martes, 15 de noviembre de 2016

Runnercello (Lete) en el Maratón de Nueva York (6/11/2016)

Hola a tod@s,

Recién llegado al Carma (de la mano del Presi Pancho) y no puedo más que dar las gracias a todos por la calurosa bienvenida que me habéis dispensando a pesar de que no me conocéis en persona. Se nota que sois una gran familia y que sepáis que es un honor abrir la "delegación" compostelana del club :)

Dicho esto, Pancho me ha invitado a hacer una pequeña crónica de mi viaje a Nueva York con motivo de correr su Maratón. Un sueño que llega 3 años después de haber empezado a correr. Habéis leído bien, muy poco tiempo..pero bastantes kilómetros encima. Ya os contaré los motivos de ese cambio de vida a quien le interese en la Carmacomida de Navidad..

La llegada a los EE.UU sin complicaciones..o con pocas. 2 horas nos tuvieron haciendo cola en el control de aduana y una compañera de expedición cogió mi maleta por error, menos mal que íbamos al mismo hotel..

Todo empezó cuando en Marzo me comunican que me había tocado un dorsal en el sorteo (que hay que pagar igualmente). Primera vez que participo y..pam, la suerte del novato jeje. Decidí finalmente organizarme el viaje con la empresa catalana Sportravel ya que me facilitaba mucho el tema traslados y la verdad, al viajar solo por vez primera a NY pues se iba a hacer más llevadero..

El Jueves me dediqué a conocer un poco el Distrito de los teatros. Nuestro hotel estaba muy bien ubicado en la 8ª Avenida con la 44 y teníamos Times Square a tiro de piedra.

Una hamburguesa y una cervecita (tenía que probarla..) y a dormir. Al día siguiente (Viernes 4) la agencia tenía programado un pequeño rodaje para quien quisiese por Central Park y allá me fui. Unos 6, 7 km. a ritmo muy tranquilo, pero que al final resulto un entreno abrupto que creo trajo consecuencias que comentaré. Corriendo hasta el parque, muchos semáforos, cambios de ritmo, paradas, apenas estiré etc..Aún así divertido, precioso el parque y familiarizándome con la Meta jeje..



Luego la feria del corredor en Jacob Javits Convention Center. Apabullante como organizan tantos miles de dorsales y la propia feria descomunal, abrumadora. 3´de reloj tardé en recoger mi dorsal y la bolsa de corredor (llegamos a buena hora): Me fui sin comprar nada porque la cola para pagar era kilométrica pero estuve, bien a gusto, un par de horas pululando.

En la foto se me ve con el dorsal y en el brazo podéis leer el lema #Fainoti, una pequeña campaña que organizamos desde la Fundación Galicia Sustentable y que podéis conocer aquí:

Se queres estar no Maratón de Nova Iorque #Fainoti 



Por la tarde me dediqué a patear la ciudad, con el ánimo de dejar el Sábado y día previo a la carrera liberado y descansar. Pero quizá pateé de más.. Me junté con César, un tío cántabro muy majo y nos fuimos hasta Brooklyn, cruzamos el puente, Zona 0 etc..Quizá 10, 12 km.. caminando, too much maybe..

El Sábado me apunté a una excursión llamada "Contrastes" que en apenas 4 horas nos fue llevando por Manhattan, Harlem, Bronx, Queens, Brooklyn para dejarnos en las inmediaciones de ChinaTown de vuelta en Manhattan.  En esta edición del Maratón se conmemoran las 40 ediciones recorriendo los 5 distritos precisamente. El nombre de la excursión es sencillamente perfecto. En pocos km´s uno queda impactado de los contrastes entre los destintos "Burroughs"..increíble..

Bronx

Bronx

Harlem

Acabamos la excursión y me junté con el amigo de Cantabria y un chaval de Valladolid que había viajado con su madre. Nos fuimos a Little Italy y nos fuimos apropiando de carbohidratos jeje..
Little Italy

A todo esto decir que ya el día anterior y esa tarde sentí molestias bastante fuertes en mi pierna izda. Dado que me ciclo de maratón fue muy plácido las atribuí al abrupto rodaje de la mañana..pero estaba ciertamente preocupado..

A la noche cerca del hotel nos pedimos unas pizzas y a dormir. Antes me había comprado enfrente también del hotel un yogur con cereales (que probé el día anterior) y un plátano que, junto a fruta confitada y un par de barritas de Isostar que colé en la maleta conformarían mi desayuno maratoniano.

Llegó el día. A las 5 en pie (el bus nos salía a las 6.15). Habré dormido 3 h. y media..tenso y preocupado por mi pierna..

Tras unos 3/4 de hora llegamos a las inmediaciones del Puente de Verrazano en donde lo que hay montado es una especie de campamento de refugiados para alojar a cerca de 60.000 almas. Increíble la logística y serios los controles de seguridad. Helicópteros por todos lados..En la entrada nos encontramos con Josef Afjram que viaja también con Sportravel, aunque él pernoctó en otro de los hoteles que ofertaba la agencia. Tío majete la verdad.

La temperatura es ideal. Tenemos suerte. Estaba advertido y había llevado a Nueva York mucha ropa de abrigo, pero a las 6 de la mañana hay 12 grados y decido sólo llevar una chaquetilla vieja y un buff (que no llego a usar) para dejar allí. Llegamos sobre las 7 y mi salida está programada para las 9:50. Voy sin móvil porque no quiero estar pendiente de hacer fotos, quiero disfrutar cada segundo. Allí orino un par de veces y tomo café y una barrita de las mías. No me entra más y no quiero salir empachado. Sensaciones con la pierna muy malas..casi cojeo, y no exagero..La noche anterior estuve en contacto con mi fisio y hago todos los estiramientos que puedo. Él sospecha que es una contractura a causa de los nervios..la verdad es que todo el viaje es fulgurante..

Entro en mi corral. Wave 1 Corral C. Falta una hora. Nervioso no..lo siguiente. Tanto helicóptero y medios te hacen percibir que medio planeta está pendiente de este evento. Himno americano y respetuoso silencio. Nervioso, preocupado pero sobre todo.. emocionado. Estoy allí y no me lo creo.

Dan la salida. Malas sensaciones cruzando Verrazano. Me duele la pierna a cada paso y veo el fantasma de no poder hacer el Maratón, ni disfruto las vistas..Después de unos 15/20 min. entramos en Brooklyn. Piel de gallina el ambiente que nos encontramos. Se me van las molestias al momento y pillo velocidad crucero. 4:40, 4:35..voy ligero, más de la cuenta porque me advirtieron tanto Pancho como Fernando Abreu que la segunda parte es criminal. Pero el ambiente arrastra. Es apabullante..
Media maratón 1h 40..Sigo sin sentir molestias y a velocidad crucero. La Primera Avenida la hago volando y me encuentro al Pacer de 3:15..No es lo previsto pero me hago casi toda la avenida al lado..Subimos al Bronx y empiezo a sentir fatiga. El asfalto es irregular y los 5 puentes van pasando factura. Es mi cuarto maratón pero el recorrido el más duro de largo..Avituallamientos a decenas, bestial..

Vuelta a Manhattan y acercándonos a Central Park. Desde el Km. 23 siento una pequeña molestia en la planta del pie que en los últimos km´s se convierte en ampolla..El ritmo decrece pero.. ¡qué cerca estamos! En Central Park hay directamente una fiesta, increíble..difícil de describir. Todo el maratón está plagado de gente (menos en el barrio ultraorodoxo judío, se ve que esto de correr no les va..allí íbamos solos..) pero lo de los últimos km´s no tiene nombre..indescriptible..

Mezcla de sentimientos y sensaciones. Me vuelve a doler la pierna (¡aguantó!) y la ampolla tiene vida propia..Bajo ostensiblemente el ritmo..No es un maratón para hacer marca pero voy a hacer un tiempo digno para mi nivel. Entro en meta con lágrimas en los ojos.

 Lo hice joder..y más de una semana después aún me cuesta creerlo. Mi tiempo 3:24:18. a 6´ de mi mejor marca, pero eso era lo de menos.


Una experiencia inolvidable, ojalá los que no lo habéis corrido tengáis la oportunidad de hacerlo. Os dejo un vídeo resumen de mi aventura americana de 5 días. Un saludo :)

miércoles, 9 de noviembre de 2016

MARATÓN DE OPORTO 2016


CASTILLO DE NAIPES   por Fran Otero

     Son las 9:55 del 2 de octubre de 2016. A 18 km de Cascais, ya no puedo más y me paro, se acabó el Maratón de Lisboa para mi. Desde ese mismo instante otra fecha me viene a la cabeza, el 6 de Noviembre. Tengo un mes para recuperar mis doloridos pies, mi maltrecho gemelo y mi cabeza para intentarlo de nuevo en Oporto.
     Diez días parado, fisio,corrientes,ultrasonidos, frío, más fisio, entreno, frío, más fisio....y llegamos al día antes sin un dolor. Es la primera vez en bastante tiempo que siento las piernas y los pies perfectos. Así que esta vez vamos a tope.
     A lo largo de este mes duras negociaciones tienen su fruto y Fon se anima a venirse a Oporto a echarme un cable. El correrá la Family Race de 15 km y luego intentará ayudarme en el tramo final del Maratón. Así que a las 15:30 salimos Kandy Otero, Alfonso Codón Vega y un servidor, de Vigo con destino a la vecina Oporto.
     Despues de un viaje sin incidencias, salvo un pequeño atasco a la entrada de Oporto, llegamos a la Feria del corredor para retirar los dorsales. Fotos de rigor, sin desvelar en ninguna que Fon estaba con nosotros, cosa que nadie sabía , retirada de dorsales, recorrer la feria y a buscar el alojamiento que teniamos reservado y que estaba a 10 min caminando de la salida.
    El alojamiento era una suite familiar en un albergue que no dejaba sospechar por su fachada la sorprendente modernidad de su interior. La habitacion,con cocina y baño privados estaba impecable, un acierto.
    Dejamos los equipajes y hacemos la prueba de caminar hacia la salida. Exactamente 11 min caminando despacio nos acercaron a la Anemona, rotonda donde sería la partida. Una vez allí empezamos la hidratación con unas cervecitas. Despues de pasar por un super a comprar agua, decidimos cenar en un Pizza Hut, un par de pizzas que estaban realmente buenas, y terminamos tomando en café en un bar al lado del Hotel.
     

      De vuelta al hotel tocaba sacar la calculadora y trazar un plan para el día siguiente. Analizar ritmos, tiempos, distancias, lo más parecido al típico problema matemático de nuestra EGB:
" Si un tren sale de Barcelona a 100 km/h y otro sale de Sevilla a 123 km/h.....en que punto se encuentran?". Solo que esta vez era:
" Si Fran sale a 4:40 y Fon a 4:30 pero en el ultimo cajón, y la carrera se separa en el km 12. Si Fon acaba la family y empieza a hacer el recorrido de la maratón , que reitmo debe llevar y cual es el mejor punto para encontrarse con Fran cerca del km 32 y no despistarse....o algo así.
     Una vez resuelto el problema despues de multiples variaciones el plan está fijado.Toca escoger vestuario.
     
