

Y por si quereis ver la carrera en diferido,incluyendo la Vallecana Internacional,aqui teneis tambien el link


domingo, 9 de octubre de 2011

Las 3 horas están más cerca

La decisión
22 de diciembre de 2010. La inscripción para el maratón de Berlín 2011 acaba de superar los 20.000 corredores. El primer efecto es que el precio pasa de 60 a 80 eurillos y el segundo es que tengo que tomar una decisión porque a poco que me demore uno se puede quedar sin plaza. Pues nada, pequeña consulta a Ana y me lanzo como si fuera mi premio en el sorteo de la lotería de Navidad.
Falta mucho, 9 meses, tanto que, sin saberlo en ese momento, ya llevaré 2 maratones más a las espaldas. Cuando hice la inscripción puse como objetivo realizar 3 horas 10 minutos.
La preparación
Cuando inicié la preparación, estimulado por los buenos resultados de los meses anteriores, me marqué (previa consulta al mister) una meta mucho más ambiciosa: ser un sub 3 horas. Sabía que sería muy difícil pues suponía rebajar casi 12’ mi marca pero por ganas no quedó. El entrenador ya me lo dijo al mandarme el plan de 7 semanas: puedes lograrlo pero será difícil sobre todo porque no has descansado lo suficiente. Tiene razón pero en lo que va de año no me sentí en ningún momento saturado. Necesito como el drogodependiente mi dosis de entreno. No sé si catalogarlo de obsesión pero si lo es no me preocupa porque me hace feliz. Fue un plan de 7 semanas porque Pedro, el mister, consideraba que tenía fondo. Lo cumplí a rajatabla. No hubo un día que faltara al deber y prácticamente cumplí con los tiempos marcados. Tengo que agradecer en esas fechas la ayuda en algunos largos de Marcosmonki y Govi y las muestras de apoyo de much@s camaradas. Desde luego una de las cosas que me llena de orgullo en los pocos años que llevo en el mundillo es los compañeros y compañeras que conocí.
Los días previos
Marchamos Ana y yo, sin las niñas, para Berlín el jueves. La idea era compatibilizar ocio y la carrera. Así que el viernes fue un día “maratoniano” de turismo y el sábado mucho más relajado con vistas a intentar estar descansado al día siguiente. Esos dos días no fueron muy diferentes de lo que suelo hacer en estos casos: entrenos muy cortos y suaves, mucha pasta, intentar estar relajado aunque sea inevitable que te venga a la cabeza la carrera y la táctica a seguir y el sueño de pasar la meta con el tiempo soñado.
También cumplí con la costumbre de ir el sábado a recoger el dorsal. Tremenda la feria del corredor de este maratón. Muchos stands aunque gangas, gangas… Esa mañana y hasta la sobremesa estuvimos en compañía de dos colegas de Ponteareas: Rama y Fonteíña junto con sus respectivas parejas y la cría de estos últimos. A la tarde la cercanía del evento se nota y no paro de resoplar.
Esa tarde mi mujer realiza un trabajo excepcional de falsificadora. Me explico, tras tantos meses desde la inscripción mi objetivo ha variado y ya no pretendo realizar 3 horas 10’ sino 3 horas. Además la idea es comenzar la carrera en compañía de Rama y Fonteíña que se encuentran en el cajón C. Solución: cambiar la letra D de mi dorsal por una C.