     El nuestro está claro, Carma equipados de pies a cabeza, con foto incluida, pero Fon tiene varias opciones y debe decidir. En este punto nos damos cuenta de otro detalle, los dorsales son distintos, los de maratón son rojos en la parte superior y azul en la inferior y los de la family azules arriba y abajo. Presentamos el dorsal en sus camisetas y canta mucho la diferencia pues son fosforitas y resalta mucho . Eso podia ser un problema a la hora de que Fon me acompañase en el ultimo tramo y que no lo dejasen hacerlo. Como yo había llevado la camiseta de Trail por si la usaba en vez de la de asas, probamos el dorsal en ella y al ser roja la parte superior parece que disimula mejor la diferencia de dorsales, además yendo equipados igual era más facil pasar desapercibidos. Así que consideramos que esa era la mejor opción( A ver si así le coje el gustillo y se une al Carma)
      Hasta ahora todo va rodado, llega la hora de dormir. Y a la hora de estar acostados las paredes empiezan a vibrar. Resulta que debe haber una discoteca pegada, y el chumba-chumba no parará en toda la Noche. Las 12, la 1 ,las 2, las 3 y yo aún no he pegado ojo, Kandy parece que lo lleva mejor pues de vez en cuando se le escapa algún ronquido, aunque a esa hora tambien se despierta, y Fon creo que duerme pero mi corazón está alterado al ritmo del tecno portugues. Aprovecho para ver las pulsaciones en ese momento , que en reposo suelen estar sobre 48/50 y están en bailando entre 75 y 85, aunque creo que los 5 cafes del día tampoco ayudaron mucho. De ahí hasta la hora de levantarse un continuo duermevela. Por suerta había dormido bien el día anterior.
      Despues del desayuno, en el que comprobamos que los otros corredores alojados en el Albergue habían sufrido la marchosa noche discotequera, nos "maqueamos" y tiramos hacia la salida.

      Selfies previos, guardaropa, Carmafoto con los compañeros que compartían aventura Ivan Martinez Martin, Oscar Manuel Fernandez Perez, Txema Gil y su liebre particular Dam B. Power ( solo faltó Raúl Diéguez Domínguez) y rumbo a los cajones de salida. Fon se queda en el último que es el de la Family race. Ivan ,Txema y Dam B. Power en el siguiente, y más alante encuentro a Kandy Otero al que habiamos perdido de vista un rato antes, abrazo a mi hermano ,nos deseamos suerte y me adelanto hasta mi cajón. 
     Y ahí estoy, en la salida del maratón de Oporto, el mismo donde me estrené el año pasado en el que el calor nos jugó una mala pasada, solo ante la distancia, las emociones acuden en tropel a mi mente. No quiero fallar, ni a mi, ni a mi familia que soporta mis entrenos, de los que el unico provecho que sacan son los croisants que les llevo los domingos al volver del entreno ( sabeis que os amo aunque no os lo diga cada día) , ni a los compañeros del Car Marisqueiro. que están animando desde la distancia, ni a Carlos Adán Arias el mister que controla mis progresos y se preocupa por ponerme en forma , y por supuesto ni a Fon al que lié para que me ayudase en esta aventura y que sería el mayor perjudicado si fallaba hoy. Con todo esto en mi cabeza solo las gafas de sol evitaron que los corredores de mi lado viesen el par de lagrimas que asomaban a mis ojos. Pero solo fué un segundo, pues suena el disparo y cambio el chip. Toca ponerse el mono y currar.
      El primer km es imposible correr , vamos agolpados y cogiendo ritmo poco a poco, y sale en 5 min aprox..keep calm. Un poco más alante escucho una voz " vamos necora" , me giro y veo a Raúl Diéguez Domínguez por la jardinera adelantando y calentando motores pues había salido muy atrás. Suerte Raul y a lo mío.
     Ya estamos como manda el plan, a ritmo de 4:30 ,4:35 y aunque el globo de 3:15 h lo veo bastante alante no me preocupa. Vamos dando giros en los que nos cruzamos con los corredores que vienen más atras, en algunos veo a Fon, en otros a Ivan o txema pero no a Kandy. Nos vamos animando unos a otros.
Sobre el km 7 sobrepaso al globo de 3:15 pero yo sigo a lo mio. En el 8 encuentro a un Athletics, un Taninos Runner y uno de A Canuda que van juntos y los acompaño un par de km, despues cada uno sigue a su ritmo.
      Km 10 , paso en 45:20 , todo según lo previsto, me encuentro bien , tomo el 1er gel y seguimos a pico y pala. Van pasando los km , la gente anima, grupos en las aceras, aunque menos que el año pasado. Sobre el km 16 empiezo a notar algo de frio, y me estraña porque voy a buen ritmo. En el 18 aprox, pasamos por delante de un local del que sale una atronadora música electrónica que me recuerda inevitablemente la noche que pasamos,pero en este caso hasta me gusta ese ritmo.En el km 20 tomo el segundo gel. Y así, casi sin darme cuenta cruzamos el Puente de San Luis y al rato llegamos a la media maratón . Paso el arco en 1:36, perfecto y lo mejor es que había venido controlando y sin forzar demasiado. Vamos por gaia lo que significa adoquines, los siguentes 3 km me noto un poco más flojo y todo estre tramo de gaia tengo frio,bastante frio, aunque revisando tiempos salen en 4:33 4:33 y 4:31 o sea seguimos a buen ritmo.Pasado el km 25 me refresco en el avituallamiento, parece que vuelvo a encontrarme un poco mejor ya. En la vuelta hacia en puente me cruzo por primera vez con Kandy, lo veo perfecto ,contento, buena cara y con el globo de 3:45 ,de puta madre, nos animamos mutuamente chocamos las palmas y cada uno a su batalla. Eso me anima muchisimo, me encuentro fuerte y sé que voy según el plan y que tengo a Fon esperando para darme esa ultima ayuda. Me cruzo con los otros compañeros, animos mutuos. Cruzo el puente, giramos a la derecha y encaramos el km 29, un poco más alante está el avituallamiento. Hago calculos, me veo bien y pienso que si tomo un baso de powerade y cojo una botella de agua puedo aguantar el gel hasta el km 33 .
      Cojo un agua y un basito de powerade, es rojo, me lo bebo y en ese momento todo el castillo de naipes se viene abajo. Si tienes practica y destreza puedes hacer un castillo con naipes, pero una carta mal colocada , un mal movimiento y todo se viene abajo.
     No pasaron no 30 seg y empezaron los dolores de estomago, a duras penas consigo mantener el ritmo un par de km y empiezan las nauseas. Sé que Fon me espera un poco más alante y lucho con todo para no parar. Paso el tunel a duras penas, pues se hace un poco cuesta arriba y un poco más alante Fon me está esperando. Imagino lo que sería para el verme llegar en aquel estado, pero guardó la compostura y mantuvo el tipo. Yo rezo para que aquello sea temporal y pueda recuperarme. Empieza a tirar un poco de mi pero no hay manera. Baja un poco más el ritmo pero ni así consigo mantenerme a su lado. Llegan las arcadas y tengo que parar. Le costó Dios y ayuda pero vuelve a ponerme en marcha. El viento viene de frente, se coloca delante y siempre animandome pone un ritmo de trote muy suave para que por lo menos no me pare. Con todo, aun ibamos por delante del globo de 3:15 , y sobre el km 35 nos pasa Oscar Manuel Fernandez Perez al que se le vé fuerte,ánimo y a por ello Oscar. De ahí en adelante nauseas, arcadas, paradas, arrancar de nuevo, y cada vez me duele más el estómago. Nos pasan corredores constantemente, nos pasa el globo, todo el mundo nos pasa. Mi estomago estaba fatal, no habia tomado nada más que el maldito powerade desde el km 25, pero la sola idea de tomar un poco del agua que me ofrecia Fon contantemente me revolvía aún mas el estomago. Sobre el km 38-39 me sentia fatal, me dolía el estomago, no tenía fuerzas y me empezaba a doler la cabeza, supongo que por la deshidratación. Solo veia los pies de Fon delante y pensaba que tenia que seguirlo.
     Sabia que tenia que beber algo en el avituallamiento, pero agua sola me parecia imposible tragarla, y aún despues de lo ocurrido me arriesgo a cojer otro basito de power confiando en que fuese, azul o amarillo, que ya los conozco e incluso me gustan, aceptaba hasta que fues naranja pues tampoco me habia sentado mal en las ocasiones que lo había probado. LLegamos al 40 , cojo el baso y es EL PUTO POWERADE ROJO. Desesperado , mojo los labios, lo pruebo y lo escupo porque sabe asqueroso. Creo que Fon me dio un poco de agua, pero ya no estoy seguro. Miro el reloj y por extraño que parezca, ver que aun es posible llegar por debajo de 3:23 que es mi marca en Coruña, me da las fuerzas justas para no parar hasta la meta, sin parar incluso en la ultima subida. LLegamos al recinto de meta y el reloj marca 3:22:10 o algo así cuando cruzamos, que da un tiempo neto de 3:21:39.
     Se acabó el suplicio, por fin. Con las fuerzas que tengo le doy las gracias a Fon pues puedo asegurar que sin él no estaría en esa meta ni en 5 Horas. No tengo fuerzas ni para emocinarme. La estrategia de la camiseta valió para que lo dejaran entrar en meta conmigo pues estaban echando a la gente que entraba acompañando a los corredores.Recogemos la medalla, la bolsa, una cerveza y la camiseta y salimos. Foto de rigor que sirve como testigo de lo que sufrí y el paseo que fue para él y me tiro al suelo a descansar.  
      Despues de un rato abrigado puedo empezar a beber un poco de agua, la cerveza ni de coña, tomo un recuperador y poco a poco en la siguiente hora el estomago se va asentando.
Como cuando haces un castillo de naipes, solo la solidez de la base,en este caso un buen entreno planificado por Carlos Adan , consiguió que no se desmoronase todo el castillo y con la ayuda de Fon consiguiese recomponer las torres para acabar haciendo MMP, en lo que podía haber sido Un gran Triunfo o un estrepitoso fracaso.
    
    Esperemos aprender de los errores y volver a intentarlo con más fuerza, sabiduria y cabeza, en el próximo asalto a la distancía en una plaza y fecha aún por decidir ( Aunque ya hay varias sugerencias). De este maratón me quedo con los 30 km que hice a un ritmo perfecto según lo planeado, sin ningún dolor ni molestia y que hoy ,un día despues mantengo igual, ni molestas ni dolores , incluso ni mucho cansancio.

lunes, 10 de octubre de 2016

02/10/2016: CARMA MARATÓN EN LISBOA por Pancho


Para el otoño le teníamos ganas al maratón de Donosti pero lo descartamos porque hacer 1500 Km saliendo el viernes a la tarde y teniendo que estar de vuelta el domingo de noche no era un fin de semana relajado. Tal vez si el único que viajara fuera yo pues no me importara pero al querer ir con la familia hay que reconocer que era un plan demasiado estresante. Buscando una opción más “cómoda”  nos decidimos por Lisboa, ya que desde Vigo había un vuelo directo corto y a un precio asequible. Una atractiva solución que llevó a que se apuntaran 6 nécoras y una eterna seminécora. Lástima que 3 de ellos no consiguieron estar al final de la travesía y tuvieron que renunciar, bien por cuestiones personales, bien por lesiones.

Salí como CARMA avanzadilla en la tarde-noche del viernes. Del aeropuerto al hotel donde comprobamos que fue un acierto la elección como lugar de “CARMA concentración” gracias a su accesibilidad (a 1’ de la boca del metro). Después comprobaríamos que era un lugar tranquilo y cómodo. En fin, una buena relación calidad-precio. Solo tuvimos que solucionar un problema: el desayuno del domingo, ya que el bar no abría temprano. Finalmente conseguiremos que nos tengan en recepción unos pack y que el recepcionista nos haga unos cafés.
Dada la hora en que llegamos ya solo pudimos dar un pequeño paseo por los aledaños y buscar un lugar para cenar. Cerca había pocos locales, quedándonos claro que para la opción comidas y cenas habría que buscar otra zona.
Cumplí con una de mis máximas premaratonianas siempre que las circunstancias lo permiten: dormir bastante dos noches antes de la prueba.

La mañana del sábado nos vamos a la Feria del Corredor en la zona de la Expo. Allí quedamos con Fran y Fon. Tras coger los dorsales dimos un pequeño paseo por la ribera del río haciendo tiempo antes de la comida. Elegimos un italiano, por supuesto, y todo muy rico.