Domingo de maratón Cumplo con el guión establecido. Levantarse a las 6:30 desayuno de un buen café con galletas, estiramientos, evacuación y hacer acopio de todo lo necesario, poniendo especial atención al amuleto que me ha hecho mi hija Laura. Antes de salir camino de la de la puerta de Brandenburgo medio plátano. Allí quedé con los compañeros y camino de la zona de sálida nos encontramos a Pedro Nimo y Elías Domínguez a los que deseamos suerte. Con el primero nos volvemos a cruzar en un par de minutos y tiene la deferencia de hacerse una foto con nosotros. Le deseamos suerte.
Nos acercamos a la valla de acceso a la zona de la élite y vemos a dos mitos como Gebreselassie y Paula Radcliffe. Cuando entramos en el cajón C (el voluntario de acceso ni miró el dorsal) faltan escasos 5’ para el comienzo. Estoy muy tenso porque con los árboles no logro coger satélite y ya me veo comenzando la prueba sin reloj. Por fin, solo quedan 2’, mi Garmin responde. Estoy en compañía de Fonteíña y Rama. Salgo mentalizado con el objetivo de referencia de marcar parciales sobre 4’15’’/Km. En los primeros metros veo varias veces para atrás para ubicar a mis compañeros. Ya solo veo a Rama que me pasa y decido dejarlo marchar. Aunque no hay apelotonamientos grandes, somos muchos atletas y extremo la guardia ante cualquier posible retención que suponga un encontronazo. Sobre el Km 1 enlazo con el globo de las 3 horas y decido sobrepasarlo para evitar el típico embotellamiento que le acompaña. En el Km 3 el globo me sobrepasa. Yo veo que mi GPS marca un ritmo de 4’15’’/Km y me ciño a ese guión. Voy tranquilo pese a que noto como el globo me saca lentamente unos metros pero ya tendré tiempo de recuperar. Hay bastante animación en las calles (pero no llega al nivel de New York) Paso el primer 5000 en 21:19 (ritmo 4’16/Km). En los dos siguientes Km cuido de ir pegado al lado derecho ya que la mujer de Rama y la mía nos esperan sobre el Km 7 para hacernos una foto. Pese a que hay mucha gente las veo y siento su ánimo. Paso el segundo 5000 en el mismo ritmo (según el crono oficial vuelvo a clavar 21:19). Pocos metros después de pasar el 2º avituallamiento (por cierto hasta el ecuador de la prueba son momentos de peligro porque se cruzan corredores y el riesgo de caída es elevado) me doy cuenta que no me tomé el gel que pensaba en el Km 8 y decido hacerlo pero el problema es que ya no tengo agua. Hay que esperar al siguiente punto de refrigerio. El tercer 5000 lo hago un poco más lento (tiempo oficial 21:37) pero lo achaco a la pérdida de tiempo al coger agua. En todos estos puntos bebo y me mojo con la esponja que da la organización en la bolsa del corredor y que tienes que llevar en toda la carrera. El globo de las 3 horas sigue a la vista. En el 18 meto en la boca una pastilla de glucosa y en el siguiente avituallamiento tomo un trozo de plátano. Ya estamos en el Km 20 y mantengo un ritmo de 4’20’’/Km (oficiales 21:36 en este 5000). Paso la media en un esperanzador tiempo de 1:30:37.
En el Km 21 nuevos ánimos de Mónica y mi mujer. Empieza la segunda parte de la prueba y desde el 22 noto como ya no voy tan fresco. El ritmo bajó a 4:28/Km. Para colmo cojo un gel de la organización y al intentar guardarlo paro el reloj (en ese momento no soy consciente de ello). Intento avivar el ritmo pero veo que sigo al mismo ritmo (normal, el reloj estaba parado). En el Km 23 paso a Rama que va tocado. El parcial entre el Km 25 y el 30 lo hago a 4:26/Km. No solo no he conseguido recuperar el ritmo de 4:20 sino que noto cansancio pese a tomar otro gel y la musculatura empieza a resentirse. Lo único positivo que los corredores ya vamos más esparcido. En los puntos de avituallamiento decido coger agua hacia el final de los puestos con lo que evito posibles choques. Desde el Km 30 tendré una lucha psicológica para no pararme. Espero recuperarme un poco y pienso que solo me quedan 50’ corriendo. Eso no es nada. Cuántas veces entreno 50’ como si nada. Pero lo que sobra es tiempo para pensar e intento canalizarlo para no desfallecer. Para ello utilizo varias tácticas: que si la cuenta atrás de los Km, que si voy a conseguir mejorar mi marca, que si tengo que evitar subir de 5:00/Km. Llevo 2 hora 10’ y me acuerdo de Pedro Nimo y deseo que esté presto a entrar en meta cumpliendo su objetivo. El calor empieza a apretar y las piernas van bastantes tensas. Rememoro New York y el latigazo que me dio el isquio derecho en el Km 39. Espero que mis piernas sean mis aliadas y no se rindan, que luchen al igual que está haciendo mi cabeza. A todo esto desde el Km 25 aproximadamente puse en marcha el Garmin de nuevo. El 5000 que va del Km 30 al 35 lo hago a 4:40/Km. Me digo que hay que echarle coraje, que aunque me pasen corredores yo también sobrepaso algunos, que no me puedo rendir. El ritmo a duras penas consigo que no supere el 5:00/Km. Así el parcial del 35 al 40 se va a 4:56/Km (unos interminables 24:40). Voy muerto y quedan 2 Km.
La suerte es que en pocos metros hay un giro a la izquierda y entras en Unter den Linden, con la puerta de Brandenburgo en la lontananza te entra un subidón. Voy desecho pero confiado de bajar mi marca, suplicando que la musculatura no diga basta. Vuelvo a ir pegado al lado derecho ya que las chicas tienen que estar pasada la puerta de Brandenburgo. Allí están con su ¡Vamos Pancho! La emoción me embarga en el medio del vociferio. Da tiempo de pensar en los que ya no están. Sobre todo en mi madre y es que ¡madre solo hay una! Esa madre a la que dediqué mi primer maratón el día de su cumpleaños y a la que espero no cansarme de dedicarle maratones. Como dice un amigo mío solo queda disfrutar de los últimos 195 metros. Paso bajo el arco y veo que el reloj marca 3 hora 9’ y escasos segundos (netos 3 horas 8’ 43’’). Levanto los brazos y por fin paro de correr. Me dan la medalla y la beso como el más preciado de los trofeos que nunca gané. Estoy destrozado pero vencí al maratón. En la siguiente media hora no paro de andar. Voy rígido pero sé que es aconsejable. Estamos en Alemania y me cojo un vaso de cerveza de la empresa patrocinadora. Ando y salgo de la zona de llegada y voy junto a mi mujer andando paralelo y en sentido inverso a un sin fin de gladiadores que están recorriendo los últimos metros de su gesta particular. Se me pone el vello de punta ante tanta emoción concentrada entre los gritos de sus familiares. Se encaminan orgullosos a la meta y es que son maratonianos.
En las dedicatoria, además de familia y compañeros que me han alentado en estas semanas, un especial recuerdo para el convaleciente Ricardo Otero “Cachofoucellas” y para. Desde el punto de vista atlético mis más sinceras gracias para el míster, Pedro Igor, por su ayuda y apoyo.
La reflexión
Hacer 2:59:59 era un objetivo muy ambicioso. Pese a los ánimos de los compañeros y que salí a intentarlo, en las últimas semanas de preparación era consciente que lo lógico sería andar sobre 3:05:00. Mantengo la ilusión de ser un sub 3 y soy optimista porque me queda toda la vida por delante jejeje.