Feria el corredor
Cumpliendo con el ritual
La tarde mis chicas la aprovechan para hacer turismo. Yo me quedo en la habitación a descansar y también preparo todo lo necesario para la carrera con la preceptiva foto. No me gusta la improvisación. Fon y Fran deciden darse un paseo pero yo prefiero el modo ahorro total.
En el metro camino de Cascais
De noche volvimos al centro comercial Vasco de Gama para cenar. Allí quedamos con Maikel, la última incorporación de esta CARMA aventura. Elegimos otro italiano y también quedamos satisfechos. Luego retirada al hotel que hay que descansar.

Tocó madrugón ya que hasta la línea de salida teníamos 10’ de desplazamiento en metro + 40’ de tren. A las 5:30 en pie y a desayunar en la recepción. Luego tardamos en salir porque el amigo Maikel se lo tomó con calma. Total que cogimos el tren que salía a las 7:30 y que nos dejaba en la estación de Cascais a solo 20’ de darse la salida.

A mi, que me gusta llegar con tiempo, esto ya me inquietó un poco. Además durante el viaje en tren Fon no paraba de encontrar inconvenientes, que si iba  a hacer mucha calor, que si adoquín… Intenté abstraerme como buenamente pude para no caer en la ansiedad.

Fue llegar a la estación y todo el mundo a trotar hasta la zona de salida. Calculo que sería poco más de un Km. Me preocupaba que fuera un desbarajuste el guardarropa pero no hubo ninguna cola y a las 8:25 estábamos en el cajón. Maikel y yo, como tantos días de entreno, hombro con hombro en busca de un sueño. Unas filas más atrás Fran y Fon. El objetivo rodar a 4’10’’/Km, lo que supondría un tiempo en torno a 2h 55’ – 2h 56’.

No fuimos los únicos que llegamos justos a la salida porque retrasaron 5’ el pistoletazo de salida (tenían varios trenes antes de la 7:00 pero después de esa hora solo había el de la 7:30. Deberían tener uno a las 7:10/7:15 porque el metro no abre hasta las 6:30 por lo que mucha gente perdió, como nosotros, el de las 7:00).

 Leyera que el maratón de Lisboa era llano. De salida una cuesta por lo que sale el primer Km en 4’24’’.
Sincronización con el crono en el primer Km
En el siguiente Km se baja (4’03’’). Por entonces nos pasara el globo de las 3 horas como un bólido. Nosotros a lo nuestro. Le digo a Maikel “ese no es el ritmo”. Y viene otra cuesta y su bajada y otra cuesta y su bajada… ¡Menos mal que era llano! Hasta el Km 15 un continuo tobogán en el que rodamos entre 4’10´´ - 4’20’’/Km. Pasamos el Km 5 en 21’04’’ (4’13’’/Km). El segundo parcial de 5 Km en 20’56’’ (4’11’’/Km). Compartimos esta fase de carrera con un húngaro y un italiano. El globo de las 3 horas ya ni lo vemos (debe estar rodando a 4’05’’!!!!). Poco antes del Km 10 me tomo un gel.
Durante el primer tercio de carrera esos corredores, húngaro e italiano, fueron nuestros "socios"
Mis sensaciones no son todo lo óptimas que deberían para estar a principio de carrera y eso que tengo el lujo de que Maikel lleva permanentemente una botella de agua en la mano. Ese aspecto lo estamos cuidando: beber y refrescarse porque, sin ser un calor insoportable, hace calor e irá a más. Aún así mantengo el tipo haciendo un tercer 5000 en 20’58’’ (4’12’’/Km). Cuarto parcial en 21’09’’ (4’14’’/Km). Soy consciente de que me están saliendo un poco más lentos los Km y le digo a Maikel que si se encuentra bien que tire. Él, creo que en una decisión acertada, mantiene la calma, ya que tampoco vamos tan mal de crono. No en vano pasamos la media maratón en 1h 28’28’’ (4’12’’/Km).
El siguiente parcial lo hacemos en 21’09’’ (4’14’’/Km). Aunque el ritmo lo voy sosteniendo las sensaciones han empeorado. Me cuesta seguir al mini grupeto en el que vamos y Maikel me va haciendo la goma.
El Km 28 sale en 4’19’’ e insisto a Maikel que se vaya y esta vez me hace caso. Kms 29 y 30 a 4’20’’y 4’19’’. Paradójicamente, mis sensaciones han mejorado, primero porque el globo de las 3 horas debió darse cuenta que iba muy lanzado y ha aminorado, con lo que lo tengo a la vista y le voy recortando, y segundo, porque estamos a las puertas de Lisboa.
Y llega el segmento entre los Kms 31 – 35 (21’05’’) que será en el que mejores sensaciones tenga en la carrera gracias a que paulatinamente veo que cojo al globo de las 3 horas y a que sé que en la zona de la plaza del Comercio están Ana y Tania. El subidón en el Km 33 a ¡3’59’’/Km!  Y es que paso al globo justo cuando me anima mi mujer y a los 100 metros está Tania sacándome una foto en la que parece que me voy a comer el mundo encabezando el grupo del globo y dejándolo atrás.
Km 33. Rebasando al globo de las 3 horas
Los excesos se pagan y en el Km 34 volvemos al trazado desangelado (una constante en la práctica totalidad del recorrido la falta de animación) y se levanta un ligero viento en contra. Me empiezan a pasar las primeras africanas de la carrera élite de media maratón a un ritmo que me parece endiablado. El agotamiento, la mente… Justo en el cartel del 35 me paro en seco. Mi “salvación” es que a los 5’’ me pasa el grupo de las 3 horas y el globo me dice algo. No sé lo qué pero me dije “tiene razón, a intentar correr por debajo de 5’00’’Km”. No me engancho pero consigo en los dos siguientes parciales hacerlos en 4’46’’ y 4’47’’. ¡Ya estamos en el 37!, me autoanimo. Voy mal pero casi no me pasan corredores. Hasta consigo apurar un pelín en los dos siguientes parciales: 4’39’’ y 4’39’’.  Cerca de la Expo va un francés andando y le grito allez, allez!!! ¡Esto está hecho, solo 3 Km! Salgo de una glorieta y giro a la izquierda y… una cuesta de 200 m ¡No puede ser! Pues a por ella!!! Con todo sale el Km en un honroso 4’40’’. Hasta el final hay algo más de público aunque no muy predispuesto a aplaudir. En un ataque de rabia les levanto las manos. Los corredores necesitamos su energía!!! Y de repente se oyen las palmas. Km 41 en 4’34’’. Ya voy jadeando pero hay que darlo todo, en breve ya descansaré!!! Hasta meta 5’11’’ en ese Km y 195 m. Ritmo 4’20’’!!!!

Tan pronto paso la meta allí está mi compañero Maikel para darme un abrazo. Yo contentísimo con mi 3h 01’23’’ y él con un cabreo del demonio por sus 3h 00’01’’. Comprensible pese al carrerón que ha realizado en su primera maratón pero a las puertas de una cifra mágica. Es solo cuestión de tiempo si hace las cosas bien porque tiene mucho potencial.
Por lo que a mi respecta no pudo ser el sub 3 pero muy contento de no rendirme y a mis 49 tacos puesto 96 de la general y 15 de mi categoría. Y lo más importante disfrutando de algo que me hace feliz. Fon hizo una gran carrera yendo de menos a más y Fran se tuvo que retirar lesionado.
Brindis postmaratón
La dedicatoria, además de para mis chicas, esta vez para Juan Piñeiro y Bruno Muiños, bajas por lesión, y que os echamos de menos.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Maratón de Berlín – 25 de septiembre de 2016 - Cuestión de huevos

Por Papabaloo

El maratón es cuestión de entrenamiento, de fuerza, de constancia, de voluntad...pero hay quien se empeña también en añadirle un ingrediente extra, los huevos.

“¡Ánimo David, échale huevos!”
“¡Con dos huevos, David!”
“¡Qué huevos tienes, un maratón!

Frases como estas son casi una constante cuando te vas a enfrentar a la mítica distancia de 42,195. Así que con la constancia en el entrenamiento, ganas, una buena dosis de confianza, férrea voluntad y, por qué no, con un par de huevos, puse rumbo a Berlín, a intentar rematar el que sería mi decimosegundo maratón, mi primer internacional, mi primer “major”.

En el vuelo desde Oporto, coincidí con Roberto “Canido”. Dos nécoras y un montón más de corredores en el mismo avión. Llegamos bastante tarde a Berlín así que Gloria y yo salimos corriendo para no perder el tren que nos llevaría a la ciudad. No me despedí de Rober, pero ya quedaremos mañana para vernos en la feria del corredor.

Y no perdimos el tren, pero ocurrió lo que ya empieza a convertirse en un clásico en nuestros viajes, cogimos un tren diferente al que debíamos, con lo que llegamos bastante tarde al apartamento.

Dos nécoras con muchas ganas
A la mañana siguiente fuimos a recoger el dorsal y la bolsa del corredor. En el metro ya se podía apreciar la cantidad de gente que nos íbamos a encontrar. Me habían dicho que las colas para recoger el dorsal el sábado eran impresionantes, pero la verdad es que todo fue rapidísimo, será la organización germánica,  pero todo fue muy rápido (no tardé ni un minuto).

Quedamos con Rober y nos tomamos una cerveza (sin alcohol), nos hicimos algunas fotos y dimos una pequeña vuelta por la feria.

Cerveza alkoholfrei
Mi objetivo para mañana, como siempre, es acabar, disfrutar. Muy contento si igualo la marca de Barcelona (3:37), aunque mi lado más optimista me dice que puedo intentar 3:30. En un alarde de optimismo, hasta me atrevo a aventurar 3:25 (desde la seguridad de que no lo voy a hacer, pero ya veremos mañana).

La tarde la dedicamos Gloria y yo a hacer un reconocimiento de la zona de llegada para poder quedar después de la carrera sin problemas. Sólo pensar en 42000 corredores, acompañantes y público ponía los pelos de punta. Y después de decidir nuestro punto de reunión y ver dónde iba a esperar Gloria a verme llegar, nos fuimos a hacer un poco de turismo. Poco, la verdad. Ni daba tiempo para mucho ni las piernas y los nervios daban para más.
Mañana pasaré por aquí

Y luego por aquí
Y llegó el día. Después de un desayuno con té, barrita de cereales, pan alemán de semillas con mermelada y orejones, me preparé y en metro hasta la estación central de tren (Berlin Hauptbahnhof). Como siempre en estas citas, ya en el metro el ambiente es espectacular, cientos de corredores en los vagones y los andenes, olor a réflex, botellas de agua e isotónica, caras de concentración, risas, comentarios... Pero fue al bajar del tren cuando realmente me di cuenta de la envergadura del evento en el que iba a participar. La cantidad de gente que caminábamos hacia la zona de salida era impresionante.

Nada más pasar al interior del recinto vallado, me dirigí hacia el guardarropa asignado. Todo rápido, todo muy bien organizado. Y después al cajón de salida. Al acreditar la marca de Sevilla 2015, pude salir del cajón de 3:15-3:30.

Y a las 9:15 en punto, pistoletazo de salida. Pese a salir tanta gente, en ningún momento me resulta difícil correr debido a la aglomeración. Es una avenida enorme, y la colocación en cajones de salida está muy bien hecha.

En los primeros kilómetros decido mi estrategia. Voy a intentar coger un ritmo de 5’. Iré controlando el tiempo y ajustando el ritmo cada 5 kilómetros. Me gustaría pasar la media en 1:45, Y cuando llegue al kilómetro 30 ya veré lo que hago. Si todo va bien y me veo con fuerzas, apretaré, o bajaré el ritmo, o yo qué sé.

Como entretenimiento mental, empiezo a pensar en esta crónica. Intento quedarme bien con el recorrido, y aprenderme los nombres de los sitios por los que paso. Y esta es la primera dificultad. Todo son strasse y platz, pero con unos nombres imposibles de recordar. Reoriento mis pensamientos y apunto algunas observaciones (poco intelectuales y elaboradas, es verdad):

-   Cuántos países hay en el mundo. Qué cantidad de banderas.
-   Hay países en los que la gente es muy alta. Y también países en los que hay gente muy bajita
-  Sea cual sea la nacionalidad, en ningún país se libran de esa lacra que es el corredor que se cruza sin avisar.
-  Todo esto en 7 kilómetros. La de tonterías que puedo llegar a pensar cuando lleve 40.

Y con estas tonterías llego al kilómetro 10 en 50:04. Todo va saliendo bien. Pienso en los familiares y amigos que están siguiendo mi carrera desde sus móviles, y les imagino animándome.

Paso el kilómetro 15 en 1:14:48, el 20 en 1:39:35. Pienso que la cosa está saliendo como en aquel maratón de Sevilla de 2015. Me animo mucho y veo la posibilidad de que salga todo según lo previsto. Paso la media en 1:45:00. Clavado. Puedo hacerlo. Pienso en un pensamiento que ayer leí, “si lo puedes soñar lo puedes hacer”

Hasta aquí he ido controlando ritmos muy bien, y eso que a veces el público te hace acelerar sin darte cuenta, o relajarte, pero estoy muy contento con ese control.

El público. Este punto merecería una crónica aparte. Se calcula que hubo más de un millón de personas animando a lo largo de todo el recorrido. No sólo son los acompañantes y amigos de los corredores, con banderas, pancartas, globos…es también la gente de Berlín. Se vuelcan con la carrera, lo viven como algo muy suyo. Hay barrios por los que pasas en los que los vecinos colocan mesas con avituallamiento de agua, con frutas, con gominolas, hasta con bizcochos de chocolate. Y la animación musical es buenísima. Grupos de rock, de jazz, bandas de viento, grupos de batucada, hasta una familia que sacó unos altavoces a  la terraza de su casa en la que bailaban. Como siempre en estos puntos había que tener mucho cuidado para no acelerarse.

El kilómetro 25 lo pasé en 2:04:33, el 30 en 2:29:51, todavía por debajo del tiempo previsto, pero gracias a la renta conseguida en la primera media, ya que he pasado a correr a 5:04 los últimos 5. Así que me pongo las pilas y decido no bajar. Me encuentro bien. En Barcelona el pasado mes de marzo, al llegar al 30 tuve que bajar el ritmo, pero hoy me encuentro más parecido a como estaba en Sevilla.


El único muro que vi en Berlín
En el 31 me alcanza el globo de 3:30. Perfecto, me ha pasado, ahora a no dejarlo escapar. Sigo con mi ritmo de 5’ y paso el 35 en 2:54:52.

Y cojo al globo, y se me escapa, y mantengo la distancia, y se me escapa, y le cojo…hasta que en el 38, esa frontera en la que siempre pienso “el maratón está hecho” aflojo el ritmo, sabiendo que aunque no voy a bajar de 3:30 sí voy a hacer un buen tiempo.

Esos últimos 4 kilómetros los sufro, como no puede ser de otra manera, pero también los disfruto. Me viene el único pensamiento negativo en toda la carrera, pienso que esta vez, al acabar, no voy a pensar cuándo es el siguiente maratón, creo que hoy voy a acabar sin ganas.

Pero voy a acabar.

Cuando hago el último giro y entro en la avenida Unter den Linden, veo la Puerta de Brandemburgo. Está a 500 metros, pero me parece lejana, aunque no me habría importado que estuviera más lejos todavía. Disfruto de esos últimos metros. Me emociono. La gente aplaude, anima. Paso por debajo de la puerta, justo llevo 3:30. Me emociono. El ambiente es impresionante. Paso el kilómetro 42 y me echo a reír, saludo al público que me anima, incluso hay quien dice mi nombre.
Kilómetro 42...

Y a falta de 100 metros veo a Gloria en las gradas, con la bandera gallega que llevamos a todas las carreras para localizarla. Estoy llegando, estoy ya en la alfombra azul, pero me paro, le lanzo dos besos y le suelto un piropo. Y sigo camino de la meta.

...y 195 metros









Feliz, estoy feliz, paso la meta en 3:31:53

Y me río, y lloro de emoción sin lágrimas.

Y me contradigo, y me pongo a pensar en el próximo maratón.

Y volviendo al inicio de esta crónica me digo:

Sí señor, David 

Con un par
Y ya va una docena

David - Papabaloo

lunes, 20 de junio de 2016

Crónica de mi paso por el Campeonato Gallego en pista (de veteranos, claro)



¿Qué me movió a mí, corredor de fondo de asfalto del montón, a inscribirme en el Campeonato Gallego de pista?. Pues no lo sé, quizás las ganas de amortizar la ficha federativa, las curiosidad de probar algo nuevo o las ganas de dejar de oír a mis hijos eso de “bah, tú eres corredor de fondo, runner, pero tú no eres atleta”.

Así que animado por algún que otro miembro del CARMA (presidente incluido) y por mi familia, decidí participar en un par de pruebas. Saltos y lanzamientos no podía hacer, ya que exigían tener marca de este año, con lo que tuve que apuntarme en carreras. Y así lo hice. Por la mañana el 1.500, por la tarde el 5.000.

1.500

Muy nervioso a la hora de encarar esta prueba estrella del medio fondo, sobre todo cuando vi a la gente con la que me iba a medir. 13 corredores. Pistoletazo de salida y...10 de ellos (entre los que no me encontraba) salen disparados.

En los primeros 100 metros ya hay dos grupos claramente diferenciados, esos 10 y los 3 que nos quedamos atrás. Lidero el grupo “perseguidor”. Sé que llevo muy cerca a los otros dos (a los 10 del principio no, ¡carallo cómo corren!) porque les escucho y porque hay gente animándoles. (Venga Ángel, venga Eliseo, pero venga David nada de nada).

A falta de 150 metros el tal Eliseo aprieta y nos pasa. A falta de 100 el tal Ángel hace lo mismo, y disputamos en un reñidísimo sprint el último puesto, teniendo que esperar a la foto finish para saber quién se ha llevado tal honor. Como los grandes.

David, último clasificado por una centésima. 6:39.21
Muy satisfecho. He conseguido mejor marca personal en 1.500. Casi nada
Voy tan rápido que Tania no pudo enfocarme bien. Lógico
(Foto Tania)


5.000

Como atleta ya experimentado en pista, me presento a la salida del 5.000 con los mismos nervios que por la mañana en mi debut. Nos han juntado en la misma carrera a dos categorías. La pìnta de los demás corredores me hace tener claro que aquí tampoco voy a conseguir medalla.

Con el pistoletazo, la historia de siempre. Tíos que corren mucho y se escapan y otros que vamos más tranquilos y nos quedamos algo rezagados. De todos modos, esta prueba es más larga y nos vamos separando todos. De hecho yo me quedo solo desde los primeros 500 metros.

¿Y cómo vivo yo la carrera? Pues muy diferente a la de esta mañana. Para empezar, son 12 vueltas y media a la pista, así que espero no aburrirme. Por otra parte, tengo varios puntos en los que al pasar me animan. En linea de meta una atleta de la Gimnástica que marca las vueltas, mi amiga Bea desde la cámara de llamadas, alguien desde el público que me grita “venga ese Carma”, en la curva antes de la recta de meta mi hijo Óscar (con Tania, la hija de Pancho y Pablo, el hijo de Bruno), que a cada vuelta me dice algo diferente, y en la recta de meta Gloria y los compañeros del CARMA, siempre animando.

Voy a buen ritmo. Poco a poco empiezo a ver a todos esos corredores que se escaparon al principio. No es que yo vaya muy rápido, es que empiezan a doblarme. Alguno incluso me anima y me dice “venga, chaval”. ¿Chaval?, así da gusto que te animen.

Otra sensación que quedará para el recuerdo. No lo pasé mal ni me aburrí dando vueltas, pero escuchar la campana de última vuelta supone un placer indescriptible.

Y llegué, y no gané.
21:44.73
Y quedé sexto de mi categoría.
Y por supuesto, hice mejor marca personal.

David Papabaloo

miércoles, 18 de mayo de 2016

Senso nullun dolorem, nullum gloriae. C42K


ESTA ES UNA HISTORIAL REAL.
LOS ACONTECIMIENTOS QUE SE RELATAN TUVIERON LUGAR EN ALGUNA PARTE DE GALICIA ENTRE 2014 Y 2016.
POR PETICIÓN DE LOS PROTAGONISTAS SE HAN CAMBIADO LOS NOMBRES.

POR RESPETO A LOS QUE NO LO VIVIERON TODO LO DEMÁS SE RELATA TAL Y COMO OCURRIÓ.