sábado, 3 de septiembre de 2011

CARRERA ANDAR E CORRER – BAIONA –21 agosto 2011 by Papabaloo



La verdad es que esta carrera tenía algo muy especial para mí. Después de casi 6 meses volvía a ponerme la camiseta del CARMA, la mítica negra. Han sido 6 meses en los que he tenido que cambiar las zapatillas por los biberones, los dorsales por pañales, y los horarios de entrenamientos por horario de tomas. Así que después de una moderada vuelta a los entrenamientos durante este verano y con la vista puesta en alguna de las “clásicas”, me decidí a volver a la competición con esta sugerente prueba en Baiona.

Fue una gozada volver a encontrarse con los compañeros del CARMA y volver a hacerse esa foto de grupo (¿o es mejor decir de equipo?) que luego guardo en el disco duro y que de vez en cuando me gusta volver a mirar para recordar esa carrera. Para la foto estuvimos Tara, Tartarugo, Safardatxo, Canido, Cacho, Beauvais y un servidor, aunque luego pude ver también a Pasitos, Fran Mallo, Toñito y Miguelbm. En la foto también estuvo Bruno, sin duda futuro digno fichaje del CARMA

Las sensaciones al salir fueron tremendas. Echaba mucho de menos los aplausos antes del pistoletazo, los buenos deseos de la gente, las bromas, el sonido de las zapatillas en el asfalto. Me sentía bien, muy bien. Y ahora…a disfrutar de Baiona.

Las primeras cuestas no me pillaron de sorpresa. Algo había oído, algo comentaba la gente sobre una cuesta bastante dura, exigente… Me lo tomé con tranquilidad. Tanta que en un momento dado alguien me dio un toque por la espalda y me dijo : “despierta”. Eran Canido y Miguelbm. Estaba tan absorto en mis pensamientos que no me acordaba de que estaba en una carrera, y que se supone que hay que esforzarse un poquito ¿no?. Me desperté, me reí e intenté seguirles. Y lo conseguí, vaya si lo conseguí. Les seguí durante el resto de la carrera (¿A qué distancia? Ni idea, pero juro que iban por delante de mí).

Yo iba bien de todos modos. Y de repente aquello que empieza a picar para arriba, y empieza la cuesta, y sigue, y sigue… ahora sí que lo único que se oye son las zapatillas. No hablamos, nadie habla, sólo la gente que está a los lados de la carretera, que nos anima, nos aplaude, nos dan agua con las mangueras desde sus casas.

Hace calor. Mucho calor. Alguien dice que llegamos a los 32 grados.

No sé lo que duró la subida. No sé el tiempo que me llevó hacerla ni cuánto medía. Aunque llevo mi Garmin no quise mirarlo. Sí pensaba que menos mal que no acostumbro a correr con pulsómetro, porque en ese momento lo habría reventado (o me habría asustado al mirarlo).

De todos modos, aunque la cuesta no terminaba nunca ahí seguía yo, al tran tran, sin preocuparme, poquito a poco. Y acabó, como suele ocurrir.

Y a partir de ahí, bajada.

Una bajada bonita. Me gustó, sobre todo porque a partir de ahí ya conocía el terreno. Y al llegar a la orilla del mar me empecé a ver con fuerzas, sabiendo que quedaba poco y que iba bien, aceleré y empecé a adelantar gente (al menos es la sensación que tengo).

Y una vez más me ocurrió lo que tantas veces, que la carrera se acaba y me quedo con la sensación de que está muy bien, pero que podía haberlo hecho mejor. No importa, estoy feliz. He vuelto a las carreras, he vuelto a la competición.

E igual que siempre, antes de cruzar la meta repito como un mantra los nombres de mi familia. ¿Cómo siempre? No. Ahora además de Gloria, Yago y Pablo, digo el nombre de Óscar, y les dedico mi carrera.

Y qué tontería, me emociono.

Fotos de Andar y Correr 2011