EL PRECOMIENZO
18:20 del Sábado 9 de Agosto de 2014.
Transcurría el minuto 20 del partido entre A Canuda y Rofervigo. Un sol de justicia arreciaba sobre mi cabeza y dos acciones defensivas consecutivas habían terminado con un corner a favor del equipo rival.
Mientras el jugador rival se prepara, me sitúo en el palo, extasiado y agotado, tanto que por un momento entro en ese limite entre la consciencia y la inconsciencia… me agarro al palo…recupero malamente y logro interceptar el balón lanzado por el rival.
Durante esos instantes van y vienen por mi cabeza multitud de pensamientos, sí de esos que los psicólogos denominan automáticos, la mayoría llegaban a la misma conclusión… “¿que hago yo aquí?” “esto no puede ser, si quiero seguir jugando necesito poner mi cuerpo enforna y adaptarlo al esfuerzo que le voy a exigir”
Este momento resume todo lo que voy a seguir contando. Entrenamiento, adaptación al esfuerzo y resultados. Esta no pretende ser únicamente una crónica de un maratón, sino la crónica de un proceso, un proceso que ha culminado, de manera temporal en un maratón.
Si la idea del lector es centrarse sólo en que ocurrió en el maratón, puede saltarse el ladrillo que voy a lanzar y  saltar directamente al punto que dice… EL DÍA D o la también llamada CRÓNICA DEL MARATÓN
Si por el contrario el lector tiene curiosidad en conocer las entrañas del proceso, aquí va mi relato…
Terminó el partido, sol apretando, calor, es decir todos los ingredientes para quedarse allí mismo, luego me dicen que lo que hago ahora es peligroso. Yo sinceramente pienso que aquello tenia más peligro que la maratón que corrí.
Como buen hombre recién cumplidos los 40 y con síntomas de agotamiento físico (ya había terminado la temporada pasada con problemas en el gemelo) tomo consciencia de que si quiero seguir haciendo deporte de manera sana es necesario no solo un cambio, sino un gran cambio.
Un cambio de hábitos físicos y nutricionales, un cambio que me permita hacer deporte sin poner en riesgo mi salud.
Así que comienzo mi cambio y aprovechando que mi fisio por aquel entonces, Adrian, colaboraba con el gimnasio IFIT y además el gimnasio estaba dentro del campo del Coruxo (siempre futbol) doy ese primer paso y me inscribo esa semana.
Hice la primeras pruebas para ver como estaba y quedé con Joan (el mister) para comenzar el lunes siguiente.
Pero entre medias …¿que pasó?
Sábado 25 Agosto, retomamos el mundo del balón. 17 minutos de juego del partido A Canuda y Sampayo, arranco para disputar el balón y noto como alguien me tira una piedra.
Mi sorpresa llegó cuando me giré y vi que el jugador más próximo era mi portero y estaba a más de 30 metros.
Una vez que fui consciente del problema real, como buenamente pude me fui  para el vestuario.
Ese Lunes con una rotura de fibras en el gemelo y consciente de que la primera parte del plan se había ido al garete acudí lesionado al gimnasio. Desde ese día comencé un plan de recuperación que duró 2 meses y medio.
LA RECUPERACIÓN
Nos situamos en Noviembre, recuperado ya de la lesión.
IFIT y el trabajo de Joan y Marcos no sólo había conseguido recuperarme, sino que además con el trabajo de fortalecimiento del tren inferior había conseguido un buen tono muscular y con el trabajo programado en elíptica también había adquirido un buen nivel de cardio. Sin duda un trabajo muy bueno.
Además durante esos dos meses la mejora en la alimentación había conseguido que me situase un mi peso ideal (algunos me lo discuten pero bueno…) bajando 10 Kg.
Estaba en un momento muy bueno de forma y retome el fútbol. Aquello ya era otra cosa. Jugar, jugaba igual de mal que siempre, pero correr… aquello era un correr sin parar al más puro medio centro aquel que tenia el Barça llamado Víctor Muñoz… un pulmón!
LOS DEL PUPITRE
Andaba yo trabajando duro con el único fin de mantenerse en forma cuando llegó el día D, el 28 de Diciembre, día de las inocentes, de las inocentadas, de las bromas y día fijado también como el de la comida de Navidad.
Tras un buen cocido muy bien regado para la ocasión llegó el tiempo de los digestivos. Una digestión de tales manjares que se prolongó hasta la misma noche del Domingo.
Y en esas nos encontrábamos, entre trifulca y trifulca dialéctica, cuando en un ataque de gallardía el Sr. Paco lanzó un órdago.
-       “A que no tenéis cojones de hacer la VigBay?”
Tras unos momentos de reflexión y confusión inmediatamente el local se llenó de “Vamosssssss!!!” como señal de que todos los presentes aceptábamos el reto.
Hasta ese momento del Sr. Paco (alias Pakhili en el mundo running) se habían escuchado muchas historias… Que si se levantaba en la madrugada para ir a correr, que si hacía no sé cuantos kms, todas ellas hacía la misma dirección… su obstinación, coraje y perseverancia.
Pero claro esto de la VigBay, 21 km y un poquito, era cosa seria así que a uno de nosotros, no recuerdo quién aunque probablemente el que más había apurado en hacer la digestión, se le ocurrió decir:
-       “Quedamos el próximo sábado (día 3 de Enero) en Castrelos a las 9:00 de la mañana!!”
Menudo órdago… pero nadie dudó, todos embriagados por el reto apoyamos la moción mientras brindábamos por nuestro ingreso en el nuevo mundo del corredor.
Llegó el día 3 y estábamos a 3 grados en Castrelos. De los que brindamos sólo aparecimos 4. Comandados por Pakhili, único con experiencia en el arte del correr, allí nos juntamos el Gran Coco, una especie de ultradeportista especialista en machadas imposibles ya sea con zapatillas o con bicicleta, el Sr. Valeiras, dominador absoluto del noble arte de correr pero con un balón, sin duda todo un reto para él hacerlo detrás de una liebre y yo que era la primera vez que se me daba por correr (bueno recuerdo que hace dos años en una visita al Nike Store vi unas zapatillas que me habían gustado y me las compre para correr. Las usé un día…)
Hicimos 5 Km… muy despacio los primeros y en el ultimo se me dio por acelerar. Las sensaciones fueron muy buenas y quedamos con ganas de más.



Tanto es así que a la siguiente convocatoria, que fue el siguiente Sábado, vimos incrementados no solo el numero de km (8 en total) sino también el numero de “runners”. El gran Javi, jugador de rugby veterano con voluntad de hierro (para los deportes), el histórico Sanmartín (tan habilidoso en el arte de vender como en el del comer) y el enorme Xerome (taladrador de túneles y amante confeso de los placeres de la vida)
Fueron 8 Km, logramos hacer 5 km en grupo y como en la jornada anterior repetimos buenas sensaciones. Fue la ultima vez…
El tercer entrenamiento ya fue distinto. Abandonamos Castrelos por la climatología y nos exiliamos en el Berbés. Fueron 10 km, mis primeros 10 Km y sólo éramos tres…
Y llegó mi primera carrera. Acompañado de Pakhili debutamos en la Correndo por Vigo. Toda una experiencia en la que quedé definitivamente enganchado a esto.
El fin de semana siguiente… los del pupitre por una causa u otra se habían diluido con lo que empecé mi entrenamiento en solitario.
Lo de las carreras ya se convirtió en un fijo del fin de semana, intentando compatibilizarlas con el futbol veterano defendiendo las trece varas verdiblancas de nuestro entrañable CD Nieto.
Cayeron la carrera del Carnaval, la interruning de Porriño y llegaba el reto, la VigBay.
Un tiempo después el grupo creció y se unieron el Sr. Rada sinónimo de determinación. El último del pupitre en incorporarse a este mundillo, pero que ya ha anunciado que luchará por ser el tercer maratoniano del grupo en Valencia.
También se incorporó Ander. No había referencias de él pero en la San Antoniño se destapó como un corredor con potencial por descubrir.
C.A.R. MARISQUEIRO
De lleno en la vorágine esta del running y en la preparación de la Vig Bay, me enteré por uno de los compañeros del Nieto que corría en un equipo, en el que también estaba el cuñado del maestro “Pakhili”, que ese equipo organizaba una especie de PreVigBay.
Allí me fui. La verdad es que quedé encantado con la organización y con la gente y 3 semanas después estaban defendiendo “la negra” (como se conoce a la camiseta del equipo) en la VigBay.



Era la primera vez que corría en equipo y la experiencia fue muy buena, sin duda algo distinto a lo que es un equipo en otros deportes. Corrí con Pei (mi puerta de entrada al Marisqueiro) y con Fran (empezamos juntos, grandes compañeros de entrenamiento aunque el ahora vuela y vuela) 
Tras el primer reto aquello no paro. De lleno ya en la dinámica, empezaron a caer carreras de todo tipo, desde las típicas de asfalto (Media de Vigo, Eurocidade, Memorial Barros, etc...) pasando por las de orientación (Coruxo Movese) y hasta este nuevo tipo de carreras de obstáculos (Gladiator Race).
INTERIORIZACIÓN DEL MARATÓN
Entre medias llegó el Maratón de A Coruña. Los compañeros se desplazaron en masa. De sus crónicas y de sus fotos surgió en mi una primera leve idea de hacer el Maratón de A Coruña.
La llegada en María Pita donde tantos veranos pase y mi familia vivió, era un plato bastante sugerente como para despreciarlo.
El problema la distancia, imponer imponía y solo llevábamos 3 meses corriendo. Pensaba… tal como acabé en Baiona si me dicen que tengo que volver a Vigo no doy un paso más.
La interiorización de que era algo que tenía que hacer había surgido en mi, pero por esas fechas Abril 2015 lo veía francamente lejos.
Tan lejos como que dos meses después, creo que en la Eurocidade, el gran Marcos (cuñado de pakhili, gran corredor y ahora nadador) apareció con una camiseta que decía “yo soy maratoniano”
El mensaje fue muy directo. Sin interrupciones a la zona del cerebro que escoge los retos. Tenía que correr un Maratón. Quería tener el honor de llevar una camiseta como aquella, pero para eso había que correrlo.
Para reforzar mi inquietud, de repente a todos los allí presentes les entró las ganas de ir al Maratón de Sevilla… a Bruno, a Pahkhili!!! Hasta a el gran Coco se animó y envidó. Yo por supuesto también dije… “pues habrá que ir”… Era raro, semejante explosión de espontaneidad y sin digestiones de por medio..
LA DECISIÓN
Llegó el verano, físicamente y psicológicamente cansado (había corrido todas las carreras posibles) decidí parar, descansar un mes.
A la vuelta del verano (fin Agosto) me había anotado en otro pequeño reto con el equipo, las 24 horas de Vigo. Llegaba con ganas después de haber parado.
Una grata experiencia con un ambiente espectacular, llegué a los 26 km, aunque no fueron seguidos nunca había corrido tanto. Y en ese momento… fue cuando entendí que el camino a Coruña no tenía vuelta atrás.
Sevilla quedaba lejos y no era compatible con actividades paralelas que tengo que desempeñar los Domingos, así que el único sitio que me lo permitía era mi segunda ciudad… Coruña.
EL PREPLANNING
Vuelta a la carga y con un septiembre cargado (Xornadas Marisqueiras, Samil) fijamos fin de Octubre como la fecha de comienzo de la preparación, ya que según el calendario de la FGA la Maratón Atlántica caía el 17 de Abril.
La Media de Pontevedra y la Gladiator Race de Pontevedra pusieron fin a una etapa y sirvieron de prólogo para la preparación del reto.
Es difícil para un neófito en el arte de correr, como el menda, el poder entender todos esos plannings de preparación que hay en las redes.
Unos ponen tiempos pero no km ni ritmos, otros ponen ritmos pero no kms, otros hablan de circuitos con nombres raros, un mundo…
Todavía faltaban 6 meses y la mayoría de los planes comienzan entre 12 y 14 semanas antes del maratón.
Así que decidí empezar tranquilo con un planning del gimnasio en el que estaba.
Un día de cambios de ritmo, otro de series y otro de rodaje un poco más largo.
Un mes más tarde llegó la San Martiño. Espectacular carrera que para más inri despertó la expectación de mis compañeros del pupitre que se desplazaron todos en masa. Las sensaciones no podían ser mejores, MMP en 10 km.
Llegó el martes siguiente y cuando el entrenamiento tocaba a su fin comenzó la otra parte de esta aventura. La parte más frustrante para un deportista, la parte de la impotencia, de las preguntas, de los cuestionamientos, que estoy haciendo mal?, que tenía que haber hecho? Por qué ha pasado?
Primera microrrotura en los isquios.
Para ser más exactos después de la VigBay haciendo series ya había experimentado el lado oscuro de mi musculatura posterior de la pierna.
Hasta ese momento sólo alguna lesión muscular fruto del fútbol, pero no imaginaba que correr en línea recta a ritmo más o menos constante podía desembocar en problemas musculares.
No quería parar, al fin y al cabo parecía una sobre carga más que una microrrotura, pero era empezar y volver a resentirme. Así que me perdí 15 días y dos carreras.
Decidí poner remedio y lo busqué en unas mallas de compresión. El comienzo no puedo ser mas esperanzador, no sé si por efecto placebo o por el propio efecto de las mallas.
Volvimos en la invasión celeste, por lo menos sin malas sensaciones musculares, faltaban 20 semanas.
Todavía lejos del TOP de las 14 semanas que todos o casi todos los planes programaban, me propuse poco a poco adaptarme, así que cogí la primera semana: que creo que eran dos rodajes de una hora, un día de series y un rodaje largo el fin de semana y empecé a tirar por ahí.
EL RECONOCIMIENTO
El trabajo que había hecho en IFIT con Joan, Marcos y Adrián había sido muy bueno. Había cambiado mi cuerpo con una buena planificación de trabajo funcional incidiendo en la fuerza y el cardio.
Un año y medio después había sido capaz de correr tres medias maratones, dos gladiator race, y una carrera de larga distancia y  media docena de diezmiles, pero sobre todo había mejorado completamente mi forma física, dejando en el recuerdo aquellos momentos con los que comencé este relato, agarrado a un palo de una portería de futbol.
Ya había escuchado que dos compañeros del CARMA trabajaban con un entrenador, el mítico y olímpico atleta vigués Carlos Adán. Pero claro yo pensaba…
“¿A dónde voy yo? Estos son elite y yo… pues eso.”
Pero me encontré con un compañero de trabajo y hablando del Maratón surgió el tema de la preparación. Cuando me dijo que el también trabajaba con Carlos y me animó a que lo llamase, ahí ya tenía claro cual debería ser el siguiente paso.
El primero ya lo había dado en la primera de la series de lesiones. Buscando la recuperación más rápida descubrí la “Punción Seca” en la Clinica BIO de la mano de un compañero del mundo del fútbol, el “gran Israel” mago de las agujas y terror de los puntos gatillo.
EL MISTER
El 22 de Diciembre llamo al Pancho (Presi de las nécoras) para que hable con Carlos. Dos días más tarde me reúno con Carlos y me pongo en sus manos. Que mejor manera de preparar un Maratón que de la mano de un profesional y olímpico.
Tenía piernas, tenía ganas  y empezamos a tope. Las siguientes 16 semanas fueron duras.
Entrenamientos, viento, frio, lluvia, horas intempestivas, lesiones, etc… toda una experiencia.
Casi es tan duro preparar un maratón como correrlo.
3 meses antes del Día D, Carlos y yo habíamos señalado la media de Viana como la prueba para marcar el ritmo y estrategia de la Maratón. Hice MMP (1:34) aunque los dos nos quedamos con la sensación de poder haber hecho mas.
Al día siguiente salgo a descargar y unos calambres empiezan en el sóleo y acaban con 15 días más de reposo. Era la segunda lesión.
Desde ese momento añadimos una prenda más “las medias compresivas” y empezamos a correr con dolor en los dos tendones.
Nos recuperamos, pasé con buenas sensaciones la tirada larga de 32 km pero esa misma semana haciendo series llegaría la tercera. Los isquios otra vez se resienten y en total 13 días en el dique seco.
Es difícil asumirlo. Es difícil asumir el esfuerzo, la perseverancia, la ilusión, la renuncia y ver que no puedes correr contra tu voluntad.
De acuerdo con Carlos decidimos acabar con las series. El ritmo parecía claro. Carlos me decía que por cardio podía ir a 4:45 pero que muscularmente era una incógnita y que no quería arriesgar por lo que el ritmo debería ser 5:00 min/km.
Entendía su razonamiento pero me resignaba a no bajar de 5 min. Los siguientes entrenamientos mi cuerpo se adaptaba a un ritmo de 4:45/4:50 de manera que cada vez me costaba más bajar a ritmos que otrora frecuentaba con relativa facilidad como el 4:30.
Piernas pesadas, visitas al fisio semanales a medida que se acercaba la fecha lo único que me importaba era llegar sin lesiones.
Las últimas dos semanas fueron más psicológicas que físicas. En los entrenamientos funcionaba más la cabeza que las piernas. Cuando paré el reloj en los 8 km del último entrenamiento respiré de alivio. Había llegado a la línea de salida, algo que para mí tenía mucha importancia y uno de los objetivos más complicados de conseguir para un maratoniano.
Llegaba el día… atrás quedaron 94 entrenamientos repartidos en: 70 entrenamientos de carrera y 24 de gimnasio, 928 Km de entrenamiento, 3 lesiones musculares y muchas horas de dedicación.
La transformación era evidente, en un año había pasado de correr no más 20 km semanales, quedar tieso y necesitar una semana para recuperar, a correrlos 80 Km que hice alguna semana, recuperando bastante bien a nivel muscular. Pasar de 65 km en Febrero 2015 a los 227 Km de Febrero 2016  fue toda una experiencia.
LA ESTRATEGIA
La estrategia ya estaba preparada. El corazón me pedía 4:45. La cabeza, bien aconsejada por el mister me decía que salir a ese ritmo no garantizaba el principal objetivo que era llegar. Según el mister podía ir a 4:45, había entrenado para ello. Sin embargo los problemas musculares alimentaban las dudas sobre como reaccionaría mis músculos y la prudencia te susurraba un ritmo de 5:00 min, es decir 3 horas 30 minutos.
En mi cabeza se retenía aquel ritmo medio de 4:50  en 32 Km con bastantes buenas sensaciones, así que despejar las dudas llevó su momento.
Finalmente buscamos una opción intermedia entre el 4:45 y los 5:00 de ritmo, intentar rodar por debajo de 5:00 min/km para poder bajar de 3h 30 minutos.
Acordado el ritmo, la garantía llegó cuando Carlos me dijo que iba a llevar de liebre al gran “Pancho”. Experimentado maratoniano que había conseguido bajar de 3 horas un año antes en el mismo escenario y que hacía apenas 1 mes que había disputado un maratón en Italia.
Las estrategias generales de la carrera ya estaban listas, sólo faltaban los detalles.
Siguiendo algunos consejos y tal como había entrenado tenía claro los geles y los avituallamientos.
Para los geles opté por reponer en el momento en que su efecto cayese. Cambié el de cafeína que inicialmente tomaba antes de la carrera por tomar uno de cafeína en el Km 5. Ese me tendría que llegar hasta el Km 15 donde tomaría el segundo (sales). El tercero en el 25 Km también de sales y el último en el Km 35 (otro de cafeína para llegar a meta)
Beber siempre ha sido un problema, (en carrera) el agua fría y beber de botella para mi no era compatible. Así que me cojí una especie de danacoles con tapa, los vacíe y los llené de aquuarios. Pequeños botecitos de 6,5 cl que llevaría en mi riñonera (por cierto un gran descubrimiento) En total llevé 6 botes para tomar cada 5 km, empezando en el kilómetro 5, 10, 15, 20, 25 y 30. Mi idea a partir de ahí era beber lo que pudiese en los avituallamientos.
En principio todo lo que podía estar controlado, lo estaba y además entrenado, por lo que “sólo” quedaba mi respuesta… casi nada.
EL DÍA ANTES
El viernes me despedí de mis compañeros de trabajo que me dedicaron todo tipo de malos augurios, cariñosos claro está y probablemente merecidos.
Todo estaba preparado, pero no. Faltaba algo. Durante toda la semana daban mal tiempo para la maratón y con los antecedentes de la semana pasada en la VigBay me faltaba la última vuelta de tuerca, unos manguitos para el frio. Así que entre lo que quedaba del Viernes y el Sábado ese se convirtió en el objetivo. La verdad es que no fue mala compra. Liberan del frio y son cómodos.
Después de vueltas y vueltas por fin encontré unos que me acompañasen para tan largo viaje. Ya todo estaba ok.
El sábado intenté reproducir el desayuno del Domingo, Salí a estirar las piernas y preparé la maleta. Una doble maleta porque después de la Maratón tenía que hacer 220 km para llegar a las 15:45 a un pueblo al lado de Verín donde jugaba el equipo que entreno, el Gondomar CF.
Llegó el momento de irme. Mi mujer vino a despedirme y  me regaló un beso, faltaban las peques. Era raro.
De repente vienen corriendo. La mayor me da un abrazo enorme y me da una pulserita:
-       “ Toma papá, para que te acuerdes de mi”
Era una pulsera verde que ponía “Cuida de ti”. Semejante regalo solo merecía que me la pusiera en aquel instante y no me la sacase hasta terminar la carrera.



Llegó también la pequeña…
-       “Este es el mío, guárdalo”
Un peluche de Pepa Pig era un gran recuerdo aunque mas difícil de llevar en carrera ;)
Tres compañeros y yo nos fuimos a dormir a Coruña (Fran, Juan y Miguel en principio ellos decían que íbamos a ir al mismo ritmo, pero yo sabía que no, como así fue)
Quedaron para salir los 3 del mismo sitio y nos encontramos en el área de servicio de  San Simón. Fran se vino conmigo para hacer más llevadero el trayecto. Gran compañía la de Fran que curiosamente empezamos en el equipo en la misma época (aunque el ha logrado avanzar más rápido) y con el que compartí entrenamientos a horas intempestivas y con días ciertamente, climatológicamente hablando, muy desagradables. ¿Quién no se acuerda de los entrenamientos en Navidades bajo aguaceros y temporales de viento?
Decidimos ir directamente a por los dorsales. Allí coincidimos con el campeonísimo Abel Antón.
Nos quedamos a una pequeña conferencia que me fastidió el tio del aire acondicionado. Menos mal que llevaba la cazadora, porque al tio se le fue la mano y casi nos congela o por lo menos esa fue mi sensación.
Con lo mal que  me sienta el aire acondicionado, lo único que me faltó fue ponerme la capucha, porque me metí tan dentro de la cazadora que prácticamente no se me veía.
Terminada la clase magistral me despedí de mis compañeros y me fui a la casa que me había prestado un familiar donde iba a pasar la noche.
El día no podía ser peor, lluvia y lluvia, viento y viento, el clima ideal para un pre maratón.
Y además había que cenar. Aconsejado por tanta gente no sabía si tomar proteínas, cenar suave, hidratos o que… Buen lío tenía y además no tenía paraguas.
Salí andando y me fui hacia la zona de restaurantes en busca de pescado, llovía y llovía. Entré en uno, una especie de taperia restaurante. Mire  la carta y todo delicioso, pero pulpo, arroz de vieras, calamares, revueltos, croquetas…aquello no pintaba bien. Así que a lo práctico. Consulta a quién más sabía, el mister (que para eso había sido olímpico).
Su recomendación, pasta y allí no había. Así que me levanté de la mesa, me disculpé y me fui en busca de un italiano. Después de 3 pasos me acordé de un histórico herculino y para más inri en la misma plaza que al día siguiente intentaría conquistar… el Cambalache de la plaza María Pita.
Unos simples spaghettis con tomate, una estrella un chupito para el frio, unas fotos bajo la lluvia que me sacó el segurata con cara de cabreo en la línea de meta y para casa algo más que empapado.
EL DÍA D o la también llamada CRÓNICA DEL MARATÓN
6:00 am suena el despertador.
Comienza la rutina ya ensayada, nada de la mano de la improvisación. Ducha y desayuno, desayuno que había importado íntegramente de Vigo.
Zumo de naranja con nevadito (no podía faltar), ajo negro, café con leche de soja, tostadas con mantequilla y mermelada y listo.
Después de desayunar tocaba preparase para la carrera.
Un año antes, la  primera vez que salí a correr recuerdo exactamente lo que llevé:
-        Un pantalón de fútbol
-        La primera camiseta que encontré,
-       Una sudadera del Gondomar CF
-       Y unas zapatilla Nike que compré en un outlet, que las había utilizado sólo una vez y que no tenía ni idea si eran para pronadores, supinadores, mixtas, rápidas, lentas o lo que fuera. Eran blancas, eso sí.
Cualquier parecido de este primer día con el día D en cuestión era mera casualidad.
-       La camiseta era de asas y del equipo, por supuesto.
-       El pantalón de fútbol fue sustituido por unas mallas de compresión.
-       La sudadera del Gondomar por una del CARMA (equipo)
-       Además los calcetines blancos de deporte de toda la vida de 3€ 6 pares, habían sido sustituidos por unos técnicos negros de 10€ el par.
-       Debido al entrenamiento y a los problemas del sóleo y Aquiles que tuve durante la preparación, no podían faltar las medias de compresión.
-       Como había que llevar avituallamiento la solución fue llevar un cinturón…
-       Por supuesto la ultima “boca” en incorporarse a la familia, los manguitos…
Nada que ver como se puede comprobar.
Lo de las zapatillas era un tema a parte. Mi problema con las zapatillas deportivas y las uñas es ya un clásico. Hasta ese día usaba un compeed para una uña de cada pie, la que se veía afectada. El día del Maratón decidí vendar todos los dedos  aplicando la lógica de la distancia. Este “error” me sirvió para mantenerme distraído unos cuantos Kms.
Llené las botellitas con Aquarius hice una pequeña mochila con una sudadera y una camiseta y me fui para la salida.
Apenas 500 metros de caminata… el día había cambiado radicalmente. No había frio (si fresco), ni lluvia, ni viento… aquello parecía una ciudad del levante.
Al llegar lo primero que me encuentro es a mis compañeros del CARMA que habían llegado andando desde el Hotel.
4 pasos más y de frente contra mis compañeros del equipo GLADIATOR de “Galicia en Goles” Xoan Galán director del programa y que participaba en el 10 km y el gran Miguel Lameiro, capitán del equipo y encargado de narrar y cantar los goles de los equipos de 2ªB de Ferrolterra.
Aquello asemejaba a correr como en casa. Sobre todo cuando llega el CARMA coche que había salido a horas intempestivas desde Vigo. Allí llegaron el Mister Carlos, La Liebre y presidente Pancho (fenómeno mediático allá donde va), el gran Lamas al que al final pudimos convencer y que se nos iba a unir a nuestra grupeta y Bruno que también iba con la misión de ayudar a Juan, Fran y Miguel. Como se puede ver todo organizado.
Toda cita importante conlleva la visita de esos bichos estomacales (mariposillas queda un poco así…), así que les llamaremos lagartos que empezaban a moverse por el estómago. Había ilusión pero también había respeto por la enjundia del reto al que me iba a enfrentar.
El foco atencional intenté mantenerlo amplio y externo, no quería centrarme en mis sensaciones, simplemente disfrutar de una ciudad que conocía muy bien y de una inmejorable compañía.
Sin embargo la cabeza de acuerdo con los pies estaban empeñados en impedirlo. Ya situados en la línea de salida lo de las protecciones no lo veía claro. Así que casi sobre el bocinazo de salida me desaté las zapatillas y me quité los apósitos ante las voces de mis compañeros que amenazaban con atropellarme.
Por fin liberados los dedos y después de los abrazos correspondientes tomamos la salida en los Cantones.
Aquí entra en juego por primera vez la pulsera verde de mi hija mayor. Cuando salimos la besé por primera vez a modo de ofrecimiento familiar de semejante esfuerzo a realizar. Sin duda fue uno de mis grandes apoyos en carrera.
- Km 1 (4:46): Salida por los Cantones, dirección Juana de Vega y el Orzán. Las sensaciones iniciales eran como de casi no correr. El objetivo estaba claro, ir por debajo de 5:00 para bajar de las 3 horas y 30 minutos.
- Km 2 (4:52): Nuestro grupo lo tiene claro. Nos empieza a pasar la gente pero  “Il capo” Pancho domina los tiempos. Nos quedamos Pancho, Lamas y yo, prácticamente los que nos mantuvimos unidos toda la carrera. Mi atención basculaba frenéticamente del interior al exterior. Seguía con los dichosos dedos, preguntándome si mi ultima decisión no influiría en el final de la carrera. Por otro lado disfrutaba del Orzán, probablemente la playa que más he frecuentado y eso que en Coruña es difícil esto de ir a la playa.
- Km 3 (4:43) Mi objetivo era saber dónde había que dar la vuelta. Este Km y el anterior picaban hacía arriba, pero a estas alturas el ritmo no se notaba. Seguía con la sensación de correr cómodo aun cuando mi mente visitaba de vez en cuando a los dedos de mis pies.
Sobre este Km más o menos empezó el “show” Pancho, dicho de la manera más respetuosa e incluso acompañado de admiración. Al pasar por el primer avituallamiento me doy cuenta que uno de los voluntarios lo saluda y lo llama por el nombre. Sería el primero de muchos.
- Km 4 (4:45) Ya habíamos girado y comenzamos a bajar. Los 3 grupos de música apostados a lo largo del paseo empiezan a desperezarse. Los primeros corredores nos empiezan a pasar y se quedan sorprendidos por el ritmo de Pancho.
-       ¿Qué te pasa le preguntaban? Mientras le saludaban y sonreían parecía que con la satisfacción de dejar atrás al mítico presidente del CARMA.
Yo maginaba su respuesta mientras escuchaba aunque el nunca lo dijo…
-       “Pues estoy haciendo de liebre del tio este de atrás que va dándole vueltas a sus dedos…” Esa debería ser su respuesta.
- Km 5 (4:47) Llegó el primer punto del plan. Objetivo hidratarse con un botellín de aquarius y tomar el primer gel, este con un poco de cafeína. El ritmo se mantenía.
Pero antes, una de las anécdotas de la carrera. Un compañero de Ourense reconoce a Pancho y nos suelta…
-       “No puede ser, adelantando a Pancho en un Maratón. Esto merece un selfi”
Lo que no esperábamos los allí presentes, es que sacase un móvil de su cinturón y nos hiciera un selfi.



- Km 6 (4:53) Llegamos a Riazor más pendientes de la clase de Zumba allí programada que del avituallamiento. Eran momentos de una focalización totalmente externa. La presencia de Lamas sin duda ayudaba a eso.
- Km 7 (4:43) Manteníamos el ritmo, la verdad es que cómodo. Pasamos por primera vez por el reloj que marcaba el punto de la media maratón era la zona con más gente y donde más sentimos su animo.
Fue el segundo momento donde besé la pulsera de mi hija. Cada vez que la besaba llegaban los pensamientos positivos. Las sensaciones son difícilmente describibles. Era como un escalofrío que me recorría todo el cuerpo, era mi “gel psicológico”
A todo esto  Pancho seguía recogiendo la admiración del público y de los corredores. Animo y palabras de agradecimiento que siempre devolvía con un gracias o con un aplauso. Yo, mientras asistía a este orgasmo empático  entre el público y un corredor “vigués” que corría a mas de 150 km de su ciudad.
Mientras tanto comenzábamos el camino de la otra parte de la península, tal vez la mas fea para el corredor y la más difícil.
- Km 8 (4:48) Pancho controlaba todo y como pasa en el ciclismo, los experimentados corredores sabían la “rueda” que había que coger. Así que se formó una pequeña grupeta en la que se fue adhiriendo gente. Gente que no conoces, pero que con el paso de los Kms acabas compartiendo charla y sufrimiento. Un amigo portugués de Pancho, un amable veterano coruñés y dos corredores más con los que hicimos la mayor parte del Maratón.
- Km 9 (4:51) El tema de los dedos se cerraba poco a poco y se abría otro, comenzaban las molestias que durante los últimos dos meses de entrenamiento me habían acompañado, el tendón de Aquiles.
- Km 10 (4:47) Entramos en la parte del puerto, toca la segunda botellita de Aquarius. De fuerza vamos bien. Se paran a “descargar” el gran Lamas y el gran Lameiro y me surge la duda si acompañarlos. Decido no hacerlo para no desgastarme. Esta parte del recorrido para mi es desconocida. Me sorprende una especie de ducha para refrescarse, curiosa pero no la use…
- Km 11 (4:55) En este momento aún recuerdo cuando Pancho me preguntó como iba. Le comenté lo de mi talón… quedaban 34 Km, a saber lo que pensó…
En ese momento los refuerzos positivos eran muy importantes y prácticamente me había propuesto besar la pulsera cada km y así lo estaba haciendo.
- Km 12 (4:58) Salimos del puerto y volvemos a “territorio comanche” volviendo por la Avenida del Ejercito. Logro controlar el dolor en el tendón.
- Km 13 (4:52) Ya en el centro de la ciudad, son Km de disfrutar, de gente animando y de Pancho animando a la gente a cada km que pasaba, cada gesto, cada palabra de animo de la gente me demostraba que este corredor estaba en otra dimensión, corría en otra categoría en la que no ganaba el tiempo, ganaba el carisma y ahí estaba él haciéndome de liebre, desde luego todo un lujo.
- Km 14 (4:42) Primer tercio de carrera y primer paso por la línea de salida. En este caso teníamos un objetivo claro que no era otro que el locutor dijera “CAR Marisqueiro” cuando nos viese pasar bajo la pancarta. Lo conseguimos.
- Km 15 (4:42) Comenzábamos la segunda vuelta y las sensaciones de la primera fueron bastante buenas. Era el mejor momento. Ni dedos, ni tendones ni isquios. El cuerpo fluía, iba bien y cómodo. Además habíamos conseguido el objetivo de bajar de 5:00 en todos los kilómetros.
Con todos estos pros llegó el segundo gel, esta vez uno de sales minerales y el tercer botellín de aquarius.
- Km 16 (4:44) Marcábamos ritmo como un reloj. El grupo se mantenía unido. No sabía que nexo de unión había entre todos, seguramente un ritmo cómodo y la compañía, correr 42 km solos debe de ser muy duro.
- Km 17 (4:57) El circuito no sólo te permitía vivir tu carrera, sino también vivir la de los demás. Primero nos cruzamos con un Miguel Angel espectacular a ritmo de sub3 y que se había despegado del grupo con el que había salido. Los consejos de Pancho en la lejanía parecían no encontrar receptor, porque Miguel iba e iba a más y detrás de él, llegaba el grupo de Bruno, Juan y Fran que marchaban sin problemas.
También nos cruzamos con otras nécoras como Begoña (única representación femenina del CARMA en carrera) o como Montxo.
Reconocimiento a parte merece la doble carrera del “mister”. Iba más atrás como liebre de un atleta suyo pero no hubo vez que nos cruzaremos que no me preguntase como iba o que no me obsequiase con una palabra de ánimo. Sin duda el trabajo de Carlos, antes y durante la carrera fue de 10.
- Km 18 (4:52) Empezamos a bajar y las sensaciones seguían siendo buenas, pese a ello no dejé de trabajar mi cabeza y aprovechaba para alimentarla de pensamientos positivos, con mi familia siempre en mi cabeza. Era energía positiva que estaba seguro que más tarde necesitaría.
- Km 19 (4:42) Camino de Riazor los grupos de animación comienzan su actuación, alguno cumple su cometido, otros en vez de tocar animaban y luego había uno de esos cantautores que… mejor encajaría en una sesión de melancolía que en una carrera de superación.
- Km 20 (4:52) Llegamos al templo del fútbol coruñes convertido en templo de la zumba, invadido por cientos de aficionados a tan noble propuesta deportiva. Como cada 5 km tocó botecillo de aquarius y tirar para llegar a la media.
- Km 21 (4:46) Pasaban de las 10:15 de la mañana cuando volvemos a pasar por Juana de Vega dirección la avenida del Ejercito. En ese punto estaba marcado la media maratón. El grupo lo formábamos 8 corredores, ya que el compañero portugués amigo de Pancho se había descolgado.
De los 8 que estábamos, 3 éramos los CARMAS, un señor oriundo de Coruña (con el que criticamos el estado del asfalto) y que no era ningún chaval (miraba para él y pensaba… “ole tus cojones”) También nos acompañaban dos rockeros, uno a la vieja usanza al mas estilo Rosendo (creo que era de Ourense) y otro con gorra y gafas de sol con el que compartí desafección hacía el cantautor de riazor que buscaba con ahínco que “nos cortásemos las venas”
Completaban el grupo dos chicos más que ni se inmutaron, cogieron ritmo y allá iban.
1:43:32 fue el tiempo de paso por la media. Cuando pasamos por ese punto, la sensación de que estábamos haciendo las cosas bien y en tiempo, fue plena. Habíamos alcanzado la mitad del objetivo con 1’30 de colchón.
- Km 22 (4:36) Mientras yo km a km me tomaba mi gel “psicológico” Pancho seguía a lo de él. Al más puro Al Pacino, comandaba el grupo, marcaba el ritmo, animaba al publico, recibía elogios, saludaba a los compañeros, en fin… todo en uno.



- Km 23 (4:46) Las sensaciones seguían siendo buenas, sabía que entrabamos en la zona menos agradecida del recorrido y había que preparase.
- Km 24 (4:37) Seguíamos acumulando Kms y en mi cabeza se asentaba la idea que todavía estábamos en territorio comanche y que los 24 km ya los había hecho otras veces sin problemas.
- Km 25 (4:59) Dos motivos fundamentan el pequeño descenso del ritmo. Primero el avituallamiento, toco gel de sales y botellín. Y en segundo lugar que Pancho paró a quitarse una piedrecilla de las zapatillas. Saber si llegaría a meta sin parar a descargar fue en esos momentos mi gran duda. Según mi lógica lo que bebía salía por el sudor, pero no tenía todas conmigo así que decidí no parar y encomendarme a mi organismo para aguantar hasta meta. Pancho paró y entre Lamas y yo tiramos del grupo.
- Km 26 (4:39) A lo lejos asomaba el mister que incluso se permitió el lujo de preguntarme como estaba. Yo levanté el pulgar hacía arriba en señal de que “ir, íbamos, como podíamos”
- Km 27 (4:49) Nos manteniamos los 8, era como si todos corriéramos a lo mismo. Entramos en los cantones y mis sensaciones son mejores de las que podía imaginar.



- Km 28 (4:42) El paso por línea de meta indica que sólo nos queda una vuelta más. El comentarista ya nos nombra sin nosotros buscarlo, esta vez importa menos que la anterior. Lamas dice algo como que… “ahora a descontar” … o lo soñé?
- Km 29 (4:36) Hacemos la transición hacía la zona del Orzan, mi cuerpo empieza a notar el cansancio. Otra vez la pulsera, otra vez la familia, otra vez las niñas, otra vez el escalofrió que recorre mi espalda, otra vez intento mover las piernas un poco mas rápido, otra vez aprieto los dientes, otra vez pienso que hay que sufrir hasta el final.
- Km 30 (4:59) Llega otra vez el avituallamiento. Según el planning dejaré el aquarius y beberé la bebida azul esa que daban en los puntos de hidratación. Estamos subiendo en la que era la ultima parte dura, a nivel recorrido, antes de dar la vuelta al Acuario. Mi cabeza pide bajar, buscando un punto de mejoría y de descanso. Mientras tanto el cantautor seguía martilleando nuestra moral con canciones demasiado mundanas y terrenales, cuando uno lo que realmente buscaba es la adrenalina de la heroicidad, la garra de quien no se rinde y de quien sueña. Pero claro esas sensaciones salen con melodías más del estilo “Thunderstruck”.
El comentario de mi compañero rockero de gafas de sol y el mio sonaron al mismo tiempo con un “vete a tomar por culo” dirigido al señor que se postraba delante del micro.
- Km 31 (5:03) Finalizada la subida y comenzaba la bajada. A duras penas me mantengo en el grupo. Comienzo a bajar y me empiezo a arrepentir de no haber comido nada. Me entra el mono del plátano, de la naranja, del níspero, de todo… Beso otra vez la pulsera, busco ese rincón de mi cabeza de donde salga la fuerza. Me empiezo a dar cuenta de que algo no va bien.
- Km 32 (4:48) Las piernas ya no pueden seguir el ritmo del grupo, era como si no dieran más, todavía no había dolores musculares limitantes, pero la sensación era como si no las pudiese mover más rápido. El grupo se da cuenta, Pancho se da cuenta, inmediatamente se pone  mi lado y me grita
-       “Tu aquí a mi lado, vamos”
Mi primer pensamiento fue de empatía con los jugadores que entreno y con los que he entrenado. De repente los entendí a todos, o casi todos… Cuantas veces había hecho yo de “pancho” pidiendo algo que parece tan sencillo pero que no lo es.
Al mismo tiempo comprendí la esencia de la situación y de que así tenía que ser.
- Km 33 (4:45) En el argot ciclista iba haciendo la goma, no me distanciaba pero cerraba el grupo. Sin embargo los ritmos los íbamos manteniendo por lo que llegue a pensar que había una parte del grupo que quería más.
En ese momento sólo tenía un objetivo y así se lo dije a Pancho.
-       “Quiero fruta, necesito fruta”
Pocas veces tuve tantas ganas de comerme un plátano o una naranja. El objetivo era llegar a Riazor donde estaba el avituallamiento.
- Km 34 (4:49) De repente Pancho me pregunta.
-       “ ¿Qué quieres?”
-       yo farfullé… “plátano”
Como si estuviésemos en el Km 10 de carrera cambió de ritmo, esprintó y acabó con todo el plátano que estaba en la mesa.
Se gira y me lo da como si fueran gominolas o cachuetes, todo para dentro.
Mi gozo en un pozo, desde ese momento sabía que el plátano no tenía super poderes. porque aquello siguió de manera muy similar.
- Km 35 (5:04) En aquel momento el grupo se empieza a romper, los dos rapados quieren más, el señor mayor ya se había quedado, el Rosendo del maratón también.
A los ánimos de Pancho se les unen los del compañero rockero de la gorra y las gafas de sol que con un “ vamos adelante” me sorprende. Dicen que la música une y aquel momento de “cortarse las venas” fue suficiente para tal ejercicio de empatía.
Tomo mi ultimo gel de cafeína y mi ultimo botellín… “Alea iacta est”
- Km 36 (4:50) Estaba claro que nos quedaba lo peor. Nos quedaba la zona más fea, de asfalto más quebrado, de soledad, de sufrimiento. De repente los cuádriceps empezaron a sufrir el efecto bizcocho. Me sentí como un bizcocho en un horno. Calor, mucho calor e hinchazón. Aquello iba mal y comenzó el espectáculo Pancho. La escena era curiosa, sólo quedábamos los 3 CARMAS, unos por delante y otros por detrás nos habían dejado en la soledad.
Lamas, 3 metros por delante de Pancho y de mi. No se sabía muy bien cual era la estrategia, si el ritmo no le llegaba, si quería tirar, si buscaba oxigeno para respirar, si no quería escucha a Pancho… Y es que Pancho corrió dos km de lado. Animando y tirando, todo un ejercicio de psicología. Tenia mi psicología externa y mi psicología interna en forma de pulsera verde.
- Km 37 (5:04) “Quedan sólo 5 Km para la meta, para la gloria” me decía no sin razón Pancho.
Y por delante Lamas.
Lamas es un competidor por excelencia. Sabe sufrir, sabe competir y sacar lo mejor de si mismo en cada carrera.
He entrenado muchas veces con él. Parece que va muerto, que si el ventolín, que si el viento sobre su despejada cabeza… pero al final siempre está ahí. Lo pude comprobar en la media de Viana, en la de Pontevedra o sin ir mas lejos en el Maratón. Fue sin prepararlo, habiendo hecho la VigBay la semana anterior y ahí estaba él, tirando del grupo siempre metro y medio por delante de Pancho y de mi.
Sin duda Lamas es parte muy importante para mi en el CARMA, como lo fue y lo es mi compañero Mikel con el que tantas carreras hemos corrido juntos y como lo fue Pancho por su gran trabajo en Coruña.
- Km 38 (4:59) De repente un grupo animoso de gente se nos acerca. Un corredor con una pegatina que pone “LIEBRE 3:30”nos adelanta y nos anima a que les siguiéramos.
Mi cabeza no lo entendía. Como iba a ser ese el ritmo de 3:30? Es cierto que no íbamos en el mejor momento pero habíamos bajado de 5:00 min en 36 de los 38 Km que llevábamos.
 Mi cabeza se resignaba a pensar que se nos estuviese escapando el objetivo de bajar de 3:30.
La idea de que algo fallaba en aquella liebre también era compartida por Pancho que seguía acudiendo sin parar a todos los mensajes y palabras positivas que puedes leer en un libro de psicología.
- Km 39 (4:57) Logramos mantener milagrosamente el ritmo por debajo de 5:00 camino del avituallamiento. Pancho se vuelve a adelantar y nos espera para darnos fruta y bebida.
Las piernas no van o no parecen ir. El pensamiento de que solo quedan los 3 últimos kilómetros intenta ayudar aunque no es fácil. En mi cabeza sólo un objetivo que era bajar de 3:30.
Lo que recuerdo de ese momento es que a Pancho le decía constantemente “Llévame por debajo de 3:30” como consiguiese seguirlo ya era harina de otro costal.
En esos momentos se pasearon por mi cabeza todos los entrenamientos y el esfuerzo realizado, era el momento de sufrir y por si me olvidaba tenía a Pancho que cada 2 sg soltaba una frase motivadora…
- Km 40 (5:18) El ritmo caía también influenciado por el avituallamiento. Carlos Adan se cruza y me grita “Vamos que ya está”
Había que sufrir, sólo dos Kms y luego los 195 metros de gloria.
Realmente lo que quería salir era de esa zona y encarar la avenida del Ejercito, prólogo de la entrada en los Cantones.
- Km 41 (5:01) Salimos de Oza, las piernas no se sentían pero la meta estaba ahí. Recuperamos ritmo, con la misma idea,  bajar de 3:30. Era lo único que le decía a Pancho.
El objetivo era terminar, pero eso valía para el aprobado. Si quería nota necesitaba cumplir el objetivo de tiempo propuesto.
Mi cabeza seguía pensando que la liebre no iba en tiempo. Nuestros parciales así lo indicaban. Miraba mi reloj y las cuentas me salían faltaban dos kms y si manteníamos el ritmo teníamos que terminar por debajo de los 3:30.
- Km 42 (4:43) En el ultimo km ya no corrían los cuádriceps, recobramos los ritmos de toda la carrera y justo antes de entrar en los cantones nos encontramos a la liebre casi parada… me dieron ganas de decirle algo. ¿A cuantos corredores habrá dejado por el camino lejos de su objetivo por haberlos llevado fuera de ritmo? Sin duda no fue un buen trabajo por su parte.
La gente aunque no se agolpaba, si que se notaba su presencia… de repente una mujer nos grita… “Vamos Marisqueiros de Vigo”
¿En Coruña? Pensé yo.
Lo que estaba claro es que el atletismo es distinto. En los aficionados, en el compañerismo, en las sensaciones… jamás, y llevo toda la vida en el deporte, he notado las sensaciones que estaba teniendo.
Llevar el cuerpo al limite, sentir que no puedes más, doblegar a los pensamientos negativos, el refuerzo positivo, la superación, el entrenamiento, la perseverancia, el dolor, las lesiones, los desengaños (el fracaso en deporte creo que es una palabra que no tiene cabida).
Pero faltaba todavía… de repente empiezo a respirar con dificultad, mi cabeza inmediatamente me llevó a un problema, pero rápidamente distinguió.
Era la emoción, esa emoción que no me dejaba respirar, sabía que llegaría, sabía que bajaría de 3:30, disfrutaba del momento, de todas las veces que había jugado por allí, de las veces que había transitado por aquellas calles con mi familia, con mis amigos y aun quedaba la entrada en María Pita, plaza donde nació mi padre y donde mi Abuela vivió tantos años.
Con el Rio Tinto, el Rialto, el Cambalache, la calle de la Franja, el Ayuntamiento, tantos y tantos recuerdos que me dificultaban la respiración.
Y sobre todo mi recuerdo para mi mujer y mis hijas, para todas las horas dedicadas, los sacrificios… todo recobraba sentido, todo valía.
- 195 metros. No se cuanto tarde en recorrerlos. Entrabamos en la Marina miré a mis compañeros les agradecí su esfuerzo, estaban allí por mi y eso es un lujo nunca del todo agradecido.



Enfilábamos los tres la entrada en Maria Pita, Pancho en su línea, agradeciendo y aplaudiendo a todo el mundo. Lamas y yo… si la cara es el reflejo del alma pues sobran las palabras.



Los últimos metros de María Pita fueron para disfrutarlos, no era necesario llegar rápido (el objetivo estaba cumplido) fue tiempo para abrazarnos, para chocarnos las manos, para agradecer a mis compañeros todo su apoyo y por supuesto fue tiempo para besar por ultima vez la pulsera verde que mi hija Antía me había dado.




Al contrario de lo que me imaginaba no hubo lagrimas al acabar, hubo alegría y celebración al más puro gol en el último minuto (deformación profesional).

Pero no se equivocó quién auguraba estas lagrimas, estas estuvieron presentes, pero aparecieron 195 metros antes y fueron interiores… Lloró el alma…



Senso nullun dolorem, nullum gloriae.

JABU